El rey Juan Carlos ya está haciendo las maletas para pasar su verano en Europa: primero irá a Galicia y no faltará a las regatas en Ginebra
El Emérito aterrizará este mismo miércoles en Madrid para participar en su primera regata en Sangenjo

El rey Juan Carlos, en una imagen de archivo. | EP
El rey Juan Carlos llegará a Galicia en los próximos días. El Emérito, que se encuentra viviendo en Abu Dabi, se trasladará hasta el norte de nuestro país para disfrutar de las regatas. Y es que su paso por Sangenjo se ha convertido en un imprescindible en los últimos años en su vida y, también, en la excusa perfecta para volver al país. Así, como confirman en Vanitatis, será este miércoles cuando el padre del rey Felipe VI aterrice en Madrid. Lo hará en su avión privada y con una parada anterior, como hace siempre, en Vitoria, donde se trata sus problemas de movilidad. Aunque eso sí, Galicia no será su único destino para este fin de semana; también estará en Suiza, más concretamente en las competiciones que se celebran en el lago Lemán.
Como decíamos, para el rey Juan Carlos, su presencia en las regatas gallegas es una prioridad. Y es que el monarca hace las veces de skipper, uno de los papeles fundamentales dentro de un barco. Además, con su participación en este tipo de competiciones, sigue sintiéndose activo y, sobre todo, tiene la posibilidad de pasar unos días de asueto en España, algo que, como él ha comentado en diversas ocasiones, añora mucho. Lo más probable es que, durante sus días en Galicia, Juan Carlos aproveche para recibir la visita de sus hijas, las infantas Elena y Cristina, así como de alguno de sus nietos.
El rey Juan Carlos pasará unos días en Sangenjo

A quien sí que verá seguro será a Pedro Campos, su amigo inseparable y con quien se suele quedar durante sus estancias en la localidad. Juntos visitarán sus restaurantes favoritos de la zona —como el d’Berto— y, también, aprovecharán para hacer deporte. Y es que hay que tener en cuenta que, en verano, las temperaturas que se viven en Abu Dabi son especialmente asfixiantes y poco recomendadas para el monarca. Es por eso que siempre prefiere poner tierra de por medio hasta que estas se estabilicen. Sí que es cierto que, con todo lo que está sucediendo con los países de Oriente Medio, la realidad del rey Juan Carlos ha sido una incógnita y tampoco tenía muy claro que pudiera seguir adelante con sus vacaciones de verano.
Aún así, después de que el conflicto armado se calmara, el rey emérito ha podido seguir adelante con sus planes. Además de estar en Galicia, el rey Juan Carlos participará en el Campeonato de Europa de la clase 6 Metros que se celebrará en el lago Lemán, en Ginebra, y que será una cita muy relevante para el Bribón. Y es que si algo ha dejado claro el Emérito es que no quiere perderse ninguna de las pruebas de su barco, que se ha estado preparando en estos últimos meses en Sangenjo. Una de sus citas más importantes será la que le lleve a Suiza, un campeonato que durará entre el 13 de julio y que se extenderá durante casi diez días.
Luego, se marchará hasta el lago Lemán, en Ginebra
Además, como ya sucediera en Nueva York el año pasado, esta cita viene acompañada de cenas, comidas, excursiones y encuentros, en los que el rey emérito será uno de los grandes protagonistas. Es más, como sucede cada año, no será algo que se quiera perder. Su visita a Galicia será la tercera en este año. Fue el 14 de abril cuando aterrizó en el aeropuerto de Vigo por primera vez en 2026. Las visitas del rey Juan Carlos I a Sangenjo (Pontevedra) se han convertido en una especie de ritual perfectamente coreografiado. Lo que en 2022 comenzó como un regreso del exilio envuelto en una tremenda expectación mediática y tensión política, hoy en día se ha normalizado como una rutina frecuente, discreta y muy enfocada en sus dos grandes pasiones: la vela y sus amigos de siempre.
El rey Juan Carlos no se aloja en hoteles de gran lujo ni en pazos blindados. Su hogar es el chalet de su íntimo amigo Pedro Campos —presidente del Real Club Náutico de Sangenjo— y su esposa, Cristina Franze. Está situado en la zona de Nanín, una ubicación tranquila con vistas a la ría de Pontevedra. El chalet está perfectamente adaptado para los problemas de movilidad del emérito, y la dinámica es totalmente familiar: allí descansa, ve la televisión y comparte comidas privadas lejos de las cámaras. La agenda del rey emérito en Galicia gira al 100% en torno a las regatas, concretamente las de la clase 6M, donde compite a bordo de El Bribón. Su rutina matutina cuando el clima lo permite es siempre la misma.

Baja en el asiento del copiloto del coche de Pedro Campos. Llega al espigón del puerto deportivo, donde se ha instalado una rampa y un pantalán especial para facilitar su embarque debido a sus dificultades para caminar. Luego, saluda brevemente con la mano a los fotógrafos y curiosos apostados en el espigón. También, pasa varias horas en el mar patroneando el barco o siguiendo la regata desde una lancha de apoyo. A pesar de la aparente normalidad, el pueblo de Sanxenxo altera sutilmente su ritmo cada vez que el emérito aterriza en el aeropuerto de Vigo. El despliegue del servicio de seguridad de la Casa del Rey, coordinado con la Guardia Civil y la Policía Local, es inmenso. Hay vigilancia discreta en los accesos a la casa de Pedro Campos, buzos que inspeccionan el puerto antes de su llegada y patrulleras en el mar que custodian el perímetro mientras El Bribón navega por la ría.
Entre los lugares favoritos donde más se deja es el Club Náutico de Sangenjo o D’Berto. Allí suele salir para disfrutar de un buen pescado o marisco. Una mesa que, además, comparte con sus compañeros del barco y, también, con los socios del Club.
