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Entramos en la espectacular villa de Mourinho en el Alentejo portugués: con 600 metros, minimalismo rústico y vestigios romanos

El entrenador posee varias propiedades en Europa, aunque Portugal siempre guarda un lugar especial en su corazón

Entramos en la espectacular villa de Mourinho en el Alentejo portugués: con 600 metros, minimalismo rústico y vestigios romanos

Mourinho, en una imagen de archivo. | Gtres

Mourinho podría estar a un paso de volver al Real Madrid. Aunque, en un primer momento, se convirtió en un rumor que, rápidamente, se extendió por las redes sociales, parece ser que es cuestión de horas que el equipo merengue confirme esta decisión. De esta manera, el portugués volvería a la que fue su casa durante muchos años en los que ejerció como entrenador. Desde el momento en el que dejó el Real Madrid, José Mourinho se marchó hasta Reino Unido, donde ha vivido los últimos años. Aunque eso sí, sigue muy unido a nuestro país y, sobre todo, a Portugal, la tierra que le vio nacer y donde todavía conserva una espectacular casa en una de las zonas más bonitas; el Alentejo.

José Mourinho, fiel a su estilo de the special one, no eligió el lujo evidente del Algarve ni el bullicio de Lisboa para su retiro personal. Se decidió por el Alentejo, concretamente por la zona de Ferragudo, cerca de Azeitão —aunque su gran refugio secreto de nueva construcción está en la zona de Grândola / Comporta—. A diferencia de las mansiones de otros futbolistas que se ven desde la carretera, la propiedad de Mourinho en el Alentejo está diseñada para la máxima privacidad.

La casa de Mourinho en el Alentejo portugués

Mourinho guarda mucho cariño a su tierra. | Ulrik Pedersen / Zuma Press / ContactoPhoto

La arquitectura sigue la línea de las nuevas villas de lujo en Comporta con líneas horizontales, mucha madera de recuperación, cemento pulido y grandes cristaleras que se esconden tras las dunas y los pinos. Es el lugar donde se refugia con su mujer, Matilde, y sus hijos. Allí no entran periodistas ni amigos del fútbol; es un círculo cerrado. La casa no es un palacio barroco, sino que sigue la tendencia del minimalismo rústico. Los materiales empleados han sido la piedra local, la cal blanca —que es típica en la zona para combatir el calor— y mucha madera natural.

La piscina de borde infinito parece fundirse con el paisaje de arrozales y dehesas. No hay jardines versallescos, sino vegetación autóctona que requiere poco agua y mantiene la estética salvaje de la zona. Para Mourinho, el Alentejo representa el antagonismo de su vida profesional. Sin duda alguna, el Alentejo es la región del silencio y la calma. Mourinho ha dicho alguna vez que allí «nadie le grita» y puede ser un ciudadano portugués más. Es un gran amante de los caldos alentejanos —los vinos con cuerpo— y de la cocina sencilla como el pan, el aceite y el pescado fresco de la costa cercana. El Alentejo le permite estar cerca de su Setúbal natal —donde tiene otra residencia y donde está su familia—, pero con un nivel de aislamiento que su ciudad no le permite.

El Alentejo, una zona calmada y paradisíaca

Al elegir la zona de Grândola/Comporta, Mourinho se ha unido a una lista de vecinos ilustres que buscan lo mismo que él —lujo discreto—. En la zona tienen casa o terrenos figuras como Christian Louboutin, la familia Casiraghi o incluso Sharon Stone. Cuando está allí, su vida es radicalmente distinta a la de los banquillos; suele moverse en bicicleta, lee de forma natural y hace visitas discretas a restaurantes locales de pescado, donde los dueños ya lo conocen y protegen su intimidad, prohibiendo fotos de otros clientes. Como ya se publicó en su momento, la casa de Mou forma parte de un complejo residencial ecoturístico con 186 villas de diseño; 96 individuales con vistas a la playa y 90 adosadas.

Estas se ubican, concretamente, entre el estuario de Sado y el Parque Natural de Arrábida. Esto hace que los constructores, en su momento, respetaran las 223 plantas autóctonas que había y los 152 tipos de aves. Los inquilinos y propietarios cuentan con seguridad las 24 horas del día, un campo de golf, pista de tenis o de pádel. Además, también tienen un puesto médico, un centro de wellness y un hotel de apartamentos turísticos. Probablemente, lo más impactante es que el complejo cuenta con unas ruinas romanas del siglo I al VI d.C.

Así, Troia resort es una lengua de arena blanca de 17 kilómetros de largo que queda justo enfrente de Setúbal. Para Mourinho, comprar allí fue una decisión estratégica. Desde su terraza en Tróia puede ver, literalmente, su ciudad natal (Setúbal) al otro lado del estuario del Sado, pero con la distancia suficiente para que nadie le moleste. A diferencia de su finca de campo en Azeitão, la casa de Tróia Resort es una apuesta por el lujo atlántico. Se trata de villas de diseño contemporáneo, muy integradas en las dunas y los pinos piñoneros. Mucho cristal, cubiertas planas y espacios abiertos para aprovechar la luz del estuario.

Un conjunto de villas ‘eco’ con vestigios romanos

El resort cuenta con uno de los mejores campos de golf de Europa, diseñado por Robert Trent Jones Sr., algo que revaloriza enormemente sus propiedades. El Alentejo portugués es una de las zonas más bonitas del país. El Alentejo es visualmente inconfundible. Su estampa clásica se compone de bosques infinitos de alcornoques —de donde sale el mejor corcho del mundo— y encinas. El blanco de la cal de las casas, el amarillo del trigo bajo el sol y el verde grisáceo de los olivos centenarios también es su seña de identidad. Ademáss, al no tener grandes ciudades ni contaminación lumínica, tiene uno de los cielos estrellados más puros de Europa —la reserva Dark Sky Alqueva es famosa por ello—.

Mientras el interior es calor y tierra, la costa —desde Tróia hasta Sines y bajando por la Costa Vicentina— es radicalmente distinta. Las playas vírgenes cuentan con cientos de kilómetros de arena blanca y acantilados donde apenas hay construcciones. Comporta, además, se ha convertido en el refugio de la jet-set internacional —como los Casiraghi, Madonna o Mourinho— por su lujo; casas de paja y madera de millones de euros que parecen sencillas cabañas de pescadores. La región está salpicada de pueblos fortificados que parecen museos al aire libre. Évora, la capital, es una ciudad que es patrimonio de la humanidad con su templo romano y su macabra pero fascinante Capela dos Ossos. Monsaraz, por su parte, se trata de un pueblo medieval colgado de una colina desde donde se ve toda la frontera con España y el lago Alqueva.

En Portugal existe el mito de que los alentejanos son lentos, pero ellos dicen que simplemente no tienen prisa. Es una cultura que valora el silencio, la siesta a la sombra de un alcornoque y la conversación larga. Su música tradicional, el Cante Alentejano —los coros de hombres cantando sin instrumentos—, ha sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y suena como un lamento profundo vinculado a la tierra.

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