Ana Belén, 74 años: «Me despierto a las 7 de la mañana, desayuno siempre lo mismo y no cocino nada; solo tomo latas»
La cantante tiene una rutina muy clara que se va modificando según sus compromisos profesionales

Ana Belén, en una imagen de archivo. | Gtres
Ana Belén es una mujer que su rutina varía según el día. Y es que no siempre tiene muy claro a lo que va a dedicar su jornada. Aunque eso sí, sabe a la perfección que su casa ocupará un lugar fundamental y que, sobre todo, moverse será obligatorio para sentirse mejor consigo misma. A sus 74 años, la cantante se ha conseguido mantener en forma y, sobre todo, intenta practicar algo de deporte y llevar una vida saludable. Ana Belén es una persona de mañanas. No necesita que nadie la despierte; su reloj biológico es implacable. Se despierta entre las siete y las siete y cuarto de la mañana.
Durante la primera hora, apenas habla. Es un hábito que tienen muchos cantantes para dejar que las cuerdas vocales se despierten de forma natural sin esfuerzo. En el desayuno es, además, una mujer de costumbres. Es por so que siempre toma un café con leche —muy caliente—, una tostada con aceite de oliva virgen extra y mucha fruta de temporada. Aprovecha ese momento de café para leer los periódicos. Le gusta estar informada de la actualidad política y cultural antes de empezar a moverse.
La rutina de Ana Belén

La parte de deporte es una de sus rutinas más estrictas. Combina ejercicios de fuerza y resistencia. Ha dicho textualmente: «Voy al gimnasio por pura disciplina. El cuerpo es mi herramienta y tengo que tenerlo a punto para aguantar dos horas de concierto o de teatro». Si no va al gimnasio suele caminar por el centro de Madrid, a paso ligero. A la hora de comer, los papeles están claros. Mientras ella se dedica a gestionar la intendencia de la casa —es una obsesiva del orden y la limpieza—, Víctor Manuel es quien toma el mando. Suelen comer, de forma general, muy sano. Es el momento en el que ambos ponen en común sus proyectos. Son el primer filtro crítico el uno del otro. Aunque eso sí, normalmente es Víctor quien se pone al frente de los fogones.
Si tiene función de teatro o gira, la tarde es sagrada. A veces descansa 20 minutos, pero no es de sueños largos. También, aprovecha para repasar textos o canciones. Es muy perfeccionista; puede leer una escena cien veces hasta encontrar el tono. Antes de salir hacia el teatro, realiza sus ejercicios de vocalización. Si está fuera de casa trabajando, cena algo ligero en el camerino. Pero si está en casa y Víctor no ha preparado nada, su cena es famosa por su sencillez. En más de una ocasión ha relatado que solamente cena «un yogur y un trozo de chocolate negro». No le gusta acostarse con el estómago lleno porque dice que le afecta a la calidad del sueño y a la voz al día siguiente.
Se despierta pronto por la mañana y hace deporte

Sí que es cierto que es una persona bastante ordenada y que el chocolate es su único vicio confesable. Evita los gritos, los ambientes con mucho humo y el aire acondicionado directo. Ana Belén ha confesado textualmente en varias entrevistas —incluyendo una reciente en El hormiguero y charlas con Ángel Carmona— que su nula habilidad en la cocina la ha convertido en una experta en el sector de las conservas. No es que no le guste la comida elaborada, es que no sabe ni quiere aprender a cocinar. «Si Víctor [Manuel] no está, yo me alimento de latas. ¡Y ojo, que hay latas maravillosas!», ha confesado. No hablamos de una lata de atún cualquiera. Ella defiende la industria conservera española de alta calidad. Es capaz de cenar unos berberechos, unas navajas o unas sardinillas de buena marca y ser la mujer más feliz del mundo.
Es por eso que, cuando su marido no está, opta por un yogur. Afortunadamente para su salud, Víctor Manuel es un apasionado de la cocina y de los mercados. Gracias a él, la dieta habitual de Ana Belén es muy equilibrada. Comen muchísimo pescado, legumbres y verduras frescas que Víctor compra personalmente. Es él quien se encarga, además, de que haya un plato caliente. A pesar de la buena cocina de Víctor, Ana es muy comedida. No le gustan las comidas copiosas ni las digestiones pesadas, especialmente si tiene que subir a un escenario. Lo más curioso de su relación con la comida es lo que ocurre mientras se cocina. Ana Belén ha desarrollado una rutina de limpieza compulsiva.
Cuando está sola, solamente toma latas

Sí que es cierto que es el cantante quien ensucia pero, también, Ana Belén se encarga de limpiar. «Yo soy la que va sacando brillo según él va manchando», ha confesado. Aún así, por encima de todo prima estar activa. Lo más saludable de su rutina no es caminar, sino el gimnasio. Al levantar pesas y hacer ejercicios de fuerza, Ana Belén protege su esqueleto y mantiene un metabolismo acelerado. Eso es lo que le da esa agilidad y esa postura erguida sobre el escenario.
Sobre las latas, de forma general, las conservas de pescado —sobre todo las sardinas, ventresca y berberechos— son bombas de Omega-3 y proteínas limpias, fundamentales para el cerebro y el corazón. Cenar un yogur y chocolate (o algo liviano) permite que el cuerpo realice una mejor autofagia celular durante la noche, mejorando la calidad del sueño. Su obsesión por la limpieza y el orden, que ella trata con humor, es en realidad un mecanismo de reducción de cortisol —la hormona del estrés—.
