De gerente de un hospital en Sevilla a la política nacional: el pasado de María Jesús Montero más allá de las elecciones de Andalucía
La política socialista se enfrenta, este domingo, a unas elecciones cruciales con las que se decidirá su futuro

María Jesús Montero, a su llegada al Gobierno central. | Gtres
María Jesús Montero se enfrenta a uno de los retos profesionales más importantes de su carrera en las que se estrena en solitario. La política del PSOE medirá sus fuerzas contra Juanma Moreno Bonilla para hacerse con la presidencia de la Junta de Andalucía. Unas elecciones que, por lo que parece, no cambiará mucho el panorama actual de la comunidad autónoma que viene siendo gobernada por los Populares desde hace dos legislaturas. Lo cierto es que, antes de dedicarse a la política, María Jesús Montero se formó como médica y, aunque nunca llegó a ejercer, sí que tuvo puestos de responsabilidad dentro de varios centros hospitalarios.
La que fuera ministra de Hacienda estudió una Licenciatura en Medicina y Cirugía en la Universidad de Sevilla. Aunque no ejerció la medicina clínica durante mucho tiempo, reorientó rápidamente su carrera hacia la gestión sanitaria. Realizó un Máster en Gestión Hospitalaria por la Escuela de Alta Dirección y Administración (EADA). Montero ascendió desde la gestión técnica de hospitales públicos en Andalucía antes de dar el salto a la política institucional. Desde 1995 a 1998, durante tres años, fue subdirectora médica en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.
El currículo de María Jesús Montero

Más tarde ascendió a subdirectora gerente, en el mismo complejo hospitalario, uno de los más grandes y complejos del sur de España. Allí estuvo durante cuatro años. Su última posición fue como gerente del complejo sanitario Virgen de Valle. También en Sevilla, consolidando su perfil como gestora de recursos públicos y personal sanitario. Su conocimiento técnico de la sanidad andaluza llamó la atención del PSOE de Andalucía (PSOE-A), iniciando una carrera de 16 años ininterrumpidos en el Gobierno de la Junta de Andalucía bajo tres presidentes distintos —como Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz—. Se convirtió en viceconsejera de Salud entre 2002 y 2004, lo que fue su primer puesto de peso.
También, ha ejercido como consejera de salud y consumo —desde 2004 hasta 2012—. Durante su mandato se regularon leyes pioneras como la de muerte digna —también conocida como Declaración de Voluntad Vital Anticipada— o el impulso a la investigación con células madre embrionarias. Entre 2013 y 2018, Susana Díaz la nombró responsable de las finanzas andaluzas. Aquí adquirió la fama de negociadora dura al tener que cuadrar las cuentas autonómicas en plena época de recortes y control del déficit, además de negociar presupuestos con Izquierda Unida primero y con Ciudadanos después. Con la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa tras la moción de censura en 2018, Montero fue llamada a Madrid por su solvencia técnica en Hacienda y su perfil comunicativo.
Su pasado como gerente y subdirectora de varios hospitales de Sevilla

En 2018 fue nombrada ministra de Hacienda. Ha sido la encargada de diseñar los Presupuestos Generales del Estado y de dirigir la reforma fiscal y la gestión de los fondos europeos Post-COVID. También, ha ejercido como vicepresidenta del Gobierno y portavoz. Su estilo cercano, rápido y su marcado acento andaluz la convirtieron en la cara del Ejecutivo durante los meses más duros de la pandemia. Ha sido en este 2026 cuando Montero ha dado un paso adelante presentándose a las elecciones de Andalucía de este mes de mayo.
Montero no vuelve a Andalucía como una candidata autonómica más; vuelve con el aura de haber sido la Vicepresidenta Primera del Gobierno de España y la mujer que ha manejado la caja de todo el Estado. En Madrid aprendió a torear en la plaza más difícil: negociar presupuestos con múltiples partidos a la vez, lidiar con Bruselas por los fondos europeos y capear crisis brutales como la de la pandemia y la inflación. Esa experiencia es su principal carta de presentación ahora: la promesa de solvencia económica y capacidad de gestión.

En el Gobierno central, Montero pasó de ser una ministra técnica a convertirse en el alma política del sanchismo. Fue la portavoz del Gobierno, la negociadora en la sombra y la número dos del PSOE. Esa etapa en Madrid le dio una proyección mediática nacional gigantesca que ahora aprovecha en Andalucía. Ha dejado de gestionar la sanidad para convertirse en una líder con un arrastre de masas y una telegenia muy trabajados en el Congreso de los Diputados. u paso por Madrid le permitió controlar el aparato del partido como vicesecretaria general del PSOE. Esto ha sido clave para su vuelta: no regresa como una candidata impuesta desde fuera que genera recelos, sino como la persona que tiene las riendas del partido tanto en Ferraz como en el socialismo andaluz. Su retorno se ha diseñado de manera milimétrica para pacificar y unificar las filas del PSOE-A bajo su liderazgo.
Dejar la vicepresidencia del país para bajar a la arena andaluza demuestra que el PSOE se juega el todo por el todo en Andalucía. Montero ha asumido el reto de intentar recuperar el feudo histórico perdido, sabiendo que su figura es la única capaz de plantar cara al Partido Popular andaluz.
