Belén Garijo, la médico que ahora es una de las tres mujeres españolas más poderosas del mundo: «El talento no tiene género»
La presidenta de Merck ocupa un lugar especial en esta lista hecha por 'Fortune' junto a Ana Botín y Marta Ortega

Belén Garijo, en una imagen de archivo. | EP
Ana Botín, Marta Ortega y Belén Garijo son tres de las mujeres más poderosas del planeta en este 2026. Una lista que ha sido elaborada por la revista Fortune y son ellas las únicas españolas que figuran en este ranking, en el que no solamente se valora su fortuna sino, también, lo que aportan al mundo empresarial. Lo cierto es que los nombres de Ana Botín y de Marta Ortega son de sobra conocidos en nuestro país. Marta, desde la renuncia de su padre, Amancio Ortega, lleva las riendas de Inditex, mientras que Ana Botín también heredó la pasión profesional de su progenitor y, ahora, es ella quien dirige el Banco Santander, uno de los más importantes del mundo. Pero ¿quién es Belén Garijo?
Belén Garijo es, sin lugar a dudas, una de las mujeres más poderosas, influyentes y respetadas del mundo empresarial global. Nacida en Almansa (Albacete) en 1960, esta médica española ha hecho historia al convertirse en la consejera delegada (CEO) del gigante farmacéutico y tecnológico alemán Merck. Su logro no es menor; es la primera mujer en liderar en solitario una empresa del DAX (el índice que agrupa a las compañías cotizadas más potentes de Alemania), rompiendo un techo de cristal histórico en un entorno corporativo tradicionalmente muy masculino.
Quién es Belén Garijo

A diferencia de muchos altos ejecutivos, el origen de Belén Garijo está en los hospitales. Se licenció en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares y se especializó en Farmacología Clínica en el Hospital Universitario de La Paz, en Madrid. Trabajó durante seis años como médica clínica antes de dar el salto a la industria farmacéutica. Ella misma ha explicado que tomó esa decisión porque se dio cuenta de que, a través de la investigación y el desarrollo de medicamentos a gran escala, podía ayudar a muchísimos más pacientes que atendiendo de uno en uno en una consulta.
Antes de coronar la cima de Merck, Garijo forjó su liderazgo en algunas de las multinacionales farmacéuticas más importantes del mundo. Pasó por compañías como Abbott Laboratories y Sanofi-Aventis, donde asumió grandes responsabilidades a nivel europeo y global. En 2011 se incorporó a Merck como directora de operaciones de su división biofarmacéutica. Su gestión fue tan brillante que relanzó la división de salud de la compañía, lo que la llevó a ascender de forma imparable hasta que en mayo de 2021fue nombrada CEO global del grupo.
Una de las mujeres más poderosas del planeta junto a Ana Botín y Marta Ortega
Belén Garijo es muy conocida en el mundo de los negocios por tener un estilo de gestión germánico pero aderezado con la cercanía latina: es hiperdisciplinada, analítica y muy directa. Respecto al papel de la mujer en la alta dirección, tiene una postura muy firme y a menudo comentada. Se ha mostrado contraria a las cuotas de género obligatorias por ley en los consejos de administración, defendiendo con rotundidad que el único criterio para ascender debe ser el mérito. «No me gusta que me llamen ‘mujer ejecutiva’, soy una ejecutiva que resulta ser mujer. El talento no tiene género y lo que hay que garantizar es la igualdad de oportunidades basada estrictamente en la meritocracia», ha relatado.
Su posición la sitúa de forma recurrente en las listas de las mujeres más poderosas del planeta que elaboran cabeceras como Forbes o Fortune. Además de pilotar Merck, su prestigio es tal que forma parte del consejo de administración de otras mega-corporaciones —como el gigante cosmético L’Oréal—. La alemana Merck es una de las compañías farmacéuticas más importantes del mundo. Merck es uno de los gigantes absolutos de la ciencia y la tecnología a nivel mundial, pero además ostenta un récord fascinante: es la compañía farmacéutica y química más antigua del mundo.

Para entender la magnitud de esta corporación —que desde 2021 pilota la española Belén Garijo—, hay que dividirla en sus aspectos clave: su origen histórico, su curiosa división internacional y sus tres grandes motores de negocio. La historia de Merck comenzó en el año 1668 en Darmstadt (Alemania), cuando el farmacéutico Friedrich Jacob Merck compró una pequeña botica conocida como Ángel-Apotheke —la Farmacia del Ángel—. Con el paso de las generaciones, esa pequeña botica familiar se transformó en una industria manufacturera capaz de aislar y comercializar alcaloides a gran escala en el siglo XIX.
Su papel dentro de Merck que ha hecho historia
Hoy en día, la empresa sigue teniendo su sede global en Darmstadt y, a pesar de cotizar en la bolsa alemana (DAX), la familia fundadora sigue controlando el 70% del capital a través de una sociedad comanditaria. Merck no es solo una farmacéutica que hace pastillas; es una empresa de alta tecnología diversificada en tres sectores muy potentes. Así, cuenta con una división farmacéutica más tradicional, así como un pilar electrónico brutal. Merck es líder mundial en la creación de materiales químicos avanzados para la industria de los semiconductores y las pantallas. Prácticamente cualquier smartphone, televisión o microchip de última generación del mercado lleva componentes químicos desarrollados por Merck.
Con presencia en más de 66 países y una plantilla que supera los 60.000 empleados, Merck destaca por una inversión masiva en I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). Su filosofía actual se centra en fusionar la química, la biología y la digitalización para crear tecnologías que cambien la vida de los pacientes, una maquinaria inmensa que hoy se dirige, curiosamente, con acento español. A pesar de ser una de las figuras más poderosas del planeta en el ámbito de los negocios, Belén Garijo es extremadamente celosa de su intimidad. Aplica una máxima muy germánica a su día a día: separar de forma radical el despacho de la vida familiar.
Belén Garijo está casada con un médico urólogo español. Su marido ha sido un pilar fundamental en su carrera, ya que tomó la decisión de adaptar su propia trayectoria profesional en la sanidad para poder acompañarla en su periplo internacional. El matrimonio ha vivido en Boston (Estados Unidos), París (Francia) y actualmente reside en Fráncfort (Alemania), cerca de la sede central de Merck en Darmstadt.
Tiene dos hijas ya adultas que, curiosamente, han seguido la tradición familiar de las ciencias y el sector sanitario. Ninguna de las dos ha buscado cobijo bajo el paraguas corporativo de su madre; ambas se han labrado su propio camino de forma independiente. Garijo ha confesado alguna vez que conciliar la alta dirección con la crianza de sus hijas en diferentes países fue un encaje de bolillos, pero que siempre intentó compensar la falta de tiempo con una altísima calidad en el tiempo que pasaba con ellas. Sobre sus gustos más personales, nos encontramos con su pasión por la música clásica, especialmente por la ópera. Es una madridista confesa. A pesar de llevar años viviendo fuera de España, sigue muy de cerca los partidos del Real Madrid y no oculta su simpatía por el club blanco.
Aunque su vida transcurre entre Fráncfort, Nueva York y Tokio, Garijo necesita volver a sus raíces mediterráneas para recargar pilas. Sus destinos favoritos de vacaciones y descanso absoluto se encuentran en la costa española, concretamente en la localidad alicantina de Altea y en la isla de Mallorca. Allí es donde se escapa en verano para disfrutar del mar, la gastronomía española y, sobre todo, del anonimato que no tiene en los foros económicos de Davos.
