Una verdadera agenda reformista para el PP
«El Partido Popular a nivel nacional ha anunciado que estaba preparando 70 nuevas leyes para aplicar nada más llegar a la Moncloa, algo que está cada vez menos claro»

Imagen creada con inteligencia artificial.
El Partido Popular siempre ha sido un partido con dos almas, una más conservadora-corporativista (de abogados del Estado, burócratas y gestores con alma eterna de opositores: era el caso de Rajoy y ahora el de Feijóo) y un ala más liberal o neoliberal, la que representaron Aznar o ahora Ayuso. Son dos almas muy inflexibles en lo suyo, como se ha visto esta semana. El PP a nivel nacional anunció que estaba preparando 70 nuevas leyes para aplicar nada más llegar a la Moncloa, algo cada vez menos claro. En el anuncio en redes sale una foto de Feijóo contundente, con los puños apretados: ¡hasta aquí hemos llegado! La cosa se ha puesto seria, parece. Se avecina un verdadero cambio de régimen. O, como dice el texto que acompaña a la foto: «Del sanchismo no quedará ni el colchón».
En la fotografía salen ocho de las 70 leyes que aprobará Feijóo al llegar a la Moncloa y dejar a Sánchez sin colchón. Uno imagina que son las más importantes, la cara visible de ese giro reformista radical que justifica que Feijóo apriete fuerte los puños. La primera es… «Financiación para Ley ELA Bueno, de acuerdo. Afecta a poquísima gente, pero es importante. No la pondría la primera, pero bueno. La segunda es «Reconocer funcionarios de prisiones como agentes de seguridad». Esta sí que es importantísima. Hay un clamor en la calle. No se habla de otra cosa. La tercera es… «Garantizar la independencia del CIS». De nuevo, una medida para las masas, para que Feijóo alcance la verdadera hegemonía. La cuarta es «Reforma de la Ley de Costas». Sujetadores volando, silbidos, Feijóo se ruboriza: es un líder que sabe cómo contentar a su pueblo. «Modificación de la Ley que regula el Ministerio Fiscal». «Modificación de la Ley General Presupuestaria». «Rebaja del IVA de los productos básicos».
¡Pim! ¡Pam! ¡Pum! ¡Es un no parar! Del sanchismo no solo no quedará ni el colchón, ¡es que tampoco quedará ni el somier! La lista termina con una promesa, al fin, sobre vivienda, quizá uno de los grandes problemas de la década en España. ¿Abundancia? ¿Más construcción? ¿Liberalización del suelo? ¿Agilización de los procesos? ¿Un gran plan de vivienda pública? No. Ley antiokupación. ¡Y a disfrutar de la abundancia! (En España a día de hoy faltan unas 700.000 viviendas).
La lista de Feijóo es muy exhaustiva y completa, pero hay algunas omisiones importantes. A continuación propongo una serie de leyes que creo que le faltan a este ambicioso plan reformista. 1) Ley para eliminar los coches oficiales. 2) Ley de limitación del uso del Falcon. 3) Ley contra los chiringuitos. 4) Prohibición de la corrupción (¡es delito!). 5) Ley para acabar con los asesores. 6) Ley del «Ya está bien», que es a su vez la reforma de la Ley «Hasta aquí hemos llegado». 7) Ley ómnibus del «Habrase visto» y del «Faltaría más». 8) Descuento para jubilados del 75% en la cafetería de El Corte Inglés.
Mis propuestas no son muy arriesgadas y hay un precedente parecido en el partido. A finales del año pasado, Dolors Montserrat, exministra de Sanidad y actual secretaria general del Partido Popular Europeo, propuso en un tuit varias reformas imprescindibles para España. El mensaje decía así: «El Partido Popular tiene cinco reformas clave para afrontar lo que viene: –Transparencia: todo se sabrá. –Regeneración: vamos a limpiarlo todo. –Devolución: devolveremos lo robado a los españoles. –Desbloqueo: no más parálisis legislativa. –Elecciones: daremos la palabra a España». Es un ambicioso proyecto reformista (yo aun diría más: ¡revolucionario!) para desmontar el «régimen».
P.D.: Mientras el PP nacional vendía esta orgía desenfrenada de reformismo, Ayuso se ofrecía ante los votantes madrileños con un mensaje de ánimo, especialmente para los jóvenes (y no tan jóvenes) que creen que nunca serán capaces de comprarse una casa: «Cada uno tiene las propiedades que se ha ganado y cada uno tiene derecho a poner su vivienda al precio que le convenga».