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Medios de comunicación

Graciano Palomo: «A pesar de su experiencia, Feijóo es de una ingenuidad extraordinaria»

El periodista acaba de publicar ‘Éxodo y poder’, una historia crítica de la derecha y sus circunstancias

No pierde el sentido del humor ni cuando afronta las cuestiones más serías y delicadas. Viene de casa llorado. Son muchos años de brega y de información política, en los que ha sido testigo de nuestra historia reciente, con sus momentos de gloria y sus fracasos. Ha visto ya de todo en la derecha española y cree que ha llegado el momento de contarlo. El momento de sacar a la luz una información que luego los historiadores deberán analizarla.

Después de haberse curtido en las dos principales agencias de noticias españolas –Europa Press y Efe–, tuvo responsabilidades en distintos periódicos y revistas. Fue director de comunicación en grandes compañías, sigue dando clases en una Universidad privada y paga, como él dice, los recibos de la luz escribiendo libros y opinando en tertulias de radio (La Brújula, Onda Cero) y televisión (Espejo Público, Antena 3). Insiste en que no se hizo periodista para defender a los pobres –como Antonio García Ferreras-, sino «para defender lo que veía; para defender la verdad». Y, por si quedara alguna duda, apunta que él nunca ha trabajado para Florentino Pérez.

A este burgalés, castellano ejerciente, le parece que la derecha lleva ya demasiado tiempo en el gobierno de su Comunidad, aunque la culpa de esa longevidad la tiene, según él, la fragilidad e inconsistencia de los candidatos de la izquierda, entre los que se encuentra Óscar Puente, al que denomina «el matón de Sánchez».

Graciano Palomo repasa en esta entrevista concedida a Fuera de Micrófono los errores del Partido Popular –heredero de la Alianza Popular de Fraga– y analiza los puntos débiles de los líderes de la derecha española. Habla de la prepotencia de Aznar en su segunda legislatura, de la pachorra de Rajoy en el conflicto catalán, de la inmadurez de Casado y de la «ingenuidad extraordinaria y brutal» de Núñez Feijóo. Reparte la estopa entre ellos y se aventura a pronosticar que este último tendrá que marcharse a la fundación de Amancio Ortega si no es capaz de alcanzar en las próximas elecciones la presidencia del Gobierno.

PREGUNTA.- En la portada del libro aparecen las fotos de Fraga, Aznar, Rajoy y Feijóo. Se echa en falta la de Casado. ¿Se debe a un problema de espacio?

RESPUESTA.- [Risas] A Casado le faltaron diez o 15 años de madurez. Llegó demasiado pronto y fue una anécdota, como Hernández Mancha. Yo creo que no se enteró de nada.

«Pablo Casado ha sido irrelevante y no se enteró de nada»

P.- Se rodeó de colaboradores con poca experiencia.

R.- De gente escasa y, sobre todo, con un secretario general (Teodoro García Egea) que le había convencido para que se presentara a las primarias. Ingeniero de Telecomunicaciones, Casado quedó obnubilado. Casado fue irrelevante. No hizo nada destacado. Sacó 82 diputados en la últimas elecciones y Fraga llegó a sacar 106. Con eso te digo todo.

P.- Después de 40 años siguiendo el devenir de la derecha en España, ¿sigues manteniendo la tesis de que el PP tiene un problema de comunicación y de imagen?

R.- Vamos a ver. Hoy he leído un artículo fantástico de Vicente Vallés en el que habla de eso. Dice: lo importante no es lo que es, sino lo que se dice que es. En este capítulo, apostillaba, Moncloa y el PSOE siempre ganan al PP. Y es verdad. Ni siquiera supieron aprovechar la caída del muro de Berlín para darle la vuelta a esa idea que hay en España: el único país del mundo libre donde la izquierda todavía tiene una superioridad moral sobre la derecha. Mira, Javier -que nos conocemos desde hace muchos años y fuimos compañeros en un medio (el diario Ya)-, yo estuve en la caída del muro y vi cómo todos iban en una misma dirección: del comunismo al mundo libre. De este dato, de singular importancia, la derecha española no se entera. Está acomplejada. También en lo social. Aquí ha gobernado la derecha 14 años y no creo que a nadie le dejaran sin hospital. No venden nada. Y, ahora, con Feijóo, todavía peor. Nada más hay que ver cómo perdió las elecciones ridículamente. Vallés lleva razón. El problema en España no es lo que es, como sucede en Alemania, Francia o Estados Unidos, sino lo que parece que es. Aquí el tema es cómo se dice lo que es. Y en eso Sánchez es un genio. Tiene sus terminales bien regadas. Ahora nos hemos enterado por este periódico (THE OBJECTIVE) que detrás del perfil de Mr. Handsome está Montserrat Gusano, que cobra 50.000 euros del Grupo Parlamentario Socialista. Es acojonante. En la derecha jamás se les ocurriría eso, porque no se atreven.

