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Melendi, 47 años: «Me levanto a las siete de la mañana, llevo a los niños al colegio y hago deporte; he cambiado el whisky por el té»

El cantante lleva una rutina marcada por el cuidado de su familia y, también, por su música y sus conciertos

Melendi, 47 años: «Me levanto a las siete de la mañana, llevo a los niños al colegio y hago deporte; he cambiado el whisky por el té»

Melendi junto a su mujer Julia. | Gtres

Melendi lleva una rutina muy marcada desde que es padre. Y es que fue hace años cuando el cantante decidió darle un giro de 180 grados su vida, dejando aquellos hábitos de lado que, un día, fueron su realidad. Algo de lo que él mismo ha hablado. «¡Es que soy otra persona! Yo antes no sabía lo que era el sol de la mañana a menos que fuera de retirada. Ahora me levanto a las seis o las siete de la mañana. Mi desayuno antes era un desastre, ahora me preparo mi té verde, mis tostadas de aguacate o con un chorrito de aceite de oliva, y mis frutos secos», contó en una de sus visitas a El hormiguero.

Además, admitió que había cambiado «el whisky de la mañana por el té con jengibre. Mis amigos de antes me ven desayunar y no me reconocen, se ríen de mí». En otra entrevista promocional para la radio, al hablar de cómo cuida la voz antes de los conciertos y de cómo influye la paternidad en sus horarios, detalló con ironía su ritual diario. «Ahora me levanto a las seis o las siete de la mañana. Llevo a los niños al colegio, hago deporte, voy al estudio… Hago una vida completamente diurna. Si me ves hace quince años, no te lo crees», relató en El País.

La rutina de Melendi en su casa de Boadilla del Monte

Melendi se despierta pronto por las mañanas.

A sus 47 años, Melendi sigue sin bajarse de los escenarios. Es más, su vida es una de las historias de redención, evolución y éxito más fascinantes de la música española. Su biografía se divide de forma clara en dos etapas radicalmente opuestas: el torbellino de los excesos de su juventud rasta y la madurez de un padre de familia hiperdisciplinado que llena estadios. Ramón Melendi Espina —su verdadero nombre— nació en Oviedo el 21 de enero de 1979. De adolescente, su verdadera pasión era el fútbol —llegó a jugar en las categorías inferiores del Real Oviedo—, pero pronto se dejó seducir por la noche y la música. Tras pasar por una banda llamada El callejón de los gatos, decidió probar suerte en solitario.

En 2003 publicó su primer disco, Sin noticias de Holanda. Impulsado por el boca a boca y por el hecho de que su canción Con la luna llena fue elegida tema oficial de la Vuelta Ciclista a España, el éxito fue fulminante. Melendi se convirtió en el icono de la rumba pop: letras canallas, apología de la marihuana, desamor urbano y una estética inconfundible de rastas y tatuajes. Discos posteriores como Que el cielo espere sentao (2005) consolidaron un fenómeno de masas. El ritmo de vida frenético y los excesos pasaron factura al artista. El punto de inflexión definitivo ocurrió en noviembre de 2007, cuando protagonizó un sonado altercado a bordo de un vuelo de Madrid a México. El cantante, visiblemente alterado, provocó que el comandante decidiera dar la vuelta al avión tras solo dos horas de vuelo por razones de seguridad.

«Tengo una rutina de viejoven total»

Este incidente supuso tocar fondo a nivel público, pero también el inicio de su salvación personal. Melendi decidió cortar por lo sano con las adicciones, se desprendió de sus míticas rastas y comenzó a reformular su carrera hacia un sonido más limpio y maduro. A partir de álbumes como Volvamos a empezar (2010) y Lágrimas desordenadas (2012), el público descubrió a un Melendi diferente; las rumbas dieron paso a baladas pop de gran calado emocional y letras mucho más poéticas e introspectivas. Su popularidad se multiplicó exponencialmente gracias a la televisión al convertirse en uno de los coaches originales y más queridos de La Voz (Telecinco/Antena 3) y La Voz kids. Su cercanía, empatía y sentido del humor en el plató terminaron de limpiar su imagen ante el gran público, atrayendo a una nueva generación de fans completamente transversal —desde niños hasta abuelos—.

En el plano sentimental, el asturiano ha alcanzado la estabilidad que tanto buscaba. Es padre de cinco hijos nacidos de tres relaciones diferentes —Carlota, Marco, Lola, Abril y la pequeña Dakota—. Desde 2014 mantiene una sólida relación con la actriz y bailarina argentina Julia Nakamatsu, con quien se casó en una discreta boda en 2019. Su vida actual se desarrolla en una tranquila rutina madrugadora, centrada en el deporte, una alimentación sana y la crianza de sus hijos. Tras reventar todas las taquillas de España y Latinoamérica celebrando las dos décadas de su debut con la nostálgica gira 20 años sin noticias, Melendi demostró que su marca sigue más viva que nunca.

En marzo de 2026, el asturiano rompió cinco años de silencio discográfico de material inédito con el lanzamiento de su esperado álbum Pop Rock. A sus 47 años, se prepara para arrancar en octubre de este mismo año una multitudinaria gira de estadios (el Pop Rock Tour 2026) que recorrerá las principales plazas de toros y arenas del país, demostrando que se puede sobrevivir al éxito temprano, aprender de los errores y mantenerse en la absoluta primera línea de la música en español. Lo cierto es que Melendi lleva una vida especialmente tranquila, algo que se permite al vivir a las afueras de Madrid.

El cantante, al tener cinco hijos, buscaba una casa amplia, con un gran jardín y zonas verdes donde los pequeños pudieran jugar alejados del foco mediático y de las miradas de los paparazzi. Aunque viaja constantemente por sus giras en España y Latinoamérica, Madrid es el centro neurálgico de su productora, sus oficinas de representación y los platós de televisión (como los de La Voz). Vivir a las afueras le permite llegar a sus compromisos profesionales en pocos minutos. Al haberse convertido en un apasionado del deporte y de las rutinas saludables, las urbanizaciones de esa zona de Madrid le permiten salir a correr temprano por la mañana o montar en bicicleta en un entorno rodeado de naturaleza. Además, desde hace unos meses, el asturiano se está construyendo su propia casa en la exclusiva urbanización de La Finca tras vender su residencia en Boadilla del Monte.

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