Los aficionados del Mundial afrontarán costes de hasta 132 euros en ir a ver los partidos
Un legislador de EEUU ha solicitado a la FIFA que asuma el gasto de trenes y autobuses para los residentes

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino junto a Donald Trump. | EP
Sin precedentes. El Mundial de selecciones de 2026 que se celebrará este verano en Estados Unidos, México y Canadá se perfila como uno de los más caros para los aficionados, sobre todo en lo que se refiere al transporte entre la ciudad de Nueva York y el Metflife Stadium, sede de varios encuentros del torneo, incluyendo la final, que se encuentra en el estado colindante de Nueva Jersey.
Según el anuncio oficial del Comité Organizador, el precio de ida y vuelta en autobús desde Manhattan al estadio (que distan unos 8 kilómetros) será de 80 dólares (algo más de 70 euros), mientras que el tren ida y vuelta costará 150 dólares (132 euros). Estos precios serán para los días de partido. El precio habitual de ese trayecto con los trenes de NJ Transit, la corporación de transporte público estatal de Nueva Jersey, es de 13 dólares (unos 11 euros), con una duración de entre 15 y 25 minutos. El coste de un billete de autobús es de poco más de 3 dólares (2,6 euros), salvo los regionales, que se sitúan normalmente entre los 5 y los 20 dólares (entre 4,4 y 17 euros), según la distancia.
En la rueda de prensa en la que NJ Transit hizo oficial el precio, la compañía afirmó que espera que hasta 28.000 aficionados se desplacen desde Nueva York hasta el Metlife Stadium, mientras que otros 12.000 harán el trayecto desde otras zonas.
«Los residentes de Nueva Jersey que se desplazan diariamente al trabajo no deberían tener que asumir los costos de un evento maravilloso, son los aficionados que asisten a los partidos quienes deberían correr con ese gasto», explicó el presidente de la corporación, Kris Kolluri.
Subida también en Boston
El Gillette Stadium, que pasará a denominarse temporalmente «Boston Stadium», acogerá siete encuentros entre el 13 de junio y el 9 de julio. El estacionamiento en este estadio, situado en Foxborough, localidad del área metropolitana de Boston, estará limitado a 5.000 plazas por partido, cifra baja en comparación con la demanda esperada.
Las autoridades han recomendado a los asistentes que acudan en transporte público. El servicio de trenes de cercanías desde South Station hasta el estadio será especial, y los boletos de ida y vuelta están fijados en 80 dólares. En paralelo, se ha anunciado la disponibilidad de billetes para el autobús Boston Stadium Express, por un precio de 95 dólares (algo menos de 88 euros).
Las autoridades locales han defendido las cantidades argumentando que el precio del estacionamiento y del autobús de transporte debe cubrir parte de los gastos de funcionamiento.
El legislador de EEUU insta a la FIFA a pagar el transporte
El senador demócrata Chuck Schumer pidió a través de su perfil en la red social X que la FIFA pague a los residentes los gastos de transporte público en el Mundial, ante las subidas masivas de precios durante el torneo. «La FIFA está lista para recaudar casi 11.000 millones de dólares con la Copa del Mundo de este verano, pero son los viajeros y residentes del área de Nueva York quienes deben pagar la cuenta», comentó Schumer. «Lo mínimo que pueden hacer es garantizar que los residentes de Nueva York puedan ir al estadio sin que les cobren precios exorbitantes. Exijo que la FIFA dé un paso al frente y cubra los costos de transporte para las ciudades y estados anfitriones».
Además, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, también criticó el aumento de precios: «La Copa del Mundo debería ser lo más asequible y accesible posible; cobrar más de 100 dólares por un breve trayecto en tren me parece excesivamente caro».
Problema en Ciudad de México
Expertos en regulación y competencia aérea advirtieron el pasado miércoles que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) está menos preparado para absorber la demanda del Mundial que otras sedes, como Guadalajara y Monterrey, donde observan mayor capacidad en los grupos aeroportuarios privados.
Durante la presentación del estudio Eficiencia de capital y riesgo: Comparación sectorial de aeropuertos y aerolíneas en México, el experto Víctor Hugo Valdés expresó sus dudas sobre si el sistema aeroportuario de la capital mexicana está listo para «aguantar la demanda» de la Copa Mundial de la FIFA.
El especialista señaló que en los últimos años no ha habido inversión suficiente en el aeropuerto capitalino y ahora trabajan a marchas forzadas para completar remodelaciones. Relató que, en una visita reciente al AICM, observó trabajos de mantenimiento que, a su juicio, debieron haberse realizado antes.
«Están cambiando plafones. Creo que esa inversión se debería de haber hecho hace tiempo. ¿Van a estar listos? La verdad, no lo sé», señaló. En contraste, al referirse a los grupos privados que operan aeropuertos como los de Guadalajara, el Grupo Aeroportuario del Pacífico, y Monterrey, Grupo Aeroportuario Centro Norte, el especialista indicó que «tienen capacidad» para soportar el flujo extra que implicará el Mundial.
En este contexto, la Federación Mexicana de Fútbol calcula que el torneo moverá alrededor de 3.000 millones de dólares en negocios, mientras que en el sector turístico se esperan ingresos superiores a 1.000 millones de dólares, con una previsión de hasta 5,5 millones de visitantes.
Los expertos en aviación recordaron que el AICM es el nodo del sistema aeroportuario mexicano y que su capacidad operativa se redujo de 61 operaciones por hora en 2022 a 52, luego a 43 y después a 44, una disminución cercana al 30% que, advirtieron, todavía impacta al transporte aéreo. Las instalaciones están saturadas y envejecidas. El anterior presidente, Andrés Manuel López Obrador, canceló en 2019 las obras de un nuevo aeropuerto internacional, proyectado ya desde los años noventa, que se estaba construyendo a 15 kilómetros del centro de Ciudad de México.
Los especialistas han insistido en que el sector aéreo es crítico para conectividad, turismo, comercio y desarrollo regional, por lo que pidieron evitar decisiones regulatorias basadas en diagnósticos incompletos, especialmente ante un evento que pondrá a prueba la infraestructura del país.
