El despacho de Pablo Iglesias e Irene Montero en su casa de Galapagar: una estantería repleta de libros y mucha luz
La pareja se mudó a un bonito chalé a las afueras de Madrid, valorada en más de medio millón de euros, hace unos años

Irene Montero y Pablo Iglesias. | Gtres
Hace unos años, Irene Montero y Pablo Iglesias decidieron dejar su casa de alquiler en Rivas para comprarse un estupendo chalé en la localidad de Galapagar, en la sierra de Madrid. Una noticia que cayó como un jarro de agua fría a sus seguidores, quienes veían este movimiento como una traición a sus principios. Esta mudanza le trajo a la pareja muchos quebraderos de cabeza y, cuando se comenzó a filtrar la dirección de la casa, donde tuvieron que soportar el tránsito de muchos curiosos. En su momento, ya se habló de que la casa tenía unas grandes dimensiones y que contaba con un amplio y bonito jardín. Pero, como hemos podido ver en los últimos tiempos, una de las estancias más importantes es la biblioteca-despacho, desde donde ambos conectan en directo en los diversos programas en los que colaboran.
A diferencia de los despachos institucionales de otros políticos, esta biblioteca tiene un aire puramente universitario. No hay muebles de lujo; lo que destaca es el horror vacui —es decir, el miedo al vacío— de libros. Es más, lo que vemos en esas retransmisiones en directo es una gran estantería blanca, que cuenta con una zona abarrotada de libros, y, también, una silla de oficina en color negro. No es una biblioteca de exposición; se nota que es una biblioteca viva. Hay libros apilados en horizontal sobre los verticales, papeles sueltos y carpetas de anillas.
El despacho de Irene Montero y Pablo Iglesias en su casa de Galapagar
No hay que ignorar que ambos han contado, en diversas ocasiones, que son unos apasionados de la lectura. Es por eso que esta zona de la casa es una de las más importantes, no por su valor patrimonial, sino por el cultural. Si se hace zoom a las estanterías, se puede ver la formación intelectual de la pareja. Ambos cuentan con varios clásicos del marxismo y de teoría política de la mano de escritores como Gramsci, Maquiavelo, Marx o Lenin. También, hay muchos volúmenes sobre la Guerra Civil y la Transición. Pablo Iglesias es un gran aficionado al análisis de series, por lo que también hay libros sobre guion y teoría audiovisual —como los que usó para su libro Ganar o morir: Lecciones políticas de Juego de Tronos—.
Además de los libros, esa biblioteca suele estar decorada con objetos que refuerzan su mensaje político. Se han llegado a ver pequeñas figuras de Lenin, carteles de la II República y banderas pequeñas. Cuentan con cuadros, ilustraciones hechas por fans y recuerdos de sus viajes a América Latina. En muchos de esos vídeos se aprecia que el despacho también funcionaba como sala de visionado para cine y series. La propiedad se encuentra en una zona residencial de Galapagar, muy cerca del Parque Natural de la Sierra de Guadarrama, lo que le otorga un entorno boscoso y mucha privacidad —o al menos esa era la intención inicial—.
Una estantería blanca, mucha luz y libros de política y filosofía
Tiene un terreno de unos 2.000 metros cuadrados. La casa principal tiene aproximadamente 260 metros cuadrados distribuidos en una sola planta. Es una construcción de estilo rústico-moderno, con fachadas que combinan la piedra natural con grandes ventanales de madera. El diseño es funcional, buscando la entrada de luz natural. La vivienda fue diseñada originalmente para ser cómoda y abierta al exterior. Cuenta con varios dormitorios y un amplio salón-comedor con chimenea, que es el corazón de la casa y donde se encuentra la zona de despacho/biblioteca que suelen mostrar en sus vídeos. La cocina es moderna y equipada y que conecta al salón. Además, tienen dos baños.
Lo que más llamó la atención en su día fueron las instalaciones exteriores, diseñadas para el ocio familiar. La casa cuenta con una piscina de dimensiones generosas con un diseño irregular. Además, el jardín tiene vegetación autóctona, pinos y zonas de porche cubiertas con vigas de madera, ideales para el clima de la sierra madrileña. A diferencia de los pisos que habitaban antes en Rivas o Vallecas, esta casa proyecta una imagen de refugio en la naturaleza. Siguiendo lo que se ve en sus redes, el interior es sencillo, con predominio de la madera, sofás cómodos y, por supuesto, miles de libros forrando las paredes de las zonas de trabajo. La casa está rodeada por un muro y vegetación espesa, una medida que reforzaron tras los meses de protestas y presencia policial en la puerta.

La casa se adquirió por algo más de medio millón de euros. La pareja suscribió una hipoteca de 540.000 euros con la Caja de Ingenieros a 30 años. A pesar de que protegen mucho su intimidad, sí que es cierto que ambos se han pronunciado, de vez en cuando, sobre su casa. «Para nosotros es muy importante que nuestros hijos puedan vivir su infancia de la forma más normal posible», escribieron en un comunicado en Facebook cuando confirmaron la compra de la casa. «Buscamos un sitio en el que el exterior no fuera la calle, sino el campo, para poder llevar a nuestros hijos al parque sin que les hicieran fotos o grabasen vídeos», apostillaron.
Admitieron que iban a pagar al mes «algo más de 800 euros». «Sabemos que mucha gente en España paga hipotecas similares y no tienen los sueldos que tenemos nosotros, pero nos lo podemos permitir», apostillaron. Justificaron la compra en que habían «ganado dinero trabajando en televisión y como escritor antes de entrar en política». «No he robado a nadie. Comprarse una casa para vivir no es especular», se defendió.
