Vox gira en sus alianzas tras la caída de Orbán y los ataques de Trump a Meloni y el Papa
Por primera vez, el partido marca distancias —tímidamente, pero de forma pública— con el presidente estadounidense

Abascal y Trump en la CPAC 2024. | Vox
El discurso de Vox en política internacional ha comenzado a girar en los últimos días a raíz especialmente de dos acontecimientos: la derrota de Viktor Orbán en las elecciones de Hungría y, muy especialmente, las últimas acciones de Donald Trump, que en su defensa de la guerra contra Irán se ha enfrentado frontalmente con Georgia Meloni y el papa León XIV tras las declaraciones del pontífice en contra del conflicto.
El domingo, Santiago Abascal fue de los primeros aliados de Orbán en reconocer la derrota de la formación Fidesz tras 16 años de gobierno en Hungría. Poco después, la dirección nacional del partido no dudó en lamentar la pérdida de un «socio y aliado» fundamental. La relación entre Vox y Fidesz —Abascal y Orbán— ha sido hasta ahora una de las más sólidas dentro del grupo parlamentario europeo Patriotas por Europa, que preside el propio Santiago Abascal.
Al otro lado del Atlántico, el presidente estadounidense Donald Trump bajaba a eso que llaman la realpolitik y mantenía un discurso muy lejano al de Vox en España. El mandatario, lejos de mostrar derrotismo, aseguró no estar preocupado por la derrota de Viktor Orbán y se apresuró a dar la bienvenida al nuevo primer ministro húngaro, Peter Magyar. «Creo que es un buen hombre que realizará un buen trabajo».
Un gesto de Trump que, si bien pilló a contrapié a algunos sectores de Vox, no deja de verse en las fuentes del partido consultadas por THE OBJECTIVE como algo que podría haber pasado por anecdótico. Sin embargo, existe un segundo punto de fricción que Vox no ha podido pasar por alto. Se trata de las últimas actuaciones de Donald Trump contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el papa León XIV.
La líder italiana, importante nexo de unión de Trump con Europa, ha criticado los ataques del presidente estadounidense contra el pontífice. Meloni, cuya popularidad en Italia se ha visto afectada en las últimas fechas por la cercanía a Trump —especialmente tras la subida de precios de la gasolina—, aprovechó la oportunidad para desligarse del mandatario estadounidense, calificando de «inaceptables los comentarios del presidente Trump sobre el Santo Padre». Donald Trump, por su parte, certificó el divorcio con Meloni y mostró su «conmoción» ante la falta de implicación italiana en la guerra de Irán. Y zanjó el fin de la relación con la líder italiana con un «pensaba que era valiente, pero me equivoqué».
Cuestionada por este vaivén de rupturas entre sus aliados, la dirección de Vox trata de seguir una máxima: «Cuando gobernemos, hablaremos de las relaciones internacionales del país». El propio secretario general del partido, Ignacio Garriga, evitó el lunes hacer declaraciones sobre la polémica del presidente estadounidense con el papa, si bien dejó entrever cierto malestar al destacar que hablaba «no como católico ni como Ignacio Garriga, sino como portavoz de Vox».
Unas reacciones más bien tibias que han comenzado a tornarse más contundentes en las últimas horas. Fuentes internas del partido reconocen que hay un malestar evidente con las últimas acciones de Trump, especialmente con su actitud ante el papa León XIV y lo que califican de «performances anticatólicas», en referencia a los numerosos memes compartidos por el presidente estadounidense. «No podemos callar ante un tipo que se compara con Jesucristo», señalan. El secretario general del Grupo Parlamentario, José María Figaredo, lamentó que Trump «quiso hacerse el gracioso y se pasó de frenada».
Malestar con Trump
Las fuentes consultadas reconocen un giro en la actitud «contemplativa» de la dirección de Vox. Lo hacen tras escuchar también a Pepa Millán, portavoz del grupo parlamentario en el Congreso, defender en las últimas horas a Giorgia Meloni e incluso atreverse a criticar a Donald Trump, algo inédito en la formación que dirige Santiago Abascal. «Meloni, que es una de nuestras aliadas y amigas, es una de las políticas más valientes que hay en todo el mundo y lo ha demostrado», señaló Millán en referencia a las palabras de Trump, de quien calificó además como «poco comprensibles» sus últimos movimientos con respecto al pontífice. Recuerda Millán que la misión del Papa «no es la de someterse al escrutinio de ningún político».
Volviendo a la realpolitik, dirigentes del partido apuntan a que no se puede hacer un seguidismo «a ciegas» de Donald Trump y más cuando «está en juego una base electoral tan importante como es el voto católico». Ya hay movimientos que piden apretar en este giro en las alianzas internacionales de Vox. «Es cierto que Trump nos hizo coger impulso con una agenda antiwoke que compartimos», señalan. Pero recuerdan que «el partido existe sin Trump y creció cuando estaba fuera de la presidencia de los Estados Unidos». «Orbán era amigo de Trump y mira cómo le ha ido», señalan.
Añaden que el movimiento internacional trasciende a Trump y recuerdan que el propio Orbán «llevaba 16 años gobernando Hungría, mucho antes de que irrumpiera Trump». También que la propia Meloni logró vencer en Italia cuando Trump todavía estaba lejos de lograr su segundo mandato. Aunque «no se trata de elegir» entre Trump y Meloni, «quizá haya que alejarse de quienes pueden perjudicar los propios valores de Vox».
Aunque las fuentes consultadas reconocen cierta «incomodidad» de Santiago Abascal, el presidente de Vox opta en público por la neutralidad. Este jueves, el líder de la formación intentaba zanjar la polémica señalando que tanto Trump como Meloni «defienden los intereses de EEUU e Italia», respectivamente. Abascal añadió que «no se puede atacar a Giorgia Meloni por ser patriota y defender a su país», en somera referencia a las críticas de Trump. En el partido recuerdan la amistad de Abascal con Giorgia Meloni, quien, pese a la ruptura de sus grupos en el Parlamento Europeo, no ha dudado en mostrarle siempre su apoyo, tanto en actos públicos como incluso llegando a visitarlo en su domicilio particular en un viaje privado a España. «Aunque la política internacional sea una carrera de fondo, tal vez sea hora de replantearse las alianzas».
