Irvin D. Yalom (94 años), psiquiatra y escritor: «El sentido de la vida no se encuentra, se construye, y en ese proceso emerge la felicidad»
Su idea sigue funcionando como una advertencia que puede resultar incómoda, pero al mismo tiempo muy productiva

Irvin D. Yalom | Inteligencia artificial
Irvin D. Yalom, psiquiatra y escritor estadounidense de 94 años, ha construido una de las trayectorias más influyentes dentro de la psicoterapia existencial contemporánea. Su frase «El sentido de la vida no se encuentra, se construye, y en ese proceso emerge la felicidad» sintetiza una idea central de su obra, la convicción de que el significado vital no es algo dado, sino un proceso activo, íntimo y en permanente evolución.
La formulación de esta idea no es anecdótica, sino el resultado de décadas de trabajo clínico y reflexión filosófica. En su novela El día que Nietzsche lloró, Yalom combina narrativa y psicoterapia para explorar cómo los personajes se enfrentan a la angustia, la libertad y la búsqueda de sentido. El sufrimiento aparece como un punto de partida, no como un error, sino como una condición inherente a la existencia humana que obliga a preguntarse por el propósito de vivir.
En este enfoque, la psicoterapia no se limita a aliviar síntomas, sino que se convierte en un espacio donde el paciente examina cómo está construyendo su vida y qué significado le otorga a sus decisiones.
Su obra: ‘Psicoterapia existencial’
En su obra teórica Psicoterapia existencial, Yalom sistematiza estos principios y los integra en una corriente clínica que pone el foco en cuatro grandes preocupaciones humanas, la muerte, la libertad, el aislamiento y la falta de sentido intrínseco.

Desde esta perspectiva, el ser humano no parte de un significado prefijado, sino de una libertad radical que implica responsabilidad. La construcción del sentido se convierte así en una tarea inevitable, pero también en una oportunidad para transformar el malestar en comprensión y crecimiento personal.
La idea de Yalom dialoga con otras tradiciones del pensamiento psicológico y filosófico, especialmente con la logoterapia de Viktor Frankl. Ambos coinciden en que el sentido no se descubre como un objeto externo, sino que se construye o se revela a través de la experiencia.
La diferencia principal radica en el enfoque. Mientras Frankl enfatiza la capacidad del ser humano para encontrar sentido incluso en situaciones extremas, Yalom pone el acento en el proceso cotidiano de creación de significado, especialmente en contextos terapéuticos y relacionales.
Una lectura contemporánea del bienestar
En un contexto social marcado por la búsqueda rápida de bienestar y la presión por alcanzar la felicidad como objetivo inmediato, la propuesta de Yalom adquiere una relevancia particular. Su planteamiento introduce una visión menos lineal y más procesual de la felicidad, entendida no como destino, sino como consecuencia de una vida con sentido construido.
Diversos enfoques actuales de la psicología han contrastado esta perspectiva con modelos más conductuales o cognitivos, aunque en las últimas décadas se observa una convergencia parcial, especialmente en la importancia otorgada a los valores personales y a la narrativa vital como elementos centrales del bienestar psicológico.
A sus 94 años, Irvin D. Yalom sigue siendo una referencia no solo en el ámbito de la psicoterapia, sino también en la divulgación filosófica y literaria. Su obra ha traspasado el espacio académico para situarse en un territorio más amplio, donde la psicología se cruza con la literatura y la reflexión existencial.
Su idea central permanece como un recordatorio incómodo pero fértil, el sentido de la vida no está esperando ser encontrado, sino que se va construyendo en el propio acto de vivir, y es precisamente en ese proceso donde la felicidad, cuando aparece, adquiere su forma más auténtica.
