The Objective
Santi González

Las parientas están a juego

«Sonsoles y ZP llevan casados 36 años; Bego y Pedro, 20. Son dos excepciones: la hija de Sabiniano está procesada por cuatro delitos. Sonsoles aún no»

Opinión
Las parientas están a juego

Ilustración generada mediante IA.

Ha dicho Begoña Gómez en reiteradas ocasiones que su problemático presente y su incierto futuro judicial se deben a que es la mujer del presidente del Gobierno. En cierto modo sí, pero para aceptar esa conclusión hay que sofisticar un poco más el argumento. Estar casada con el presidente del Gobierno no es un delito en sí. Ahí tenemos el ejemplo de Amparo Illana, mujer de Adolfo Suárez durante 40 años sin imputación alguna; a Pilar Ibáñez-Martín, casada durante 54 años con Leopoldo Calvo Sotelo; a Carmen Romero, cuyo matrimonio con Felipe González duró 39 años; a Ana Botella, mujer de Aznar, que lleva casada con él 47 años; a Elvira Fernández, 30 años casada con Mariano Rajoy. Ninguna de ellas fue investigada por la justicia. El lector comprenderá la elipsis sobre Sonsoles Espinosa, mujer de Zapatero, y Begoña Gómez Fernández, parienta de Pedro Sánchez. Sonsoles y ZP llevan casados 36 años; Bego y Pedro, 20. Son dos excepciones: la hija de Sabiniano está procesada por cuatro delitos. Sonsoles aún no, pero no está claro que no lo vaya a estar en el futuro.

De lo anterior se desprende que, si Bego está procesada, no será por ser la mujer de Sánchez, sino por la comisión, presunta, por supuesto, de esos cuatro delitos. La cuestión es que ella jamás habría podido incurrir en ellos de no ser la mujer del presidente. Imaginen que fuera la esposa de un honrado perito mercantil, pongamos por caso. ¿Podría haber convocado en su casa al rector de la Complutense para negociar una cátedra careciendo de estudios universitarios? Pues a partir de ahí todo discurre por la misma lógica. La UCO ha descubierto en los últimos días que la cátedra de Begoña Gómez amañó y falseó contratos públicos, que Bego hizo negocios con la empresa vinculada a su cátedra hasta su imputación y que usó la cuenta que comparte con su marido para registrar su marca comercial.

Lo de Sonsoles Espinosa se presume incierto en el futuro. Incierto y tormentoso se presentaba el reinado de Witiza fue la novela de Plinio con la que García Pavón ganó el premio de la Crítica. Había pasado desapercibida hasta el momento, pero la UDEF —¿qué coño es eso de la UDEF?», que dijo Pujol—, ha descubierto un asunto que puede complicarle la vida. Resulta que ella y Rodríguez Zapatero compraron una vivienda en Madrid por 580.000 euros en febrero de 2024. Solo once meses después liquidaban en un solo pago los 498.000 euros de la hipoteca mediante transferencia desde una cuenta familiar. A esa cuenta iban a parar, al parecer, los ingresos que recibía de Análisis Relevante, la empresa de Julito Martínez. El dato es suficiente para motivar una investigación con el fin de establecer la licitud de esos ingresos. Zapatero ha contado que ese medio millón provenía de la venta de su casa en Aravaca. Podría ser, habrá que verlo, pero la familia Rodríguez Espinosa no lo tiene demasiado claro.

Contábamos la rareza de las relaciones de Zapatero con sus hijas. Acabamos de enterarnos de que la mayor, Laura, cuando tenía 17 años, se marchó de la Moncloa con un noviete para instalarse de okupas con otros amigos en un piso de Sevilla. Fue un disgusto, claro, pero cuando el propietario denunció la ocupación, la Policía no intervino por orden de la Presidencia.

Es un asunto verdaderamente asombroso que va poniendo todos los elementos más en su ser. Esto sucedía un año después de la inenarrable fotografía de las niñas vestidas de góticas junto a los Obama. Ni ZP ni Sonsoles dijeron a sus hijas lo que debían: que a ver al presidente de los EEUU no se va con esas pintas. Las permitieron posar de aquella guisa y luego trataron de arreglarlo pidiendo a la Casa Blanca que retirase la foto de su web. 

Este es un hecho clave para comprender el zapaterismo. Él gobierna con el mismo criterio y parecido rigor con los que educa a sus hijas. De hecho, amparó la comisión de un delito como es la ocupación de una vivienda ajena. Habría una solución para encajar la acción de la menor en el cumplimiento de la ley. Podrían argumentar que Laura era vulnerable, que es el argumento que borra la traza del delito en el Código Penal. ¿Les parece raro? Pues no lo es. Telma Ortiz, la hermana de la Reina, separada de su marido desde hace ocho meses, evitó el desahucio de su ex, que no pagaba el alquiler desde la separación e iba a ser desahuciado el pasado jueves, presentando un recurso en el que declaraba vulnerable a su exmarido. No hay quien dé más en este patio de Monipodio. España y ellos son así, señora.

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