El problema del CIS: cuando dos estudios simultáneos arrojan resultados diferentes
Lo ocurrido en mayo en el Centro de Investigaciones Sociológicas sugiere la existencia de atrocidades metodológicas

Ilustración de Alejandra Svriz.
Entre el 4 y el 18/19 de mayo el CIS hizo un experimento con su red de campo, Tragsatec: dos estudios simultáneos de similares características. Ignoramos los motivos. Son similares en trabajos de campo y cuestionario. Se trata de los números 3562 (Barómetro de mayo 2026) y 3563 (Desinformación y humor), disponibles en su web. Las muestras diseñadas eran las usuales en los barómetros: 4.000 entrevistas. En el 3562, denominado Barómetro de mayo 2026, se hicieron 4.016; en el 3563, Desinformación y humor, se hicieron 3.493. Pero las muestras finales son equivalentes.
Todas las redes de campo tienen sesgos. El primer problema para analizar una encuesta es averiguar qué sesgos se han producido en el trabajo de campo y su dimensión, tratando de contrastar sus resultados con datos reales. Lo que se hace público de casi todas las encuestas no son sus resultados de campo, sino el ajuste de sus resultados a través de algún procedimiento estadístico u otro criterio aplicado por sus responsables. En el caso del CIS, la ventaja era que sus series son tan continuas (mensuales o más frecuentes) que permiten detectar y ajustar paulatinamente sus sesgos. Es pura estadística, sin más.
Lo que ha ocurrido con estos dos estudios es que las diferencias en los indicadores electorales son muy grandes. El cuadro siguiente trata de sintetizarlas. Las hay de un 5% en la intención de voto del PSOE o en su intención más simpatía. Y más de un 2,5% en PP y Vox.
Son conocidas las desviaciones en el recuerdo de voto, cuyo contraste con el porcentaje de voto sobre censo de residentes de cada partido es enorme en los casos del PP (a la baja) y del PSOE (muy al alza). En Vox y Sumar se ajustan razonablemente a la realidad. Hay procedimientos estadísticos para subsanar estos problemas; no suelen ser la solución ideal, pero con una serie de estudios como la que dispone el CIS es posible hacerlo. El problema es cuando dos estudios simultáneos arrojan resultados tan diferentes. Hay que optar por uno. El 3563, Desinformación y humor, encaja mejor en las series del propio CIS.

Conviene una acotación final. El CIS, en esta etapa, parece caer en la falacia de las grandes muestras (4.000 entrevistas por oleada de sus barómetros, o más en algunos estudios) pensando que así se reducen los márgenes de error. Es una falsa seguridad. La discrepancia en los datos fundamentales de estos dos estudios paralelos muestra que el problema es otro. Con muestras más reducidas, 2.500 individuos era lo habitual en el CIS, se obtienen resultados igual de consistentes y con menor presión sobre la red de campo.
