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Víctor Manuel, sobre la cena de Ana Belén: «A esas horas, lo único que no quiere es encender el fuego»

La cantante madrileña tan solo toma un yogur o un mantecado con lo que sobrevive hasta el día siguiente

Víctor Manuel, sobre la cena de Ana Belén: «A esas horas, lo único que no quiere es encender el fuego»

Ana Belén y Víctor Manuel, en una imagen de archivo. | Gtres

Como ya hemos contado en THE OBJECTIVE, Ana Belén no se ha obsesionado nunca con cuidar su cuerpo. Es por eso que come lo que te apetece e intenta siempre hacer un poco de deporte. Aunque eso sí, probablemente su punto más débil esté en la cena, donde tan solo toma un yogur o, incluso, hay días que no come nada. Algo de lo que ha hablado, no solamente ella, sino, también, su pareja, Víctor Manuel.

Textualmente, Víctor Manuel ha confesado en varias ocasiones —incluyendo en sus memorias Antes de que el tiempo no lo borre y en sus visitas a programas como El hormiguero— que cuando él no está para cocinar, el menú de Ana Belén es «un yogur y una pieza de fruto». O, «como mucho», una ensalada. «Ella lo que no quiere es encender el fuego», ha contado el cantante. Y es que Víctor Manuel es el chef oficial de la casa y le apasiona cocinar. Especialmente platos asturianos y arroces.

La cena minimalista y escueta de Ana Belén

Ana Belén no suele cenar mucho. | Gtres

«Si yo me voy de casa una semana, cuando vuelvo me la encuentro transparente. Se alimenta de aire, de fruta y de yogures», ha contado. Parece que el secreto de la eterna juventud de Ana Belén no es una dieta sofisticada de chef, sino que, básicamente, prefiere no complicarse la vida si eso implica acercarse a una sartén. Al final, ella misma admite que su talento está en los escenarios, no en la cocina. Como ella misma ha contado, cuando su marido no está, ella no se complica. Sus cenas suelen ser yogures, frutas, queso o ensaladas.

Cuando están juntos, la cosa cambia porque él es un gran cocinero. Gracias a él, Ana come platos mucho más consistentes y tradicionales. A Víctor le encanta preparar fabada, potes y guisos. Ana los come sin problema porque, según él, tiene una genética agradecida que le permite no engordar. Ana Belén ha explicado en varias entrevistas que no cree en dietas milagro, sino en hábitos que mantiene desde hace décadas. No se suele dar grandes atracones y come lo justo para sentirse saciada. Además, tampoco toma alcohol ni fuma. Fue fumadora hace muchísimos años, pero lo dejó radicalmente para cuidar su voz y su piel. Apenas bebe alcohol.

«Ella lo que no quiere es encender el fuego»

La cantante solo toma un yogur por la noche. | Gtres

Su principal bebida es el agua para mantener las cuerdas vocales hidratadas y la piel luminosa. Aunque sea frugal en la cena, suele desayunar bien para aguantar los ensayos y las giras. Ella misma admite que su relación con la comida es de puro disfrute, pero de nula ejecución. «Yo entro en la cocina y soy como un pulpo en un garaje. Me gusta comer bien, pero el acto de cocinar me produce una ansiedad terrible», ha llegado a decir. Además de la alimentación, a lo que no le da mucha importancia, Ana Belén es una mujer bastante activa. Es muy constante. Realiza ejercicios de fuerza y tonificación de forma regular. Ella misma ha confesado que, aunque le dé pereza, no se salta sus rutinas porque le dan la resistencia necesaria para aguantar dos horas de concierto o teatro.

Además, le encanta andar y caminar. Para ella, cuidarse no es solo estética, es profesionalismo. Su garganta dicta sus hábitos. Los días de función o concierto, Ana Belén habla lo mínimo indispensable durante el día para llegar con las cuerdas vocales frescas. Además, bebe muchísima agua. No toma bebidas excesivamente frías ni calientes, y huye de los aires acondicionados fuertes, que son el enemigo número uno de los cantantes. En todos estos años ha demostrado que ha optado por un envejecimiento totalmente normal, ajustado a la realidad, sin artificios. Nunca se va a la cama maquillada, algo vital tras las capas de maquillaje de teatro.

Qué opina Víctor Manuel

También, se protege el rostro con crema solar. Se dice que recurre a tratamientos no invasivos —como vitaminas, láser o radiofrecuencia— que mejoran la calidad de la piel sin cambiar la expresión de su cara. A sus 74 años sigue trabajando, aprendiendo guiones y girando. Esa actividad mental mantiene su chispa encendida. Además, tener una relación estable de más de 50 años le aporta una paz mental que se refleja en el rostro. Como ella dice, el humor de Víctor es su mejor cosmético. En una ocasión resumió su filosofía de forma magistral: «El secreto es no mirarse demasiado al espejo y estar muy ocupada».

Nutricionalmente, lo que hace Ana Belén es lo que los expertos llaman restricción calórica nocturna. Al cenar algo tan básico, su cuerpo no gasta energía en una digestión pesada durante la noche. Esto mejora la calidad del sueño profundo, que es cuando el cuerpo repara los tejidos y la piel. El yogur natural es un probiótico excelente. Ayuda a mantener la microbiota intestinal sana, algo que hoy sabemos que está directamente relacionado con el sistema inmunitario y con un envejecimiento más lento. Para una mujer de su edad, el aporte de calcio del lácteo también es fundamental para la salud ósea.

Víctor Manuel es un apasionado de la cocina. | Gtres

Si Ana Belén hiciera esa cena todas las noches de su vida, le faltarían proteínas de alta calidad —como pescado, huevo o carne magra— para mantener la masa muscular, que es lo que más se pierde con los años. Para Víctor Manuel, la cena de su mujer es aburrida y triste. Él, que es un disfrutón de la gastronomía asturiana, ve esa falta de interés por la cocina como un pecado. Textualmente ha dicho: «Es una cena de supervivencia, no de disfrute».

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