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Lo que toda mujer debe hacer antes de ir al ginecólogo (como no lavarse la vulva)

Hablamos con una doctora para saber cuáles son las falsas creencias que la mayoría de mujeres tiene sobre su visita al ginecólogo

Lo que toda mujer debe hacer antes de ir al ginecólogo (como no lavarse la vulva)
Gtres

Uno de los trances más incómodos a los que se enfrentan las mujeres es la cita con el ginecólogo. Da igual que el facultativo sea hombre o mujer: siempre es embarazoso despojarse de las prendas íntimas, abrirse de par en par y que un desconocido meta mano para inspeccionar la zona.

A la inquietud que produce en las féminas el hecho en sí se suman otros mitos arraigados en torno a la cita con el ginecólogo que son falsos y que hacen peor si cabe la experiencia. Además, las mujeres no suelen hablar del tema con sus similares, lo que prolonga el problema.

«Muchas mujeres cuando van a una consulta ginecológica tienen ciertas inseguridades por algunas creencias infundadas. Me di cuenta de hasta qué punto falta este tipo de información al respecto el pasado mes de enero, cuando colgué un vídeo sobre este tema en mis redes sociales y hubo una enorme cantidad de mujeres que agradecía el hecho de sacar a la luz estos mitos. Lo curioso fue que no faltaron los haters, algo frecuente cuando se destapan creencias muy extendidas en la población», nos cuenta la doctora Míriam Al Adib Mendiri.

La doctora Míriam Al Adib Mendiri.

Lo que toda mujer debe hacer antes de ir al ginecólogo, según una doctora

Dada la desinformación que existe al respecto, preguntamos a la experta cuáles son estos mitos y, en consecuencia, qué debe hacer toda mujer que vaya al ginecólogo.

1) Ir sin depilar (si quieres)

El vello femenino es uno de los temas que más de cabeza nos traen a las mujeres. Parece que siempre debemos hacer creer al resto de humanos que hemos nacido sin estos pelos por el cuerpo, y no debe ser así. Menos aún en una consulta ginecológica.

«Sobraría decir que el vello de las piernas es algo completamente intrascendente en la consulta de ginecología, pero hay mujeres que hasta piden perdón por no haberse depilado. Pero es más, ni siquiera es necesario venir con la vulva depilada. No nos molesta para nada el vello para la exploración. La depilación es una decisión personal, pero es algo que no tiene nada que ver con la higiene», asegura la ginecóloga a THE OBJECTIVE.

«El motivo que le lleva a cada persona a depilarse los genitales no debería ser promovido ni por motivos higiénicos (tener vello en los genitales no es antihigiénico) y mucho menos por la vergüenza. Hay quienes piensan que es de persona descuidada o sucia tener vello y de ahí sientan vergüenza de tener su sexo con sus pelitos normales. El vello tiene una función protectora de la piel y mucosas de los genitales. ¡Cómo va a ser antihigiénico!», matiza Míriam Al Adib Mendiri.

2) Puedes ir con calcetines

A todas nos ha pasado, sobre todo en invierno. Llegamos a la consulta, nos quitamos los pantalones, las braguitas y… ¿qué hacemos con los calcetines?

«La respuesta es clarísima: nos da lo mismo si llevas calcetines, si tienes la pedicura, si te has depilado las piernas… nada de esto nos importa en una consulta de ginecología. Creo que esto podría venir de esa idea tan grabada a fuego de que dejarse puesto los calcetines es antiestético, parece increíble cómo un estereotipo estético puede trascender en un contexto como es el de una una consulta médica donde para nada vamos a examinar los pies», nos cuenta la ginecóloga.

3) No hay que lavarse la vulva antes de entrar

«Este es uno de los que más angustia genera. Algunas mujeres creen que deben lavarse justo antes de la consulta y evitar orinar para que la zona llegue impoluta a la consulta ginecológica. Otras llevan toallitas húmedas para que llegado el momento, si orinan antes de entrar en consulta, se pasan el producto como si tuvieran que sacar brillo a sus genitales, no vaya a ser que se vea algún remoto resto de orina por la zona», comienza la experta.

«Y si hay una infección que sea causante de un mal olor algunas lo pasan francamente mal por la vergüenza que les genera la situación. En la consulta, los profesionales no estamos para juzgar a nadie por su olor: estamos más que acostumbrados a todo tipo de olor en los genitales y no nos asusta absolutamente nada huela cómo huela. Hoy día, además, con la higiene normal diaria de cada persona es rarísimo encontrarnos con un mal olor por falta de higiene; normalmente es justamente lo contrario. De hecho, hay muchas mujeres que por utilizar tantísimos productos que venden para la higiene íntima están más expuestas a alteraciones de la microbiota, que son las responsables de ese mal olor», apunta.

Por tanto, «no es necesario ir a una consulta con la vulva recién lavada. No me malinterpretéis, no digo sin lavar. Lo que quiero decir es que con la higiene normal de todos los días es más que suficiente para ir a una consulta de ginecología. Da lo mismo que te hayas lavado por la mañana y vayas a una consulta ginecológica por la noche, da igual si después has ido al baño y has orinado o defecado; te limpias normal como siempre con papel higiénico y listo», añade la ginecóloga, quien recalca que «no es necesario sacar brillo».

4) El mito de la sangre

Muchas mujeres anulan su cita justo antes de ir al ginecólogo porque se dan cuenta de que están menstruando. Y es un error.

«La exploración o la ecografía transvaginal se pueden hacer sin ningún problema. Lo único que no sería buen momento para evaluar el flujo o para hacer citología, así que si la mujer necesita actualizar la citología es mejor esperar a que termine con la regla. Quitando estas excepciones, no hay ningún problema con ir a la consulta con la regla, es más, hay mujeres cuyo motivo de consulta es precisamente un sangrado anormal, por supuesto que podemos verla y explorarla para valorar de dónde viene ese sangrado», asegura la doctora Míriam Al Adib Mendiri.

5) Déjate los complejos sexuales en casa

Por último, toda mujer debe dejarse los complejos y vergüenzas relacionadas con el acto sexual en casa, antes de salir. Este pudor, lamentablemente, es muy extendido, sobre todo en nuestro país, donde el sexo aún sigue siendo tabú en muchos ambientes y generaciones.

«Hay mujeres que sienten mucha culpa o vergüenza cuando van a consultar por cualquier tipo de práctica sexual o cualquier cosa que les ocurre relacionada con su intimidad sexual. No confundamos las cosas: los profesionales de la salud no estamos para juzgar, solo para ayudar. No vamos a etiquetar a nadie con juicios de valor, solo vamos a ayudar en lo que respecta a su salud, respetando su principio de autonomía. Este principio significa algo tan básico como que la paciente es dueña de su cuerpo y siempre ella puede tomar sus propias decisiones al respecto. Aquí no caben los juicios, así que toda mujer debe dejar las culpas y las vergüenzas fuera de la consulta ginecológica», apunta la doctora, que recomienda que ,si alguna mujer se siente juzgada en este aspecto, cambie de profesional sin dudarlo.

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