
La maldita obediencia debida
Las imagen del resto óseo con el orificio de bala es dura, cruel, incluso desagradable. Pero la realidad es desagradable muchas veces. Como la muerte es la muerte, se vista con el traje que se la quiera vestir. Y es siempre terrible. Como atroz es siempre la tortura previa a la que someten a sus víctimas las dictaduras y quienes las sirven, siempre con una excusa a mano.





























