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José Sacristán, sobre Fernando Fernán Gómez: «Tuvimos una amistad artística y humana que marcó mi vida; me enseñó a dialogar y disertar»

El actor lleva al teatro la vida de su maestro con una obra que estará disponible durante las próximas semanas en Madrid

José Sacristán, sobre Fernando Fernán Gómez: «Tuvimos una amistad artística y humana que marcó mi vida; me enseñó a dialogar y disertar»

José Sacristán, en una imagen de archivo. | Gtres

José Sacristán se podrán en la piel de su amigo, Fernando Fernán Gómez, a través de la obra El hijo de la cómica. La pieza teatral no solo recoge las memorias del actor sino que, también, refleja la esencia de una generación marcada por el teatro, la supervivencia y la dignificad del oficio. Una puesta en escena que ha sido adaptada por Sacristán, quien también dirige e interpreta. Lo cierto es que la conexión entre Sacristán y Fernán Gómez siempre fue muy especial; no fue solamente su amigo sino, también, su gran maestro y quien le enseñó a escuchar.

«Si Miguel Delibes me enseñó a mirar, Fernando Fernán Gómez me enseñó a escuchar. Durante unos años tuve el privilegio de estar cerca de él y escucharle […]. Tuvimos una amistad artística y humana que marcó mi trayectoria profesional. Me enseñó a conversar. A lo que es la capacidad de transformar… A disertar, a dialogar. Era un hombre que era capaz de hablar de forma inteligente hasta de lo que era disfrutar de beber un vino blanco», contó el propio Sacristán hace un tiempo. A pesar de la fama de hombre huraño y de fuerte temperamento que tenía Fernán Gómez ante los medios, Sacristán siempre ha desmentido ese mito de forma tajante, recordando su generosidad y lucidez con humor.

La conexión entre José Sacristán y Fernando Fernán Gómez

José Sacristán, en una imagen de archivo.

«Hay poca gente tan generosa y tan cordial como él. Fernando tenía una suerte de detector de imbéciles, tenía la suerte de ver al tonto venir», contó. La amistad de Sacristán y Fernán Gómez fue siempre tan estrecha que, también, el actor se dedicó a desmentir los rumores que surgían alrededor de la persona de su amigo. «Creerse lo de la estrella es algo patético; hay que ser idiota para hacerlo. Al final, todos somos perdedores, nos pongamos como nos pongamos, porque al final todos moriremos. (…) Todo esto lo aprendí de Fernando Fernán Gómez, que me enseñó cómo se vive de esto en nuestro país. Él ensalzó la figura del perdedor lúcido, no del llorón, porque esto es lo que hace que un personaje sea grande y formidable», apostilló.

Sacristán siempre ha contado que su verdadera amistad con Fernando se consolidó en las distancias cortas, especialmente en las esperas de los rodajes y en las charlas interminables de camerino. Alrededor de una botella de vino blanco —la gran afición compartida de ambos—, Fernán Gómez se despojaba de esa coraza de hombre serio o gruñón que le ponía a la prensa, y con Sacristán se convertía en un conversador infatigable, tierno, curioso y extraordinariamente divertido.

El actor lleva una obra su vida al teatro

Fernando Fernán Gómez, en una imagen de archivo. | Gtres

Para Sacristán, Fernando fue su gran referente, su maestro, pero la genialidad de su amistad radicaba en que Fernán Gómez detestaba dar lecciones a los demás. Sacristán explica que aprendió a manejarse en la profesión y en la vida simplemente observándole: su forma de tratar a los técnicos, de encarar los textos, de restarle importancia a la fama y de afrontar las épocas de escasez. Su complicidad se basaba en el respeto mutuo a la inteligencia. La mayor prueba de la profundidad de esta amistad es cómo la cuida Sacristán hoy en día, casi dos décadas después del fallecimiento de su amigo en 2007. Como si fuera una promesa de lealtad, Sacristán se encarga de desmontar constantemente el falso mito del «mal genio» de Fernán Gómez: «Nada más lejos de su realidad; era un hombre de una generosidad y ternura infinitas».

De hecho, su actual obra de teatro en solitario, El hijo de la cómica —con un éxito arrollador en Madrid—, es el «capricho» personal de un amigo que echa de menos a otro. Sacristán no lo hace por encargo, sino como un acto de amor puro para volver a traer a su amigo al escenario, prestando su propia voz para que el público no olvide la lucidez del nieto de la costurera. En palabras del propio Sacristán, fue un «lujo» disfrutar de su amistad. «No había en él ninguna condición de pedagogo, al contrario, odiaba la pedagogía; se aprendía simplemente mirando y contemplando su manera de ser y de relacionarse con la vida», ha contado.

El actor José Sacristán, Premio Nacional de Cinematografía 2021
José Sacristán mantuvo una relación muy estrecha con Fernán Gómez.

Como decíamos, ahora, José Sacristán se pone al frente de El hijo de la cómica, un emotivo monólogo teatral en cartel en los escenarios españoles. En lugar de interpretar un personaje inventado, Sacristán presta su inconfundible voz para relatar la infancia y juventud de Fernando. El título evoca al Madrid de los años veinte, cuando los vecinos disculpaban las travesuras del pequeño Fernando diciendo: «No pasa nada, es el hijo de la cómica» —en referencia a su madre, la actriz Carola Fernán Gómez—.

La obra gira en torno a lo que Sacristán siempre ha considerado el mayor regalo que le hizo su amigo: enseñarle a escuchar. Sobre el escenario, entrelaza los recuerdos de la abuela costurera de Fernando, sus primeros pasos como actor «meritorio» con castañas pilongas en los bolsillos y sus sueños de juventud. Aunque el foco principal es la figura de Fernán Gómez, el espectáculo se convierte en una profunda declaración de amor al oficio de los «cómicos», a las historias de supervivencia de la posguerra y a la memoria colectiva de una generación de actores que levantó el teatro en España.

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