Rafael Ibáñez, el sindicalista del que se separó María Jesús Montero: dos hijos en común y vida en el barrio de Triana
La candidata del PSOE puso punto final a su relación hace unos años con el técnico cultural con quien se casó en Sevilla

María Jesús Montero, en una imagen de archivo. | Gtres
María Jesús Montero se enfrenta, hoy, a uno de los momentos más decisivos de su carrera como política. La política del PSOE mide sus fuerzas contra Juanma Moreno Bonilla para volver a Andalucía, una opción que parece ser que no está sobre la mesa para los votantes de esta comunidad autónoma. Aún así, el partido socialista decidió poner toda la carne sobre el asador y mandar a una de sus figuras más potentes. Pero ¿qué sabemos sobre la vida de María Jesús Montero?
María Jesús Montero estuvo casada durante años con Rafael Ibáñez Reche. Rafael no pertenece al mundo de la política de primera línea, sino al ámbito social y sindical. Es un sindicalista vinculado históricamente a Comisiones Obreras (CCOO) en Andalucía y ha trabajado como gestor cultural. Tras años de matrimonio, la pareja decidió divorciarse. La ruptura se llevó de forma muy privada, manteniendo una relación cordial por el bien de sus hijas. El profesional ha estado vinculado, durante toda su vida profesional, a la defensa de los derechos laborales.
Rafael Ibáñez, el sindicalista que se casó con María Jesús Montero

Ha desarrollado gran parte de su carrera dentro del mencionado sindicato en Andalucía. No es un político de partido al uso, sino un técnico y gestor vinculado al movimiento obrero. Como decíamos, ha trabajado como gestor en ámbitos relacionados con la cultura y el patrimonio, a menudo vinculando estas áreas con la acción social. Al igual que María Jesús Montero, Rafael procede de un entorno de izquierdas comprometido. Se formó en la Sevilla de la transición y los primeros años de la democracia, un ambiente donde la política y el sindicalismo estaban estrechamente entrelazados. Quienes le conocen le describen como un hombre de convicciones firmes pero de perfil bajo, poco amigo de la ostentación.
Aunque nunca ha ocupado puestos de primera línea ministerial como su exmujer, su nombre ha aparecido en el ámbito público andaluz por su labor profesional. Ha trabajado en el Ayuntamiento de Sevilla en áreas técnicas. Durante los años en los que María Jesús Montero fue Consejera de Salud y Hacienda en la Junta de Andalucía, Rafael se mantuvo en un segundo plano absoluto, evitando que su relación personal interfiriera con la carrera ascendente de ella. Tras su divorcio de la líder andaluza del PSOE, Rafael ha seguido manteniendo su vida en Sevilla.
Una relación que se consolidó en Triana
La relación con Montero sigue siendo, según todas las fuentes, de mutuo respeto, centrada en la crianza y el bienestar de las dos hijas que tienen en común. A diferencia de Montero, que pasa la mayor parte del tiempo en Madrid por sus responsabilidades de Gobierno, él sigue muy arraigado a la capital hispalense y a sus redes de amistades de toda la vida. Probablemente, lo que más ha llamado la atención ha sido la separación que han protagonizado ambos, en donde la discreción ha sido la auténtica protagonista.
María Jesús Montero estudió Medicina en Sevilla, la ciudad que la vio nacer. No ejerció la medicina asistencial durante mucho tiempo; pronto descubrió que su fuerte era la gestión. Fue subdirectora médica y luego directora gerente del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, uno de los complejos sanitarios más grandes y complejos de España. Este periodo fue clave: allí aprendió a manejar presupuestos masivos y a negociar con sindicatos y personal. Su carrera política despegó en la Junta de Andalucía, donde se convirtió en una pieza indispensable para tres presidentes distintos —Chaves, Griñán y Susana Díaz—. Estuvo al frente de la sanidad andaluza durante casi una década (2004-2012). Se la recuerda por impulsar leyes pioneras como la de laMuerte Digna.

En 2013 dio el salto a la gestión económica de la Junta. Fue aquí donde se ganó su fama de negociadora incansable, logrando sacar adelante presupuestos en minoría y manejando las cuentas de la comunidad más poblada de España en plena crisis. En 2018, tras la moción de censura, Pedro Sánchez la llamó para ser su Ministra de Hacienda. Desde entonces, su peso en el Gobierno no ha dejado de crecer. Además de Hacienda, fue portavoz del Gobierno (2020-2021), donde se hizo famosa por su estilo directo, su marcado acento sevillano y su capacidad para explicar temas complejos de forma muy vehemente. Tras la salida de Nadia Calviño hacia el Banco Europeo de Inversiones, Montero ascendió a la Vicepresidencia Primera, el puesto de mayor jerarquía en el Ejecutivo después del Presidente.
Su arraigo familiar a Sevilla
Como decíamos, María Jesús tiene dos hijas, fruto de su matrimonio con Rafael Ibáñez. Ambas son ya jóvenes adultas y, según quienes conocen a la Vicepresidenta, son su auténtica toma de tierra. Han crecido viendo a su madre en cargos de altísima responsabilidad —primero en la Junta de Andalucía y luego en el Gobierno de España—, pero han mantenido un anonimato total. No frecuentan eventos públicos ni tienen perfiles abiertos en redes sociales que las vinculen con la política. Montero suele decir que ellas son sus críticas más feroces y quienes la mantienen conectada con los problemas de la gente joven. A pesar de la distancia —ya que ellas suelen hacer vida en Sevilla—, el contacto es diario.

La ministra ha reconocido en entrevistas humanas que siente cierta «culpa de madre» por haberse perdido momentos importantes debido a las crisis políticas y las jornadas interminables en el Ministerio de Hacienda. Probablemente, lo más importante de su vida ha sucedido en el barrio de Triana. Para María Jesús Montero, Triana no es solo un barrio, es su identidad. Aunque por su cargo vive gran parte de la semana en Madrid, su corazón y su casa siguen en la otra orilla del Guadalquivir. Cuando está en Sevilla, es habitual verla pasear por la calle San Jacinto o por el Altozano. Le gusta comprar en el Mercado de Triana, donde mantiene contacto directo con los tenderos de toda la vida.
Otro pilar fundamental en su vida en el barrio es su madre. Montero es una mujer muy familiar y, tras el fallecimiento de su padre, está muy pendiente de ella, visitándola siempre que el puente aéreo Madrid-Sevilla se lo permite.
