Lo del CIS y los juicios que vienen
«Una idea elemental de la justicia llevaría a la consideración de que José Félix Tezanos debería ser juzgado y condenado por malversación de dinero público»

Ilustración generada mediante IA.
Entre la chusma que escolta a Pedro Sánchez en su viaje a los infiernos, uno va teniendo una cierta predilección por José Félix Tezanos, antiguo peón guerrista que ha necesitado llegar al tiempo de Pedro Sánchez para encontrar su verdadero ser.
Tres sondeos no sanchistas atribuyen de media al PP 4,4 puntos de ventaja sobre el PSOE, mientras el CIS que mangonea Tezanos ha disparado la intención de voto del PSOE hasta el 36,4%, 12,8 puntos por encima del resultado que obtendría el Partido Popular. Mientras, lo más tonto de las redes se afianzaba en el dislate con juicios como este: «Según el CIS, Sánchez pulverizaría al PP/Vox con un 36,4% de los votos. Mientras los partidos de la guerra se hunden en la irrelevancia, el liderazgo de Sánchez se alza con una fuerza titánica». La corrupción y la idiotez en combinación muy armoniosa. Pase que quieran dar por bueno lo imposible, pero por muy tontos que fueran los seguidores del yerno de Sabiniano, aún debería quedarles un mínimo de espíritu lógico para reclamar una estrategia positiva: «Ahora, Pedro, adelanta las elecciones y los barremos del mapa».
Estamos a punto de ver a su mujer, la catedrática, sentarse en el banquillo, con la acusación popular que pide 24 años de cárcel por los cuatro delitos que ha visto indiciariamente el juez Peinado en su instrucción: corrupción en los negocios, tráfico de influencias, malversación y apropiación indebida. Hemos visto cómo los tejemanejes de la hija de Sabiniano tenían que producirse bajo la indiferencia del presidente del Gobierno, quizá porque no los vio, quizá porque no los quiso ver. Tampoco supo, o no quiso saber, cuáles eran las actividades de su número dos en el partido, a quien nombró ministro en la cartera con mayor capacidad de gasto. Claro que él no tenía conocimiento de las actividades de Ábalos. Era un hombre de su confianza, pero no lo conocía personalmente hasta ese punto. Por supuesto, no supo nada de los encargos que recibía el asistente de su número dos, un tal Koldo García Izaguirre, a quien Ábalos echó el ojo cuando era portero del puticlub Rosalex de Pamplona. A este sí debía de conocerlo algo más, porque le jaleó públicamente en términos inequívocos en un tuit que rozaba el entusiasmo: «Pamplona nos descubrió a uno de los gigantes de la militancia en estas tierras navarras. No obstante, este guerrillero de grandes dimensiones físicas y corazón comprometido es un referente político en la lucha contra los efectos de la crisis y las políticas de la derecha. Es el último aizkolari socialista, un referente contra las políticas de la derecha». No explica por qué escribe: «no obstante».
Tampoco sabía nada de la corrupción de su número tres, ni sabía dónde vivía su hermano los meses que estuvo escondido en la Moncloa, con su autocaravana aparcada allí durante dos años, y el personal de seguridad obligado a arrancarla con alguna periodicidad para mantener en buen estado la batería.
Es demasiada ignorancia incluso para Sánchez. Si todo lo anterior ha sido posible con su desconocimiento, no cabe duda de que este hombre tiene en sus manos un poder que no está capacitado para controlar. Si lo sabía, tenía conocimiento de ello o al menos lo sospechaba, habrá incurrido en una responsabilidad que debería examinar el Tribunal Supremo.
En todo caso, no lo tienen todo perdido: Su número dos, el asistente del mismo, el descubrimiento que le hizo Pamplona de uno de los gigantes de la militancia, su número tres, su mujer catedrática, su hermano okupa y el fiscal general del Estado que ya ha precedido a todos ellos en la condena del Supremo y él mismo, si llegara a ser juzgado y condenado, tienen al final el comodín del Constitucional. Todo se lo puede arreglar Cándido Conde-Pumpido, presidente del más alto Tribunal de España, Casación del Supremo y no digamos de la Audiencia Nacional.
Una idea elemental de la Justicia llevaría a la consideración de que José Félix Tezanos debería ser juzgado y eventualmente condenado por malversación de dinero público. También esto lo resolverá Cándido, pero lo que no hay manera de resolver es el reto que el CIS plantea a todos los adeptos del sanchismo, vale decir, a los que no son corruptos, solo tontos. ¿Hay alguien capaz de creer que si el PSOE tuviese una ventaja de casi 13 puntos sobre el principal partido de la oposición, no habría disuelto las cámaras este barbián y convocado elecciones anticipadas? Vamos hombre. La tarea del CIS no es predecir, sino inducir.