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Madrid

Cómo y por qué narrar tu propia historia

Los humanos somos seres narradores y vivientes, y como tal, contar historias es para nosotros a la vez un arte y una necesidad. Lo hacemos a través de la literatura, de la publicidad, del cine, en discursos políticos y hasta en desenfadas conversaciones de ascensor cada día, pero de entre todos los relatos imaginables hay uno de especial relevancia y utilidad: el de nuestras propias vidas.

Cómo y por qué narrar tu propia historia

Reuters

Estamos biológicamente programados para aprender de los otros y sobre todo de nosotros mismos al moldear en palabras la experiencia. Lo hemos estado desde el principio de los tiempos, cuando los relatos se contaban a través de pinturas rupestres o las leyendas se narraban alrededor del fuego, y lo seguimos haciendo ahora, en un mundo donde la hipercomunicación sigue escondiendo bajo su enjambre historias que hablan de nuestra propia esencia.

Los humanos somos seres narradores y vivientes, y como tal, contar historias es para nosotros a la vez un arte y una necesidad. Lo hacemos a través de la literatura, de la publicidad, del cine, en discursos políticos y hasta en desenfadadas conversaciones de ascensor cada día, pero de entre todos los relatos imaginables hay uno de especial relevancia y utilidad: el de nuestras propias vidas.

Ya lo decía Gabriel García Márquez: “La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla”, porque las cosas que no se narran, pareciera que no existen, se olvidan o se pierden y, pasando desapercibidas, desaparecen. Todos tenemos una vida y, por poco interesante que ésta pueda parecernos, cada uno de nosotros experimentamos capítulos llenos de humor, drama, emoción o ternura. En nuestra biografía no existe detalle insignificante.

Darle sentido a los fragmentos, saber cómo relatar lo que nos parece indescriptible o conseguir dar forma al relato para pasar de un simple anécdota a una verdadera historia es, sin embargo, otro cantar. Acoidán Méndez, guionista y fundador de El Volcán, la iniciativa que a través de su taller-espectáculo ha creado ya una “plataforma de personas que quieren contar historias”, nos da pistas para responder a las preguntas que dan título a este artículo:  ¿cómo contar nuestra propia historia?, ¿por qué es tan importante narrar nuestra propia biografía? Una entrevista que se convierte en clase magistral para todo aquel curioso por aprender más sobre el arte de «autonarrarnos».

 

Buenos motivos para narrar tu historia

 

Aunque no lo creas, tienes algo que contar:  “Todos tenemos la capacidad de contar historias porque todos tenemos una vida única. No hace falta tener una biografía de película para contar un buen relato”, asegura Acoidán. El periodo universitario, una ruptura, la pérdida de un ser querido, recuerdos de la infancia, una mudanza, un viaje… Prácticamente todo vale y si se cuenta con sinceridad, puede provocar la catarsis. Además, al narrar parte de nuestras biografías “tomamos conciencia de nosotros mismos, algo que no solemos hacer en el día a día, donde no tenemos tiempo para pensar ni analizar nuestras decisiones. Generando el relato cada uno se descubre a sí mismo en múltiples facetas; nos conocemos mejor a través de nuestro propio personaje”.

Quitarse la máscara para volver a lo esencial: Narrar nuestra biografía nos recuerda “la necesidad de ser vulnerables, de no tener máscaras ni aparentar, de tener un espacio donde recordar nuestras historias y tomar conciencia de quiénes somos para ofrecer al mundo y a los demás algo auténtico y valioso en el sentido humano de la frase y no en términos productivos o parámetros de eficiencia”.

Acoidán explica que normalmente solemos contar historias con un fin, como por ejemplo, respondiendo las preguntas en una entrevista de trabajo, o cuando queremos convencer a alguien de algo con argumentos contundentes a base de ejemplos extraídos de la experiencia. Sin embargo, a veces resulta más útil centrarnos en los que nos ha pasado sin imposturas: “Nos hemos acostumbrado a contar historias de forma persuasiva, donde las máscaras y las apariencias ocupan una importante presencia, pero sin nos las quitamos de encima, todos son ventajas. Te sientes mejor contigo mismo y los demás lo notan, tu relato se torna más sincero y natural, y sin preocuparte por la parafernalia, éste será siempre más efectivo”.

