Ayuso carga contra un Gobierno «debilitado»: «Una grandísima mafia que lo corrompe todo»
La presidenta madrileña avisa de que al Ejecutivo le queda «poco» porque el cambio es «imparable»

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. | Jesús Hellín (EP)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha cargado este jueves contra un Gobierno central «debilitado y sobornado», que no tuvo «que nacer», y que es «una grandísima mafia que lo corrompe todo». «Les queda muy poco», ha asegurado.
La dirigente madrileña ha participado este jueves junto con el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja en el coloquio ‘Frente Popular o España. Fundamentos para la alternativa’, moderado por la expresidenta del PP vasco María San Gil.
Al tomar la palabra, Ayuso ha alertado de que hay «un proceso no soterrado», desde la época del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que ha sido la «más infame» que se ha tenido y de la que ha cogido «el testigo» el presidente, Pedro Sánchez, «con fervor». Se busca, a su parecer, «hacer que el odio al otro sea mayor que cualquier otra cosa» y mientras tanto «entregar España a sorbos» y promover «cada vez más competencias impropias y la construcción de naciones paralegales a los ojos de todos».
En este punto, ha hecho hincapié en la «profunda debilidad» de un gobierno que «no tuvo que nacer», que partió de un «pacto con Bildu» del que no se ha visto «un papel». Solo se ha visto «un Gobierno cada vez más debilitado y más sobornado», ha remarcado.
Los mejores han sido sustituidos por «activistas»
Cuando ve «todos los casos de corrupción de Estado», lo que piensa es «pobre España» y cuánto «va a costar la siguiente factura». Y es que considera que «los mejores han sido sustituidos por activistas de carné, gente sin ningún prestigio, que haría lo que fuera por estar ahí, gente que, como el fiscal general, por poner un ejemplo, es una persona que viene de la nada a dar un salto cualitativo» y es capaz «de hacer lo que sea por el amo que le ha puesto ahí».
«La gente de prestigio auténtica, que tiene un bagaje, que ha conservado una imagen, un patrimonio, un nombre, no se prestaría a la mayoría de las cosas que están sucediendo», ha sostenido la dirigente madrileña desde el Hotel Intercontinental de la capital.
«Al final ya es todo desesperante»
Para la jefa del Ejecutivo madrileño, todos los problemas juntos hacen «que haya un relativismo enorme a todos los niveles» porque los que tienen la responsabilidad «de gobernar España no creen en el respeto a las normas, a las leyes del juego». En este punto, ha sostenido que «la democracia liberal» ha sido sustituida por «una democracia popular, donde lo ilegal, con tal de que se vote y sea democrático, vale». «Al final ya todo es desesperante», ha declarado.
Asimismo, ha subrayado que la Comunidad de Madrid sufre «una campaña despiadada desde hace ya mucho tiempo» porque, en el intento de buscar una «república plurinacional de una manera calculada», «todo lo que le da sentido a España como nación es atacado».
«Y ahí estamos nosotros, como uno más, sufriendo las iras de esta gran mafia. Es una grandísima mafia que lo corrompe todo y que va más allá del ser ladrón, porque el ladrón es el que roba. La mafia es cuando ya utilizas las instituciones para comprar voluntades. Los dos delitos más graves que se pueden cometer en esta vida son los que atentan contra la libertad y la vida y hoy sientan al presidente del Gobierno donde está», ha remarcado, al tiempo en el que ha incidido en que a partir de ahí «todo es una gran corrupción» y por ello deben «estar ahí para denunciarlo y para dar esas batallas».
Así, la dirigente madrileña ha defendido la «responsabilidad» con España entera que tiene Madrid, por mucho que le digan que se «calle» y que son cosas que no son «de competencia autonómica». «¿Cómo no lo va a ser? Si somos representantes del Estado, por Dios, y somos la capital del Reino… ¿Cómo no vamos a hablar de todo esto? Vamos a denunciarlo y luego a seguir despertando dentro de lo que podamos a España, porque claro que todo tiene solución y todo tiene un momento en el que puede cambiar», ha defendido.
Cañones «hacia el frente»
Ayuso ha trasladado que hasta que llegue el momento en el que «se reinicie España desde la Transición, dejando lo bueno y reformando desde la base y desde cero de manera drástica todo lo malo», lo que hay que hacer «es seguir alentando aquí a la gente de un paso adelante, que sea valiente, que sus funcionarios sigan con su trabajo».
«Les queda muy poco y van a intentarlo todo, y soy consciente de que no es casualidad mucho de lo que están haciendo según qué leyes y según qué procesos, pero si ha ocurrido en otras naciones donde la situación era mucho peor, aquí hagan lo que hagan, el cambio es imparable», ha asegurado, al tiempo que ha instado a los partidos que saben que a España le queda «esto o nada» a poner «los cañones hacia el frente» y no entre ellos porque «es mucho más» lo que les une.
Mayor Oreja elogia la valentía de Ayuso
De su lado, el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja ha elogiado este jueves la «valentía» de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien, a su parecer, representa «una verdad incómoda» y sufre cada día «odio» y «envidia». «El libro se llama ‘Una verdad incómoda’ y yo siempre recuerdo que si aquí hay dos verdades incómodas, son Isabel y María. Son dos verdades incómodas. Algunas veces dicen de Isabel, y de María también, pero ahora más de Isabel, porque está en plena acción: es una valiente. Valiente es un adjetivo calificativo, no es más. Es la expresión del valor y el valor significa atreverse a decir la verdad», ha señalado el exministro en el inicio de su intervención.
Para Mayor Oreja, «el problema de los que se atreven a decir la verdad, como María y como Isabel, es que provocan el pecado capital más satánico que existe, que es la envidia». «Los otros no producen placer, producen maldad y rencor, y, sin embargo, he de decir que las personas que dicen la verdad son las que provocan ese odio satánico», ha señalado. Ambas representan, según ha trasladado, la «mejor expresión» de su libro, «dos personas que representan el significado, valga la redundancia, de una verdad incómoda». Considera que Ayuso, aunque es la presidenta de la Comunidad, «sufre todos los días del odio y sobre todo de la envidia» que suscita.
