Lluis Llach

¿Vamos o volvemos?

¿Vamos o volvemos?

«¿Persistirán los empresarios catalanes en pedir estabilidad o volverán a sucumbir al tsunami quimérico que arrasa con toda posibilidad de prosperar y de crecer?»

Cantigas a la España triunfita

Cantigas a la España triunfita

España limita al norte con Operación Triunfo, al sur con los mensajes ‘guasapeados’ de Puigdemont, al centro tiene al frailuno de Estremera (Oriol), y en las alcantarillas linda con el sabio pueblo votante. La «masa crítica», que dicen los pensadores de diario.

El triunfo del relato falaz

El triunfo del relato falaz

La novela que nos gusta y el periodismo clásico compartían una premisa precisa: contar una historia. Y contarla bien. En el ámbito del marketing político ha hecho fortuna el término storytelling, que no es otra cosa que transmitir un relato con fines persuasivos. O sea la Biblia de toda la vida pero en eslóganes torcidos. No hay que negarle eficacia a la estrategia nacionalista de construir, en los tres últimos siglos, y de manera intensísima en los últimos cuarenta años, un relato áureo que desafiaba, manipulaba y en último término tergiversaba los hechos más elementales de la historia.

Llach o la continuidad de las brasas

Llach o la continuidad de las brasas

El error sería considerar que hay un Lluís Llach artista y un Lluís Llach soplón, acusica, represor, que aún no manda y ya está castigando. Castigador ha sido siempre: sus canciones y sus mohínes de ser hipersensible eran ya una tortura, un suplicio insoportable. No hay dos Lluís Llach, sino un único Lluís Llach: entre sus diversas brasas hay una continuidad absoluta, porque todas salen del mismo brasas.

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