PSOE videodegeneración
«Queda claro que los allí presentes son capaces de hacer y soportar cualquier indignidad por no perder la posibilidad de ostentar un cargo público»

Ilustración de Alejandra Svriz.
El artículo 6 de la Constitución Española de 1978 dice: «Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos».
El Partido Socialista Obrero Español actúa totalmente al margen de la Constitución Española por lo que debería ser disuelto y desaparecer del Registro de partidos políticos. El PSOE fue fundado por Pablo Iglesias en Madrid, el 2 de mayo de 1879, y desapareció el 1 de octubre de 2016 como organización política constitucional para pasar a ser la banda organizada de Pedro Sánchez para la apropiación del poder al precio que sea.
Gracias a THE OBJECTIVE, los españoles hemos podido ver la cruda realidad de un episodio lamentable, bochornoso y repugnante. Hemos visto la cara más oscura de la política. La realidad supera a la ficción. Creo que, por mucha imaginación calenturienta sobre la depravación en la política, jamás nadie podría llegar al momento pucherazo protagonizado por Pedro Sánchez y su organización corrupta para conquistar el poder.
Lo ocurrido fue mucho más allá del antidemocrático acto de la manipulación y sustitución de la urna. El fondo y la forma de aquel Comité Federal descalifican a todos los presentes para la política y la función pública. Un partido político tiene un imperativo constitucional de funcionamiento democrático. No se puede actuar bajo el principio de la omertá. No es válido que lo que pase en Ferraz se quede en Ferraz. No. Lo que sucede allí incumbe a toda la sociedad. Lo que ha quedado en evidencia es que el PSOE no es un reflejo de la sociedad que representa.
El vídeo publicado es el mejor —por ser el peor— ejemplo de lo que representa la ambición absoluta y desmedida por conquistar el poder. La muestra de que el fin justifica todos los medios que sean necesarios. Unas conductas en las que, bajo el eufemismo de «compañeros y compañeras», todo vale para aniquilaros. La bajeza humana en grado extremo. Lo visto descalifica a todos los participantes para el desempeño del liderazgo político y social. La palabra democracia y democrático en la boca de Pedro Sánchez y la mayoría de los participantes quiere decir fraude, engaño, manipulación, trampa, perversión, adulteración, corrupción, degeneración, envilecimiento y degradación.
Una vez visto el vídeo, no sorprende nada de lo que está ocurriendo. Desde los pactos contra natura y contra España, hasta que los números dos del PSOE de Pedro Sánchez estén en la cárcel o en el banquillo. Pedro Sánchez no se ha degenerado por el uso del poder. Llegó así y se entiende que su entorno inmediato esté acusado de dos o cinco delitos graves, como es el caso de su hermano y su mujer. Con Sánchez, las saunas y los puticlubs son mucho más decentes que el PSOE.
Las crónicas de la época no reflejan con exactitud la crudeza, la bajeza y el matonismo político de lo que sucedió. Hay alguna mención a que hubo lágrimas y tensión. Lo que se reflejó como «lucha interna por el liderazgo», «tensión, retrasos y fuerte presión interna» o «caos procedimental» fueron navajazos, atropellos, descalificaciones y violencia política. El País se refirió a lo ocurrido como «debate no solo político, sino de control del partido». Una forma poética de edulcorar la repugnante y sucia realidad. Uno de los actuales blanqueadores del sanchismo tildó de «chapuza con intentos deliberados de bloquear la votación». ¿Lo visto en el video se queda en «chapuza»? Es llamativo que nadie tuviera la capacidad narrativa para contar con detalle la realidad de lo que pasó. Sorprende que los participantes —dirigentes socialistas— tampoco trasladaran con detalle la virulencia, la tensión y el caos de lo vivido. Diez años después, queda claro que los allí presentes son capaces de hacer y soportar cualquier indignidad por no perder la posibilidad de ostentar un cargo público.
Pedro Sánchez y su banda son los que salen peor parados. Sus formas políticas son la frialdad y el desprecio, la maldad en la acción y el desprecio macarril a sus «compañeros y compañeras» y a toda la militancia. Su actuación es la evidencia de que Sánchez no tiene ningún límite ético y moral en su lucha por conseguir el poder. Así se explica todo. Es evidente que quien fue capaz de hacer lo que hizo a su partido es más que capaz de hacer a España y a los españoles todo tipo de barbaridades y traiciones con tal de mantenerse. Así se explica abandonar el Sahara, liberar terroristas, blanquear dictaduras, amnistiar golpistas, manipular el censo… todo lo que haga falta.
Está claro que la filtración de este vídeo, diez años después, tiene una gran intencionalidad política actual. El mérito es de Ketty Garat. La responsabilidad de quien se lo filtra. Alguien que sabe demasiado del PSOE y Sánchez está dando un aviso. ¿Será que Ábalos no está contento con cómo van las cosas? ¿Santos Cerdán estará diciendo «o me cuidas o prepárate»? ¿Quién le está diciendo a Sánchez «piensa en todo lo que se puede saber de ti»? Alguien ha abierto la caja de Pandora del sanchismo.