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Foto: REUTERS / Toby Melville

Si eres un perdedor, puede que seas un héroe: «En muchas ocasiones lo que nos inspira y emociona es descubrir que hay una persona de carne y hueso detrás del personaje y que al igual que nosotros, hasta los empresarios, artistas o personalidades de éxito tienen debilidades. Es en la fragilidad donde reside gran parte de su crecimiento personal y esa es la base del éxito de las charlas TED, por ejemplo. Lo que pasa es que a veces no somos conscientes de que todos podríamos hacer una charla inspiradora; todos tenemos algo que contar».

El valor de la distancia: “Cuando intentas relatarte puedes verte a ti mismo como un personaje y si se hace bien, lejos de ser un ejercicio egocéntrico, contar una biografía resulta casi terapéutico. Curiosamente, a veces llega a surgir el humor a partir del drama”. Acoidán pone un ejemplo:  “Yo soy bastante hipocondriaco pero cuando empiezo contarlo mi reacción al verme un lunar en la piel y me escucho diciendo las bobadas que me pasan por la cabeza en ese momento, me entra la risa. En la realidad, si eres una persona con hipocondría lo pasas fatal, sufres, pero gracias al relato eres capaz de desligarte y tomar otras perspectivas”.

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Foto: REUTERS / Stefan Wermuth

 

Puedes aplicar lo aprendido narrando en múltiples facetas de tu vida:  “El storytelling no es una forma complicada o novedosa de narración, sino una vía de comunicación que podemos utilizar en nuestro día a día. Es válida tanto para un entorno profesional como para sentirnos más seguros a la hora de comunicar algo de vital importancia para nosotros”. Desde ofrecer un pitch a un inversor a superar el reto de compartir un episodio de tu vida en público deshaciéndote del miedo a ser juzgado, se mire por donde se mire, narrar es mejorar nuestra capacidad de comunicación y aprendizaje.

Es un reto gratificante pero también divertido. Convirtiéndonos, al menos por un momento, en los verdaderos protagonistas de nuestra historia surgen momentos que de otra forma no viviríamos. La vida se alarga al compartirla y en ocasiones, la tragedia se convierte en un relato cargado de humor.

 

Cómo narrar tu biografía

 

Empezar desde cero: “El primer paso es rescatar del olvido diferentes historias que te hayan pasado hasta que aparezca la que sintamos que merece más la pena compartir. Una vez elegida la historia, profundizamos definiendo qué queremos contar y por qué, cuál es el objetivo, qué personajes intervienen en la historia, la estructura y el tono”.

Poner una meta: “Descubrir qué es lo que se quiere provocar es parte imprescindible de la misma. Una misma historia puede pulirse y ser moldeada hasta conseguir resultados divergentes; podemos provocar con una misma anécdota desde la risa hasta el llanto dependiendo del fragmento que escojamos y haciendo hincapié en determinados elementos podemos hacerla la historia emotiva, emocionante o triste. Elegir es un ejercicio creativo con el que conseguiremos sentar las bases del resultado”.

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Foto: REUTERS / Stefano Rellandini

 

Estructura y conflicto: La estructura distribuye el peso del contenido en el relato creando diferentes efectos, mientras que el conflicto incide en la parte emocional. “La verdad nace del conflicto. Donde hay conflicto nos volvemos vulnerables y nos mostramos frágiles, humanos, capaces de despertar empatía porque es la parte de la verosimilitud». Acoidán señala que esta parte revelará grandes secretos ya que «si quieres conocer a un personaje en profundidad, ponle en un apuro, en un dilema donde la decisión que tome reflejará quién es”.

Partir de la verdad: “Cuando nuestro relato se sustenta en la verosimilitud, lo que conseguimos es una acción por parte de nuestro interlocutor. No solemos recordar datos pero sí las historias que nos emocionan y que son verdad”.

Si quieres aprender más

 

La próxima edición de El Volcán: Historias desde el Interior empezará en Madrid el jueves 1 de junio.

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