Graciano Palomo. | Carmen Suárez

«Los independentistas dicen lo que decía Companys, un acreditado genocida»

P.- Empezaste en Europa Press, pasaste por EFE, el diario Ya, El Independiente, la revista Tiempo, El Mundo… ¿Imaginabas que, después de este largo recorrido, te encontrarías con un país como el que ahora tenemos?

R.- De ninguna manera. Nuestra generación hizo la Transición. No la hicieron sólo los políticos y el Rey. También la hizo la prensa. Todos queríamos homologarnos con Europa, libertades y dejar atrás las trincheras que nos habían contado nuestros abuelos. Pero, algo se hizo mal porque, 40 años después, estamos en las mismas trincheras. Si tú coges las actas parlamentarias de 1935 y 1936 y quitas los nombres, dices: «Si esto es lo que sucede ahora». Los catalinos independentistas: que se quieren ir, que España es una mierda, que España les roba, que no hay libertades… Era lo que decía el señor Lluís Companys, un genocida que mató a 35.000 personas, según está acreditado. Y la derecha y la izquierda. Cuando oyes a Vox y a los comunistas, son igual. No me lo imaginaba y me produce desazón y melancolía. Porque, al final, ¿para qué hemos hecho todo? La Transición fue un milagro, pero resulta que ahora hay que hacer otro milagro. Ayer vimos a un tío (Pedro Sánchez) que está rescatando a su héroe, Zapatero. Pero, ¿de qué me está usted hablando, si dejó España con seis millones de parados –300.000 al mes-, con un déficit del 14% y España en la ruina? Si se tuvo que ir corriendo como un conejo, cuando le llamó Obama. Y congeló las pensiones, hizo recortes, y, lo más grave, abrió las tumbas. Había que hacer una reparación, pero no enfrentarnos otra vez. La guerra civil de EEUU sucedió hace 180 años y todavía no han curado las heridas.

«Los de Vox lo único que han hecho ha sido joder al PP»

P.- En una situación así, todavía se explica menos que la derecha siga en la oposición. ¿Le ha perjudicado la aparición de Vox?

R.- Mucho. Volvieron al redil los más centristas –Ciudadanos-, pero lo que había sido un bien de Estado durante 36 años; todos bajo unas mismas siglas, tras la muerte de UCD, ya no existe. Los de Vox se consideran unos superpatriotas y lo único que han hecho ha sido joder al PP. Faltaron 34.000 votos y cuatro diputados el 23 de julio. Lo explico bien en el libro. Cuando Santiago Abascal sale y moviliza a Cataluña diciendo que, si gana o gobierna, va a mantener un 155 permanente, ahí se jodió todo. Fue como la movilización de 2004. En 2004, Zapatero gana por la movilización de la izquierda. En el 2023 pasó exactamente lo mismo: la movilización enorme de Cataluña benefició al Partido Socialista y a los independentistas. Sacaron 35, frente a 6 o 7. Esa fue la cuestión. Son dos proyectos muy distintos. Vox es la extrema derecha y el Partido Popular el centro derecha, que domina en Europa, y cada día más. Hoy ha ganado en Portugal y el otro día ganó en Polonia.

«Aznar eligió a Rajoy porque era aburrido, previsible y con manguitos»

P.- ¿Por qué se ha ido al carajo el reagrupamiento de las fuerzas políticas moderadas que había logrado Aznar?

R.- Rajoy fue un hombre providencial, porque salvó a España de la intervención que le pedía todo el mundo, incluida Angela Merkel. España estaba en quiebra. Por eso hubo que hacer lo que hizo Cristóbal Montoro. No lo justifico, pero es así. Hizo una gestión extraordinaria porque, si hubiera pedido la intervención, los pensionistas hubieran pasado de ganar 100 a 40, como pasó en Grecia, Portugal e Irlanda. Salvó eso, pero políticamente Rajoy fue un desastre sin paliativos. No era un hombre preparado para enfrentarse a los secesionistas, ni para enfrentarse a la aparición de nuevos partidos políticos. Aznar eligió a Rajoy porque era aburrido, previsible y un tío de manguitos. Si Aznar hubiera sabido que no ganaría en el 2004, no lo habría cooptado. Se hubiera quedado, probablemente, él. Políticamente, fue un desastre total. Tanto es así que lo echaron en una moción de censura inopinada, con elementos fake, cuando la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y el ministro de Justicia (Rafael Catalá) le habían dicho: «Si no recusas al juez José Ricardo de Prada, te van a echar». Y contestó: «No lo recuso porque mi padre fue juez y yo nunca presiono». Es que eso no se le ocurre ni al que asó la manteca con el dedo. Y esa moción de censura ha cambiado la historia de España, como cambió la historia de España el 11-M. El PP estuvo ahí a punto de desaparecer. Lo que sucede es que el que le podía haber comido la tostada y haberse levantado, que fue Ciudadanos y Albert Rivera, la cagaron igual. Pero, si llegan a conseguir un voto más, el PP hubiera desaparecido. Ya pasó en 1979 con Fraga, que estuvo a punto de desaparecer.

