The Objective
Maite Rico

Beatriz Corredor, cero absoluto

«Red Eléctrica se ha permitido conmemorar el primer aniversario del apagón con un vídeo autoexculpatorio y encomiástico. La desfachatez como marca del sanchismo»

Opinión
Beatriz Corredor, cero absoluto

Ilustración generada mediante IA.

«¿Pero qué pinto yo aquí?», se preguntaba una candorosa Beatriz Corredor allá por 2008, cuando pasó de concejala a ministra de Vivienda con Rodríguez Zapatero. La timidez y la humildad se han evaporado con los años, y hoy, como presidenta de Red Eléctrica, se defiende con aspereza de los señalamientos por el apagón general de hace exactamente un año: ese «cero absoluto» que provocó grandes pérdidas económicas y siete muertos ya olvidados. 

En cualquier otro país europeo, las personas responsables del sistema de suministro eléctrico y del propio Gobierno hubieran sido fulminadas e investigadas. Pero en la España del sanchismo los modos de los altos cargos son otros: escurrir el bulto, reírse de los ciudadanos y seguir trincando. Nadie ha dimitido. Nadie ha pedido perdón.

Es más, ayer Red Eléctrica se permitió estrenar ayer un documental autoexculpatorio y encomiástico de 22 minutos. «Se cumple un año del apagón que dejó a oscuras a la península ibérica… Los informes oficiales evidencian de forma inequívoca que RE no falló». Y a continuación desfilan, con música de fondo, Beatriz Corredor y un montón de directores generales, todos sorprendidísimos, oiga: aquel 28 de abril era un día muy normal y soleado, y quién iba a esperar algo así. Luego ponen gesto contrito y hablan de sus emociones y sentimientos, y luego se felicitan por lo bien que comunicaron todo y lo rápido que restituyeron el sistema. «La reposición del servicio será algo que se estudie como ejemplo de cómo hay que actuar», proclama la directora general de Operación, Concha Sánchez (en Nueva Zelanda el día de autos). Sospecho que también se estudiará la actuación previa como ejemplo de lo que no hay que hacer.

Porque no es cierto que el lunes del apagón hubiera sido «un día muy normal». Desde primera hora de la mañana, Red Eléctrica estuvo recibiendo llamadas de operadores de toda España alertando de las graves oscilaciones de tensión. Todo está grabado. Aquí algunas respuestas de los técnicos del organismo. «La zona está afectándose mucho por el tema de la solar, la tensión se va para arriba o se va para abajo (…) Ya te digo que está generalizado en toda Andalucía» (11:31). «Es un tema nuestro, es la solar que entra por ajustes. Hemos metido una reactancia y no ha hecho nada» (11:47). «Sí, es verdad, hay oscilaciones en todo el sistema. Por la fotovoltaica. Pocos grupos con inercia en el sistema. Está jodida la cosa» (12.13 horas). «A ver, no es una situación idónea, pero estamos haciendo lo que podemos dentro de nuestras posibilidades para corregir la oscilación» (12:26). Y seis minutos después, se escucha la frase definitiva, castiza, categórica: «¡Hostia, hostia, a tomar por culo, nos desconectamos!» (12:32).

Es decir: pese a lo que dicen los directivos de Red Eléctrica, las horas previas al apagón sabían perfectamente que la energía fotovoltaica estaba generando problemas en el mix. Y no era solo ese día. Sus propios técnicos habían alertado de complicaciones en el control de la red, de procedimientos operativos desactualizados y de una producción excesiva de energía renovable, sin respaldo de otras energías estables, como la nuclear y el gas.

«La mañana del apagón, los directivos de Red Eléctrica sabían que la energía fotovoltaica estaba generando problemas»

Así lo constatan los audios grabados entre enero y abril de 2025 proporcionados por Iberdrola y Endesa, que no por Red Eléctrica. La pauta se repite: los operadores de las empresas, alarmados por las «bajadas repentinas de tensión», o por «las oscilaciones bestiales», llaman a Red Eléctrica para averiguar las causas. Y reciben respuestas como estas: «Alguien ha soltado una barbaridad de fotovoltaica». «La eólica lleva inercia, pero con la solar, si no te lo escalan un poco, te la lían y eso es lo que pasa». «Y como desmantelen las nucleares, ya va a ser… el punto de inflexión. No puedes soportar esto; en algún momento igual nos la damos casi seguro».

Pese a ello, Corredor, que es registradora de la propiedad y amiga de Pedro Sánchez, asegura sonriente en el vídeo que el apagón fue «un episodio inédito, imprevisible y de origen multifactorial». Tan inédito como la desfachatez de los responsables políticos. El apagón era todo menos imprevisible. Así lo han corroborado no solo los audios, sino también los informes del Senado (que señala que los episodios de sobretensión en la red se multiplicaron un 367% entre 2021 y 2023), de ICAI y de Entso-E, los reguladores europeos. 

Algunos expertos han añadido otros factores, como la desidia regulatoria y supervisora del Gobierno y de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Corredor ha culpado a Iberdrola. Las grandes compañías han llevado el asunto a los tribunales.

Pero el hecho inequívoco es que el apagón fue el resultado de un fallo de coordinación del sistema eléctrico, del que es responsable Red Eléctrica, operador del sistema en régimen de monopolio. A esta empresa privada, con control estatal a través de la SEPI, corresponde garantizar la continuidad y seguridad del suministro de energía eléctrica. No lo hizo. 

Y por encima del operador está el Ministerio de Transición Ecológica de Teresa Ribera, que hizo una apuesta dogmática por la entrada masiva de las renovables. La misma Ribera de espíritu verde modulable, en función del cargo y del sueldo: antinuclear cerril en el Gobierno de España, y pronuclear flexible en la Comisión Europea

Jordi Sevilla, exministro socialista de Economía y antecesor de Corredor al frente de Red Eléctrica, lo explicaba ayer nítidamente en un artículo en ‘Cinco Días’: «Desde el principio lo sabíamos y se avisó a los reguladores: las redes eléctricas no estaban preparadas para incorporar un desembarco tan rápido y tan masivo como el previsto de energías renovables, inestables, faltas de firmeza y de capacidad síncrona». ¿Y por qué las autoridades no actuaron antes, pese a las alertas? Porque se le hubiera caído el teatrillo a Teresa Ribera. En palabras de Sevilla, porque la solución implicaba reducir la presencia de renovables en el mix y encarecer la la tarifa. Y eso «ponía sordina al éxito político del momento: ir apuntando récords de renovables y de precios bajos».

El apagón, dice Sevilla, pudo haberse evitado. La prueba es que desde entonces, Red Eléctrica ha cambiado la gestión del sistema con el llamado método reforzado, que, en efecto, ha aumentado el uso de energías estables (gas y nuclear) y ha recortado las renovables. Si hubo un cero absoluto es porque antes hubo una absoluta irresponsabilidad.

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