The Objective
Fernando R. Lafuente

Gaudí, biografía ilustrada

«Max Vento reconstruye en ‘Gaudí. El soñador de Barcelona’ la arquitectura de una vida y lo hace con una sensibilidad excepcional, trasladada al género del cómic»

Opinión
Gaudí, biografía ilustrada

Detalle de la portada de 'Gaudí. El soñador de Barcelona', de Max Vento. | Random House

Cien años se cumplirán el 10 de junio de la muerte de uno de los grandes creadores, desde la arquitectura y más allá, de la sociedad catalana y, por ello, española: Antoni Gaudí i Corbet (1852-1926). Solidario y solitario. Universal y local. Como suele ser norma, hábito y costumbre, se multiplicarán los actos, recuerdos y homenajes, en este año, a una gran personalidad. Y esto de grande le viene que ni pintado. No muchos están ahí. En 2019, Xavier Güell publicó, Yo, Gaudí (Galaxia Gutenberg). Güell, tataranieto del gran amigo de Gaudí, Eusebio Güell, alguien que cambió el destino de Gaudí. Amigo, mecenas, protector, apoyó y financió los proyectos más deslumbrantes. Xavier Güell se centró en un relato en primera persona, narrado por el propio Gaudí. Una notable novela que encarnaba la vida y la obra, los sinsabores y los éxitos. Transformar la vida en arte, la construcción en un emblema de la belleza y de la verdad: «Sin verdad, no hay arte», sentenció Gaudí.

Y hoy, en un mundo desquiciado, en el que la verdad fluye entre las brumas de la interpretación más delirante y el arte naufraga, huérfano, entre las miasmas del solipsismo, la obra de Gaudí se eleva con una fortaleza ética y estética, con sus derivas místicas, al lugar que históricamente le corresponde. De ahí, la profusión de homenajes, recuerdos y exégesis que se celebrarán. Entre ellos, Set somnis, obra para coros y orquesta de Marin Alsop. Se estrenará el 10 de junio en el Palau de la Música Catalana el libro de José Manuel Almuzara, Gaudí, el arquitecto del alma (Rocaeditorial) y, lo más novedoso, una biografía ilustrada, escrita y dibujada por Max Vento (Valencia, 1977), Gaudí. El soñador de Barcelona (Random House). También, en el mismo género y semejante formato, se publica Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis (Comanegra Còmics) de Salva Rubio i Agustín Comotto. Y seguirá la rueda del tiempo girando en torno a tan formidable personaje.

En el caso del valenciano Vento, su Gaudí. El soñador de Barcelona viene precedido de una excelente obra en el ámbito del cómic, la viñeta o lo que ahora algunos han decidido denominar novela gráfica (¿). Da igual, ya advirtió Unamuno que «definir es confundir». Huyamos de las definiciones y centrémonos en la persona y en la obra, razón del libro de Vento. Max Vento posee una muy reconocida trayectoria artística y docente, Monólogo de mi vida desastrosa, Noches de citas, Comedia en un acto, entre otras, avalan su lugar, primero y principal en la escena, no ya nacional, sino internacional del cómic.

Aquí se enfrenta, nada menos que a contar, a través de imágenes (viñetas) y texto, ambos del propio Vento, la vida de Gaudí. Es una biografía ilustrada, dibujada, trazo a trazo. Si, como se ha destacado, en el cine es el director quien, a través de su mirada, de su encuadre, de su montaje, define y determina la historia a contar. Vento traza cada, digamos, escena, con precisión y decisión, cuyo último objetivo es vislumbrar las diversas epifanías que configuraron y determinaron ese jardín de senderos que se bifurcan (a la manera borgiana) que es toda vida. La de cualquiera. Y es ahí en donde el lector encontrará una manera de presentar a Gaudí desde el lado más íntimo, desde ese jardín interior que determina y marca la vida de un gran creador, con sus ascensos al Olimpo y sus descensos al infierno.

El libro arranca con un poderoso flashback, el 7 de junio de 1926. Cuando Gaudí, camino del Oratorio de San Felipe Neri, como era su costumbre cada tarde, es arrollado por un tranvía. Es bueno, a veces, comenzar por el final, porque así invita al lector a realizar un viaje a la semilla: ¿dónde empezó todo esto? Y se cuenta a través de capítulos, perfectamente montados en los momentos de la sensación verdadera (Peter Handke) o los momentos de vida (Virginia Woolf) de los que una vida se compone: Los hijos del calderero, Salir del paso, El joven profesional, Camino a la cima, Gloria al progreso, Imitación de Cristo y El templo expiatorio.

«Uno sale del libro con una imagen de Gaudí nítida, humana, demasiado humana, envuelta entre los anhelos y los fracasos»

La singularidad de Vento, espléndida por cierto, es fijarse en esos hitos en la vida de Gaudí. No ignora sus magnas obras, sus anticipaciones, geniales, a lo que vendrá después, sus audacias, su modernismo que va mucho más allá de cualquier escuela o tendencia o grupo, su mirada visionaria hacia lo que, de verdad, y en verdad, importa en el arte y en la arquitectura y su deriva mística. Sí, es una biografía ilustrada. Contada, narrada en imágenes, con unos textos sobrios, precisos y concisos. A uno, modestamente, le recuerda al Federico (Lumen, 2021) de Ilu Ros.

Episodios convertidos, hay que insistir en ello, en epifanías. Porque la vida de cualquiera, máxime de alguien empeñado en vencer a las circunstancias, el reto entre la voluntad y la realidad, entre lo que te rodea y lo que sueñas, es el fundamento de su existencia. Vento reconstruye la arquitectura de una vida y lo hace con una sensibilidad y sentido excepcionales, trasladados al género del cómic. Menuda tarea. Porque de Gaudí las bibliografías, las filmografías, las monografías, las series, los estudios son legión. Y Vento, en cada plano, contraplano, primeros planos, planos generales, provoca en el lector un interés inmediato, si se quiere ver así, profundamente cinematográfico. Uno sale del libro con una imagen de Gaudí nítida, humana, demasiado humana, envuelta entre los anhelos y los fracasos, entre las conquistas y esa enorme soledad que le acompañó desde niño.

Vento confirma, supera y hace grande el reto de ilustrar, crear mediante ilustraciones, en su caso de una memorable línea clara, una vida, una obra, convertir en visual el reino interior del artista, del hombre llamado Antoni Gaudí. Alguien que soñó su obra y el sueño fue Barcelona. Creó una Barcelona que hoy es Barcelona, la grandiosa Sagrada Familia («Debe surgir de la simbiosis entre arquitectura, misterio cristiano y la grandeza de la naturaleza que es la gran obra de Dios. La Sagrada Familia merece ser un poema esculpido en piedra»), la Casa Batlló, el Parque Güell, Torre Bellesguard, Casa Calvet, la cripta de la Colonia Güell y el resto de sus obras más allá de su muy querida y soñada Barcelona.

Gaudí. El soñador de Barcelona bien podría convertirse en las escuelas catalanas y del resto de España en un imprescindible libro de texto. Porque, como se ha escrito aquí en estas páginas de THE OBJECTIVE, divulgar no es vulgarizar y con obras como la de Vento, el cómic se instala en la más alta, sensata y documentada divulgación.

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