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El bello pueblo de la infancia de Pablo Iglesias a una hora y media de Madrid: «Allí me criaron tres mujeres» 

El expolítico creció en un entorno rural en una pequeña localidad de Ávila custodiada por las altas cumbres de Gredos

El bello pueblo de la infancia de Pablo Iglesias a una hora y media de Madrid: «Allí me criaron tres mujeres» 

Pablo Iglesias, en una imagen de archivos. | Gtres

Pablo Iglesias e Irene Montero llevan una vida muy centrada en su familia en la localidad de Galapagar. Aunque su rutina también está marcada por sus traslados hasta Madrid, donde Iglesias suele cumplir con su agenda profesional, mientas que Montero se marcha a Bruselas de tanto en tanto en su función como eurodiputada. Siempre que quieren despejarse, como ellos mismos comparten en sus redes sociales, se marchan a dar paseos por la naturaleza o hacen las maletas y ponen rumbo a la playa, donde consiguen pasar desapercibidos. Cuando eran más joven, en el caso de la familia Iglesias, Pablo y sus padres se marchaban hasta la localidad de Casavieja, a unos kilómetros de Madrid.

Casavieja se trata de una pequeña localidad en la provincia de Ávila. Su relación con Pablo Iglesias se hizo conocida cuando el expolítico comenzó a tener cierta relevancia en la actualidad de nuestro país. En ese momento, se supo que, el que fuera líder de Podemos, poseía una vivienda rural en este pueblo. Así, Casavieja no fue una elección al azar o una inversión inmobiliaria de lujo. El vínculo es sentimental y profundo. Como él ha comentado, en alguna que otra ocasión, —y como recogen desde El Mundo— la conexión vienepor su tía-abuela Ángeles. Una mujer que fue fundamental en la crianza de Pablo —es más, él siempre dice que fue criado por «tres mujeres»: su madre, su abuela y su tía abuela—.

Casavieja, un pequeño pueblo de Ávila donde veraneó Pablo Iglesias

Irene Montero y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo. | Gtres

Fue en ese momento cuando se comenzó a hablar de que poseía una casa de madera que había levantado tras heredar un terreno. A diferencia del casoplón de Galapagar, la casa de Casavieja es una construcción mucho más modesta. Como se habló hace tiempo, se trata de una vivienda prefabricada de madera de estilo rústico, integrada en la naturaleza de la zona de Gredos. Para Iglesias representaba el ideal de vida sencilla y, sobre todo, de desconexión. Durante años fue su lugar de huida los fines de semana para leer, escribir y pasear por el monte sin ser reconocido. Aunque eso sí, en junio de 2020, el que fuera ministro de nuestro país denunció unas acciones de vandalismo que habían emprendido contra su vivienda. Algo que, también, afirmaba que rompía la paz que allí se respiraba.

Casavieja se asienta a unos 538 metros de altitud, custodiada por las altas cumbres de Gredos —como el Puerto del Alacrán—. Al estar en la cara sur, está protegida de los vientos gélidos del norte. Esto permite que en sus tierras crezcan no solo robles y castaños, sino también higueras, olivos y vides. Es una isla verde en medio de la sobriedad abulense. La localidad, además, está llena de casas tradicionales que cuenta con una arquitectura de lo más natural y sobria. Conservan todavía vidas de madera vista así como grandes balconadas que, antiguamente, servían para secar los productos del campo. El agua es el alma del pueblo. Paseando encontrarás fuentes históricas de agua helada que baja directamente de la sierra, como la Fuente de los Caños.

«Me educaron tres mujeres»

Complutense Iglesias falta experiencia
Pablo Iglesias está muy unido a un pueblo de Ávila.

Si sales del pueblo hacia arriba, te internas en un ecosistema salvaje. Los alrededores están llenos de bosques de castaños que en otoño convierten el paisaje en una alfombra de ocres y dorados. Es la época más mágica para visitarlo. Casavieja tiene varias gargantas naturales —como la Garganta de la Aliseda— donde los vecinos y visitantes se bañan en pozas de agua cristalina durante el verano. Es un auténtico spa natural. Su gastronomía también es de lo más conocida. Los higos y las castañas son el oro local. Es más, son famosos por su dulzor. También, son muy conocidas las patatas revolconas, con su pimentón y su torrezno crujiente que son ideales para una caminata por el monte y su acompañamiento. La carne, además, es de una calidad excepcional, sobre todo su chuleta.

El pueblo mantiene un orgullo muy fuerte por sus costumbres. San Bartolomé se celebra el 24 de agosto y son sus fiestas patronales. La localidad se llena de vida, encierros, música y verbenas en la plaza. En Navidad es tradición que los vecinos salgan con zambombas artesanales a cantar por las calles, manteniendo un sonido ancestral que se ha perdido en casi toda España. Casavieja ofrece algo que el dinero no siempre puede comprar en Madrid: anonimato y silencio. Es un pueblo donde la gente todavía se saluda por la calle, donde el tiempo parece ir a otra velocidad y donde el horizonte siempre está dominado por la silueta de la montaña. Para alguien que vive bajo el foco mediático, el contraste de los robledales de Casavieja es la mejor terapia.

Un lugar rodeado de naturaleza y bañado por Gredos

La localidad de Casavieja, en Ávila. | Turismo de Ávila

Como decíamos, Iglesias fue criado por su madre, su abuela y su tía, Ángeles. Pablo Iglesias ha repetido en numerosas ocasiones que él es «hijo de un matriarcado». Al crecer en un piso de trabajadores en Vallecas, la tía Ángeles desempeñó un papel de «segunda madre» o cuidadora principal mientras sus padres trabajaban. Ángeles era la conexión directa de Pablo con la tierra y el mundo rural. De ella, además, heredó el piso donde vivió en Vallecas, antes de mudarse al gran chalé de Galapagar.

Lo cierto es que la vida de Pablo Iglesias ha cambiado mucho desde que se refugiara en esta pequeña localidad de Ávila. Hoy en día, su vida profesional gira en torno a Canal Red, su proyecto televisivo y digital. A pesar de los constantes rumores y la presión mediática de años anteriores, su residencia fija sigue siendo el chalet de Galapagar, en la sierra de Madrid. Está volcado en la educación de sus tres hijos —Leo, Manuel y Aitana—. En sus intervenciones actuales suele hacer muchas referencias a la conciliación y a lo que supone ser padre en un entorno de exposición pública. Irene sigue siendo, también, su pilar fundamental.

Comparten una visión política común, pero mientras ella ha seguido más vinculada a la política activa —especialmente en el ámbito europeo o internacional—, él se mantiene estrictamente en el ámbito de la comunicación y la formación ideológica. Sigue publicando libros y artículos de opinión en medios internacionales, posicionándose como un referente de la izquierda transformadora a nivel global, especialmente en América Latina, donde mantiene vínculos muy fuertes con líderes de la región.

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