The Objective
Gente

Leonor se da un baño de masas en su primera vez en el Día de las Fuerzas Armadas: exquisita en protocolo y confesiones con su padre

La princesa ha presidido junto a su padre un acto en un día especialmente nublado, demostrando lo aprendido

Leonor se da un baño de masas en su primera vez en el Día de las Fuerzas Armadas: exquisita en protocolo y confesiones con su padre

La princesa Leonor, en el Día de las Fuerzas Armadas. | Reuters

La princesa Leonor ha cumplido, este sábado, con un momento decisivo en su vida como heredera. La hija mayor de los Reyes ha acudido, junto a Felipe y Letizia, hasta la ciudad gallega de Vigo donde ha participado, por primera vez, en el Día de las Fuerzas Armadas. Una jornada que ha estado marcada por el protocolo y, sobre todo, por Leonor, quien se ha convertido, también, en una de las grandes protagonistas. La joven, al igual que su progenitor, ha lucido su uniforme de la Academia General del Aire —la AGA—, y ha seguido el estricto protocolo que marca el evento.

La jornada ha comenzado algo más tarde las doce ha hecho bajo una intensa niebla y frío. La princesa ha llegado junto a sus padres, y se ha colocado en la tribuna, rindiendo homenaje a los caídos. Junto a su padre, ha colocado una corona de laurel. Uno de los momentos más difíciles se ha producido cuando se ha roto la cuerda en el izado de bandera. En ese momento, el rey Felipe ha hecho un gesto con los ojos, al sorprenderse por el suceso, mientras que la princesa ha seguido su rostro serio. La princesa, además, también ha mantenido varias conversaciones con su padre, con quien, lo más previsible, es que charlara sobre el evento.

La princesa Leonor se da un baño de masas en Vigo

Leonor, en el Día de las Fuerzas Armadas. RTVE

En los últimos tiempos, Leonor se ha caracterizado por estar centrada en su carrera profesional dentro del Ejército, donde está cumpliendo con su tercer año de formación castrense. Así, en estos años, la princesa ha participado en el desfile del Día de la Hispanidad y en la entrega de despachos, pero esta es la primera vez que se pone al frente de esta solemne jornada que se ha celebrado en la ciudad gallega.

El día se ha vivido en Vigo como un auténtico acontecimiento histórico. El corazón de la celebración no ha estado solo en la tierra, sino en el mar. La Ría de Vigo se ha convertido en un impresionante escaparate naval. Grandes buques de la Armada, fragatas y portaeronaves han fondeado en las aguas viguesas, dibujando una silueta imponente que se podía ver desde el Castro o el paseo de Alfonso. Días antes, miles de personas ya hacían colas interminables en el puerto para poder subir a bordo y visitar los barcos por dentro. Este sábado amaneció con una expectación máxima. Las calles principales, especialmente el eje de la Avenida de Beiramar o las zonas del centro urbano, se han llenado de un público entregado desde primera hora de la mañana.

Una jornada nubosa y ceñida al protocolo

El acto ha comenzado con la solemne llegada de las autoridades —con la presencia del Rey y el Gobierno— y el emotivo homenaje a los que dieron su vida por España, acompañado por el toque de oración que ha encogido el corazón de los asistentes. Uno de los momentos más fotografiados ha sido el desfile aéreo. Decenas de aviones y helicópteros del Ejército del Aire iban a sobrevolar la ría, algo que se ha tenido que cancelar debido a las inclemencias del tiempo. El broche de oro, como siempre, lo iba a poner la Patrulla Águila, dibujando la bandera de España sobre el cielo vigués, dejando una estampa inolvidable con las Islas Cíes de fondo. Al ritmo de las marchas militares, han desfilado unidades de los tres ejércitos (Tierra, Armada y Aire) y de la Guardia Civil. El paso de la Legión, con su característico ritmo acelerado, y las unidades caninas y a caballo han cortado la respiración de los miles de espectadores que abarrotaban las aceras.

En los días previos o por la tarde, las playas de la ciudad, especialmente Samil, se han convertido en un teatro de operaciones simulado. El público ha disfrutado de espectaculares exhibiciones dinámicas. En los días previos o por la tarde, las playas de la ciudad, especialmente Samil, se convirtieron en un teatro de operaciones simulado. El público disfrutó de espectaculares exhibiciones dinámicas. Vigo se ha volcado por completo. Los hoteles han colgado el cartel de «completo», los restaurantes de la zona del Berbés y el Casco Vello se han llenado hasta los topes y la ciudad vibró con un ambiente festivo, donde la curiosidad y el respeto por el trabajo de los militares han sido los grandes protagonistas.

Publicidad