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Mala Rodríguez: "Hay mucho racismo y existe porque no se educa en la tolerancia ni en el respeto"

Foto: Miquel Taverna | CCCB

Me encuentro con la Mala Rodríguez sentadas en un sofá de una de las salas de prensa del CCCB durante el Festival Primera Persona donde la cantante de Jerez de la Frontera se presentará para hablar con la periodista Silvia Cruz sobre su vida personal y profesional. La cantante no pierde tiempo pero hace pausas para explicarme lo mejor posible sus respuestas. Esa poesía que ella misma dice querer expresar. Su voz durante esta entrevista es pausada, nada que ver con la mujer que se sube a los escenarios, y quizás ahí reside su grandeza, en su capacidad camaleónica, adaptable a los diferentes ritmos que nos sorprenden y que engloban su trabajo musical.

Cuando en el año 2000 casi todos los músicos famosos vivían del pop y las estrellas femeninas eran simple objetos del mercado musical, conocimos a la Mala Rodríguez con su disco Lujo ibérico, un LP que se convirtió en disco de oro mezclando rap, poesía, flamenco y estética gitana. Casi 20 años después y tras varios años de silencio, Mala Rodríguez vuelve con varios singles antes de lanzar su larga duración.

Durante nuestro encuentro me explica cómo ha cambiado la industria de hoy en comparación a la de hace 20 años; en la actualidad vale más un sencillo a nivel mediático que un álbum. “Como lo hemos concebido de una manera que se iba a ir desgranando por sencillos, no ha habido un proceso final. No es como antes” me explica. Ahora los proyectos son cada vez más individuales no hay necesidad de grabar un disco completo, ni masterizarlo todo. Sin embargo, y a diferencia de lo que el marketing musical imponga, a la Mala Rodríguez lo que le gusta es hacer canciones y dejar a un lado la presión del número de temas, la duración o las obligaciones que puedan aburrir el proceso de producción: “Ya tengo cinco álbumes concebidos de esa forma, ahora me parece divertido hacer canciones y almacenar temas. A cualquier cosa me puedo adaptar.”

Lujo Ibérico, el primer disco larga duración de Mala Rodríguez

La conceptualización y los tiempos no son lo más importante para la artista. Si primero eran las presentaciones en directo y luego los discos, ahora es al revés. El modelo cambia para hacer la venta del producto, ya sea disco o single, sin embargo, para Rodríguez lo importante es la melodía, que las canciones tengan una lírica interesante. Gitanas (2018) es el sencillo más nuevo de la cantante y la canción posee una lírica a favor de las mujeres y por la reivindicación del feminismo del pueblo gitano. Para la cantante lo que ella considera feminismo se ve reflejado en la canción a través de la mujer gitana porque es un símbolo de libertad: “una mujer trabajadora que ha estado haciendo un montón de cosas mucho antes que la revolución feminista llegara a la clase alta y privilegiada. Así que es perfecta la analogía del feminismo con la mujer gitana”.

Del feminismo a la visibilización del pueblo gitano

Gitanas es un ejercicio de poesía feminista que visibiliza la crianza natural, el trabajo fuera de casa, las relaciones fuera del matrimonio y las normas establecidas. El símil que hace la artista nos hace pensar en las gitanas como pioneras del feminismo debido a que muchos de los valores que están buscando reivindicar las mujeres jóvenes que apoyan el feminismo están representados por ciertos patrones que ya habían sido alcanzados por las gitanas. “Jo, esto ha ocurrido ya y realmente no nos dábamos cuenta que era un avance que flipas”, afirma la artista quien conserva el temple y la serenidad al decirme que esta canción intenta ser una explosión, un golpe sobre la mesa, un llamado de atención para que el feminismo revisite una cultura a la que ella es tan cercana.

Para mi puede ser fácil porque yo no soy oscura pero le pasa a la gente que tiene la piel oscura y es una vergüenza que todavía pase. Señores hay racismo.

La Mala, aunque no se siente como un tótem que visibiliza al pueblo gitano cree que quizás ha sido ejemplo para muchas mujeres gitanas: “Yo veo que poco a poco se van haciendo cosas por una minoría como lo es la comunidad gitana pero queda mucho por hacer, porque te das cuenta que todavía existen colegios donde se llevan a los niños a otros colegios y ya les están diciendo que hay colegios especiales para ellos y nos seguimos preguntando ‘¿eso sigue ocurriendo hoy?’ y sí, efectivamente sigue sucediendo”. La educación y la concientización es lo fundamental para la artista en la lucha para erradicar los malos tratos y la segregación por razas en el día a día: “para mi puede ser fácil porque yo no soy oscura pero le pasa a la gente que tiene la piel oscura y es una vergüenza que todavía pase. Señores hay racismo, hay mucho racismo y existe porque no se educa en la tolerancia ni en el respeto, se educa en el miedo”, sentencia Rodríguez.

Mala Rodríguez y Silvia Cruz durante su conversación en el festival Primera Persona | Foto vía: CCCB

Mala Rodríguez vs. Rosalía: pionera antes de la apropiación cultural

Hablar de Rosalía con La Mala Rodríguez es incómodo. En el año 2000 un fenómeno como el de Rosalía no hubiese sido tan mediático a falta de redes sociales. Este fue el caso de La Mala Rodríguez.

“Yo siempre he hablado con mi acento y he hablado de las cosas que he vivido, siempre estaba haciendo mi poesía encima de un ritmo. Yo nunca he pretendido ser un negro del Bronx, ni he estado haciendo nada extraño.” La cantante avisa que lo que ha hecho durante toda su vida es montarse encima de una base de rap y cantar desde sus experiencias personales, sin ficcionalizar, toda la lírica y la música que ha producido lo ha hecho desde el corazón y la empatía.

