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Luc Ferry (75), filósofo francés: «La búsqueda de felicidad en la modernidad pasa por encontrar sentido fuera de las antiguas estructuras religiosas»

Su pensamiento no solo describe una realidad, sino que invita a una tarea, la de redefinir el sentido de la vida

Luc Ferry (75), filósofo francés: «La búsqueda de felicidad en la modernidad pasa por encontrar sentido fuera de las antiguas estructuras religiosas»

Luc Ferry | Instagram

El filósofo Luc Ferry, vuelve a situarse en el centro del debate intelectual europeo con una idea que, lejos de ser nueva, adquiere renovada vigencia en el contexto actual, la necesidad de encontrar sentido a la vida más allá de las antiguas estructuras religiosas. Su reflexión, sintetizada en la afirmación de que «la búsqueda de felicidad en la modernidad pasa por encontrar sentido fuera de las antiguas estructuras religiosas», resume décadas de pensamiento y se proyecta con especial fuerza en sus intervenciones recientes entre 2024 y 2025.

En un escenario marcado por la secularización, el debilitamiento de las instituciones tradicionales y una creciente incertidumbre existencial, Ferry propone una alternativa que denomina «trascendencia en la inmanencia», también conocida como espiritualismo laico. No se trata de un rechazo frontal a la religión, sino de una reinterpretación del anhelo humano de sentido, desplazándolo hacia ámbitos más cotidianos, más humanos, más tangibles.

Durante siglos, las religiones ofrecieron un marco claro para comprender la vida, la muerte y el propósito de la existencia. Sin embargo, en las sociedades contemporáneas, ese marco ha perdido influencia, especialmente en Europa. Ferry sostiene que este vacío no ha eliminado la necesidad de trascendencia, sino que la ha transformado. El ser humano sigue buscando respuestas, pero ahora lo hace en espacios distintos, como el amor, la familia, la creación artística o el compromiso ético.

El amor como nueva trascendencia

Este desplazamiento no está exento de tensiones. La desaparición de referentes absolutos ha generado una libertad inédita, pero también una sensación de desorientación. Ferry observa que, en ausencia de un relato trascendente tradicional, muchos individuos experimentan una forma de angustia existencial. La clave, según el filósofo, no es regresar a modelos del pasado, sino construir nuevas formas de significado que respondan a la realidad contemporánea.

En sus conferencias recientes, coincidiendo con la publicación de su último libro, Aprender a vivir, Ferry insiste en que la felicidad moderna no puede entenderse como una simple acumulación de bienestar material. Frente a la lógica consumista, propone una felicidad vinculada al sentido, a la capacidad de encontrar valor en lo que se vive y en lo que se comparte. En este punto, su pensamiento conecta con una tradición filosófica que, desde los clásicos hasta la actualidad, ha subrayado la importancia de la vida interior.

Aprender a vivir

Uno de los aspectos más relevantes de su propuesta es la reivindicación del amor como forma de trascendencia. Para Ferry, el amor, especialmente en su dimensión familiar, se convierte en el espacio donde el individuo encuentra algo que le trasciende sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural. Es una trascendencia que no mira al más allá, sino que se ancla en la experiencia concreta, en los vínculos que dan sentido a la existencia.

Este enfoque ha generado tanto interés como debate. Sus críticos señalan que el espiritualismo laico puede resultar insuficiente para responder a las grandes preguntas metafísicas, mientras que sus defensores valoran su capacidad para adaptarse a una sociedad plural y diversa. En cualquier caso, la propuesta de Ferry se inscribe en una reflexión más amplia sobre el lugar de la espiritualidad en el siglo XXI.

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