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Política

Podemos concluye que solo un pacto con Sumar le evitará acabar como Ciudadanos

Los morados pasan de buscar el ‘sorpasso’ a los aliados de Yolanda Díaz a asumir la necesidad de un acuerdo electoral

Podemos concluye que solo un pacto con Sumar le evitará acabar como Ciudadanos

Irene Montero con Mónica Oltra y Sira Rego en Valencia. | EP

Se dijo en su momento que Ciudadanos era «el Podemos de derechas». Los dirigentes del partido morado así lo calificaban cuando Albert Rivera anunció la intención del partido naranja de concurrir, al igual que Podemos, a las elecciones generales de diciembre de 2015. Aquello fue el primer banco de pruebas de la llamada «nueva política». Los dos partidos cosecharon en total más de ocho millones y medio de votos. Hasta 109 escaños entre los dos, con Podemos ligeramente aventajado respecto a los de Rivera. Diez años después, Ciudadanos ha desaparecido y Podemos lucha con todas sus fuerzas para evitar ese mismo destino.

La orden llega directamente desde las plantas altas de Podemos. Es una directriz de la cúpula nacional, es decir, del puñado de dirigentes que se reúnen alrededor de Irene Montero, y sobre los cuales la influencia de Pablo Iglesias sigue intacta. Hubo un momento en el que los morados pensaron poder recuperar fuelle demoscópico. Dijeron que habían salido de la «UCI de la política», donde les había enviado Yolanda Díaz con la «traición» de Sumar y el veto a Montero en las listas de 2023. Llegaron las elecciones europeas de 2024. Fue una bocanada de oxígeno para Podemos. Pero el sueño de ir en solitario en las próximas elecciones generales parece haberse esfumado.

Todas las fuentes consultadas aseguran que Podemos irá de la mano de Sumar (es decir, los partidos coaligados en Sumar) en las próximas generales. De ello casi no duda nadie. Las especulaciones sobre rupturas, operación venganza u otras estrategias alternativas ya no convencen. Podemos se ha convertido en una fuerza política previsible, interesada fundamentalmente en salvar un puñado de escaños, con pocos dirigentes involucrados, y algunos de ellos más interesados en su proyección mediática que en las actividades del partido. En definitiva, Podemos intenta con todas sus fuerzas evitar escenarios de defunción al estilo de Ciudadanos. El partido naranja pasó de tener 1,6 millones de votos en 2019 a no presentar candidaturas en las elecciones de 2023.

Iglesias y Montero

El partido de Albert Rivera parecía destinado a llegar a la Moncloa. Rivera fue el primero que se lo creyó. Y las personas cercanas a él también. La encrucijada llegó en 2019, cuando Rivera decidió no apoyar a Pedro Sánchez. Entonces, la historia dio un giro inesperado, y quienes entraron en el Gobierno fueron los de Podemos. Aunque aquello se convirtió en una manzana envenenada. Sin poder reales, Iglesias acabó cansándose (literalmente) del cargo. Y decidió volver a sus orígenes: las tertulias, los medios y las productoras. Al igual que en Ciudadanos, una mujer heredó el liderazgo del partido. Irene Montero se hizo con la guía de la formación, y ahora intenta resolver el embrollo sobre qué hacer de aquí a 2027, cuando caduca la legislatura.

Montero y sus seguidores estuvieron meses y meses estudiando opciones de una lista en solitario. Hubo contactos con formaciones nacionalistas e izquierdistas regionales para ver si se podía llegar a algún tipo de acuerdo. Pero Gabriel Rufián se adelantó nada más conocer las intenciones de los morados. Pocos días después de que se publicara en THE OBJECTIVE, el portavoz de ERC anunció su propuesta de buscar un reequilibrio en la izquierda para ir hacia un gran pacto nacional. Hubo enfado e irritación en Podemos hacia Rufián, aunque recientemente los morados han rectificado, y aprovechando la figura mediática del catalán, intentan recuperar foco mediático y poner sobre la mesa el reencuentro con Sumar.

Los sondeos hablan claro. Sin los partidos de Sumar, las perspectivas de Podemos son de entre un 2% y un 3% de los votos. Esa debilidad empuja a los morados hacia una corrección de su línea. Un encuentro con Sumar, en cambio, permitiría alcanzar al menos 15 diputados en el Congreso, según fuentes involucradas en ese proceso. Sumar logró 31 en 2023, así que, aunque haya una caída de representación, no sería una debacle. Y según esas fuentes, ese resultado permitiría a Sánchez seguir confiando en revalidar su poder en la Moncloa.

Matrimonio de conveniencia

Con una izquierda aglutinada alrededor de una sola marca electoral (con la posible nomenclatura de «frente amplio»), la derecha perdería escaños, según las previsiones electorales de los estrategas de Sumar. Después se vería cómo proceder en el Congreso. Es decir, que Podemos plantea de momento un matrimonio de conveniencia entre todos los partidos de Sumar, celebrado a través de un proceso de primarias que, sin embargo, podría generar tensiones entre los demás posibles socios.

La idiosincrasia y el rencor son dominantes en ambos sectores. Pero ahora se trata de recuperar un planteamiento de realpolitik por encima de otras cuestiones. Aunque Montero habla de recuperar «la ilusión» entre los votantes de izquierdas, los dirigentes miran los números. El tiempo de las quimeras ha terminado; ahora se trata de salvar los muebles y, sobre todo, evitar un final como el de Ciudadanos tras la salida de Rivera y los errores estratégicos de Inés Arrimadas.

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