
Trapos sucios
Sus ropas colgadas son los jirones de una existencia truncada sin ambages: uno abre la puerta del armario, toma cualquier prenda -un chándal, unos vaqueros, ese par de zapatillas que soporten un peregrinaje más duro que cien Caminos de Santiago juntos- y la cierra como quien da carpetazo a un amor al que hay que dejar atrás porque el destino te obliga a elegir entre él o tú. Durante la fuga los trajes y las corbatas son un lastre en ese viaje a ninguna parte donde la indumentaria es un artificio tan prescindible como frívolo.















