“Han querido hacer ver que yo siento envidia de ella pero sinceramente la gente también tiene que entender que a mi me puede aburrir escuchar algo que yo hice hace 20 años atrás”

“Ha habido un montón de lío cuando Rosalía ha sacado la canción de Malamente y han querido hacer ver que yo siento envidia de ella pero sinceramente la gente también tiene que entender que a mi me puede aburrir escuchar algo que yo hice hace 20 años atrás” me dice mientras empieza a moverse, dejando la actitud taimada que ha venido teniendo desde el comienzo de la entrevista y continúa explicando que no hay envidia ni odios, es simplemente que observar algo que lo tiene aprendido, que no llama su atención: “No me sorprende, me sorprende más Bad Gyal que está haciendo una movida con autotune en catalán”.

La cantante se siente invadida hablando del tema, porque sabe que ha sido comidilla para los medios y que se le ha sacado el jugo a una rencilla que ella misma confirma, no ha existido. “Esta historia me ha hecho reflexionar y he pensado ¿nos molesta que nos copien? ¿que exista el plagio? Es por ego, nada más, quizás el plagio es el camino para ir creciendo, para ir para adelante”. Su reflexión continúa y comienza a bajar su incomodidad, deja de moverse en el sofá y su cara devuelve una sonrisa afirmando que lo normal es que existan miles de variantes en torno a un mismo concepto. “No me molesta que me copien, porque está muy aceptado este tipo de género y me parece muy lista y está bien hecho” finaliza la cantante. 

Mala Rodríguez:

La Mala Rodríguez en la despedida del Festival Primera Persona | Imagen vía CCCB

El presente, el aprendizaje y lo nuevo

“Me fascina lo nuevo y no sabes la de tías que hay haciendo cosas, las amo a todas. Tengo una comunicación maravillosa con ellas, las veo tan feroces”. Para la cantante jerezana que revolucionó el mundo del rap español con A Jierro el oportunismo y lo no real es aburrido dentro de la industria, valores que quizás impulsan la fama y a las formas mediáticas pero que no traen fondo musical, “porque nadie se va a acordar de nosotros”. El legado es un tema del que La Mala Rodríguez no disfruta hablar, le parece un sin sentido, porque todo tiende a desaparecer.

“Me fascina lo nuevo y no sabes la de tías que hay haciendo cosas, las amo a todas.”

Así como el legado el parece un tema sin fondo, el presente es un tema apasionante y divertido para la cantante porque todo lo que hace musicalmente la ayuda a sorprenderse y a crecer. “Si tu estás caminando y yendo por nuevos lugares descubres nuevas facetas de ti mismo, descubres más porque no dejas de crecer. Entiendo la vida como una gran aventura y me mojo, me mancho, me estropeo, me cuido, me arreglo, hay muchas cosas que me dejan ver bien quien soy. Es el aprendizaje lo que me construye”.

Las otras voces extranjeras y el boom del reggaetón

Al preguntarle por las voces invitadas en sus próximos singles, la cantante desprende una sonrisa cual niña emocionada con un juguete nuevo. A La Mala Rodríguez le encantaban ver Galavisión cuando era pequeña porque la gente que aparecía en el programa hablaba en su idioma más que en los programas que se hacían en Madrid y emitía Televisión Española. Las voces de Galavisión, esas voces extranjeras y latinoamericanas, conectaban más con ella. “Parece una tontería pero si eres del sur, es más fácil conectarme cuando voy a los países de América Latina”.

“Parece una tontería pero si eres del sur, es más fácil conectarme cuando voy a los países de América Latina”

En los singles a promocionar próximamente tendrá colaboraciones con cantantes latinoamericanos. El trato entre ella y sus compañeros músicos del otro lado del Atlántico es muy fluido, de hecho comenta que las redes sociales la han ayudado a conseguir nuevos contactos dentro del mundo de la música. Sus grandes compañeros en Latinoamérica son en su mayoría reggaetoneros; ha colaborado con Vico C, Don Omar, Calle 13 o Juan Magan y la realidad callejera es lo que más aprecia La Mala en el género que está dominando el mercado internacional: el reggaetón.

Sin embargo asegura que no le gusta que se pierda esa autenticidad de lo callejero, de lo urbano, porque es ahí donde se enriquece el género desde las experiencias de calle. “Si al reggaetón lo pones demasiado bonito se me hace distinto, no me siento en intimidad, yo nunca lo haría así pero te digo que me he hartado de bailar la canción de la Thalia con la Natti Natasha”, me confirma mientras va cantando la canción y bailoteando sentada en el sofá donde seguimos hablando y recordando viejos tiempos cuando Daddy Yankee cantaba La gasolina o rememorando su admiración por Don Omar: “me acuerdo que el era el King”. De esos recuerdos, de esos años en los que María Rodríguez empezó a coleccionar singles con reggaetoneros es de donde viene la explosión actual del reggaetón en el mercado musical.

Para cerrar la entrevista le pregunto que con qué palabra o frase se definiría y para mi sorpresa empieza a versar: No llego lejos / llego profundo / Siento en mis labios / dolor sincero. Hace una pausa larga, vuelve a pensar y me comenta: “Me gustaría cantar” me dice y posiblemente se siente observada o incómoda con el bullicio y el resto de la gente que está en la sala de prensa pero continua y me dice: “tiene que ver con búsqueda de oro, soy una buscadora de oro de esas del oeste, llena de barro. Me siento cómoda en esa visión”.

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