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Telecomunicaciones

Escribano aspira a cuatro sillones en el consejo si Indra la compra: uno más que la SEPI

El mercado estima que la operación se mueve en una horquilla de entre 1.500 y 2.300 millones de euros

Escribano aspira a cuatro sillones en el consejo si Indra la compra: uno más que la SEPI

Ángel Escribano, dueño de EM&E y ex presidente de Indra.

Los hermanos Escribano tendrán entre dos y cuatro sillones de representación en el consejo de administración de Indra si la venta se produce en los términos que maneja hoy el mercado, que sitúa el valor de la operación corporativa entre los 1.500 millones de euros y los 2.300 millones de euros.

La operación entre ambas corporaciones (Indra & Escribano Mechanical & Engineering), con Escribano ya fuera completamente de la empresa pública —abandonó el sillón presidencial del consejo y ha vendido su participación del 14,3%— parece más cerca. Sobre todo porque la condición impuesta por el Gobierno para la fusión era que Escribano se alejase de los intereses de la tecnológica, participada al 28% por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), su principal accionista.

La compañía con sede en Alcalá de Henares es un caramelo al que Pedro Sánchez no quiere renunciar. El Ejecutivo quiere crear un «campeón nacional de la defensa», para lo cual es de suma importancia que Indra integre a Escribano si quiere disponer del músculo necesario para competir internacionalmente en el desarrollo de tecnología militar. Con el complicado escenario geopolítico actual y los aumentos en los pedidos dentro del ámbito de la defensa, la ocasión la pintan calva.

Sin embargo, los deseos de Sánchez han encontrado dos piedras en el camino. La primera es la relación del presidente del Ejecutivo con los hermanos Escribano —fundadores y propietarios de Escribano Mechanical&Engineering— y la otra es el precio en el que finalmente se cierre la operación. Este último es un factor clave porque determinará el peso de los Escribano en el consejo de Indra y su poder de decisión en la toma de decisiones estratégicas de Indra.

En cuanto a la relación entre Sánchez y Ángel Escribano —y, por extensión, su hermano y cofundador de EM&M—, se encuentra muy deteriorada tras los acontecimientos de los últimos meses. Moncloa presionó al ahora expresidente de Indra para que dejase el cargo por conflicto de interés. Escribano impulsó la compra desde la dirección de Indra —y naturalmente con dinero público— de la firma que ellos mismos fundaron.

Acceso a entre dos y cuatro sillones

El valor de mercado que se maneja para cerrar la operación se mueve en la actualidad, según distintas publicaciones en medios, entre los 1.500 y los 2.300 millones de euros. En cuanto al valor actual de Indra, es de unos 8.800 millones de euros, teniendo en cuenta el precio medio de cotización de sus títulos en los tres últimos meses (50,06 euros) y con 176.654.402 acciones en circulación. El consejo de administración de la empresa tecnológica española está formado a día de hoy por 16 sillones. Tres de la Sepi, uno de Sapa Placencia y otro más de Amber Capital, siete independientes y los dos ocupados por Ángel Simón, presidente no ejecutivo, y José Vicente de los Mozos en calidad de CEO (que configuran los 16 con los dos que han quedado vacantes tras la salida de EM&E).

Con estos números, Escribano opta a entre dos y cuatro consejeros si se cierra la operación en la horquilla más alta de precio, la que sería evidentemente del agrado de Escribano. Son cifras inquietantes para la SEPI —el Gobierno— porque, si se da el escenario más optimista para los hermanos, tendrían más sillones y por tanto mayor poder de voto que el organismo que defiende los intereses de Moncloa.

En este contexto, la SEPI mantendría el 28% de Indra, con los tres consejeros de los que dispone en la actualidad, mientras los hermanos Escribano poseerían el 26%, y la posibilidad de reclamar hasta cuatro. Es algo que Sánchez no va a permitir en ningún caso, bien sea vía negociación de sillones previa a la operación con EM&E, bien a través de la modificación del número de consejeros para que el Estado mantenga el control, o reduciendo todo lo posible el precio de la fusión.

En el caso de una operación menos cuantiosa —1.500 millones de euros—, el número de consejeros que podría reclamar Escribano estaría entre los dos y tres —dos son los mismos que tenía potencialmente antes de su salida, aunque solo utilizó uno—. Es decir, su peso en Indra sería similar al que tenía antes de la salida de la misma, pero habiendo conseguido además varios centenares de millones de euros con la operación.

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