P.- Has confesado en alguna ocasión que entiendes el periodismo como un contrapoder. ¿No hay cada vez más periodistas alineados con el poder?

R.- Sobre todo, en la izquierda. La llegada de Zapatero nos hizo radicalizarnos a todos. Hay que estar en la trinchera, porque, si no, no te comes una rosca y te dan por todos los lados. Es así. La izquierda es muy sectaria y la mediática, mucho más todavía. Acabo de salir de un programa de televisión de máxima audiencia, donde un periodista ha defendido subliminalmente a Tito Berni y a todos estos chorizos. Parece mentira. Es increíble. Toda la culpa del 11-M la tiene Aznar, que tuvo mucha, pero también la tuvo la izquierda, que fue desleal y llamó a salir a las calles. Yo critico a Aznar, pero critico también a Rubalcaba y a Zapatero. Tenían que haberse desconvocado las elecciones, como dice el juez Javier Gómez Bermúdez.

«Zapatero llegó al poder por las bombas del 11-M, le guste o no le guste»

P.- En el libro afirmas que se gestionó mal el 11-M. ¿Habría sido mejor que Aznar hubiera reunido a los diferentes líderes políticos para analizar lo ocurrido?

R.- Claro. Eso hubiera sido lo inteligente. Y desconvocar las elecciones. Incluso, intelectuales de izquierdas e historiadores dicen que fue un desastre aquello. Zapatero llega al poder por las bombas, le guste o no. Nadie daba un duro por él, dígase lo que se diga. Fue el desastre. De Acebes, Timermans, Aragonés, Dezcallar y de todos los que rodeaban a Aznar.

P.- Según algunas encuestas, las diferencias entre Rajoy y Zapatero se habían reducido en la recta final de la campaña.

R.- Pero ganaba Rajoy, aunque no fuera por mucho. El gobierno de Aznar fue un desastre en esa gestión. Prepotente y chulo, como era él. Nos tenía a los españoles hasta el gorro. Aunque, oyes a algunos y parece que Aznar fue el que organizó el atentado. Y eso tampoco es así.

«Oscar Puente es el matón de Sánchez»

P.- ¿Cómo valoras la incorporación de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del PP?

R.- Mi impresión sobre Feijóo, que viene del PSOE, como todo el mundo sabe (no de militancia, pero sí de votancia), es que siempre ha sido un gran admirador de Felipe González. Como lo hemos sido todos. ¿Cómo no lo vamos a ser, comparándolo con lo que hay ahora? Siempre sostengo que Feijóo podría haber sido, y puede ser, mejor gobernante que jefe de la oposición. A él la oposición no le gusta. Él es un hombre de gestión, como lo demostró en el Insalud, en Correos y en la Xunta de Galicia. Entonces, eso se nota. Y, luego, a pesar de la experiencia que tiene, es de una ingenuidad extraordinaria. ¿A quién demonios se le ocurre, con diez puntos por arriba en las encuestas, meterse en las fauces de la Intxaurrondo? Pero, ¿quién te llamó a ti ahí? Luego, va a Galicia y convoca a 16 medios, la mayor parte de ellos de extrema izquierda, como Público, el de Ignacio Escolar o el de Jesús Maraña. Es de una ingenuidad brutal. Así se las ponen a Fernando VII. Feijóo sólo tiene ya una oportunidad. Si en las próximas elecciones generales no es presidente de Gobierno, tendrá que retirarse en la Fundación Amancio Ortega, porque ya no hay más balas en la recámara.

P.- Has hablado de los errores de la derecha, pero en tu tierra Castilla y León– el PP lleva casi 40 años gobernando.

R.- Son muy malos los otros candidatos. Las dos Castillas tienen poco que conservar. Conservadora es la Intxaurrondo (Silvia), que tiene que conservar 600.000 euros. Yo no he visto 600.000 euros en mi puñetera vida. Y me imagino que tú tampoco. El centro derecha –y ahora la derecha– da una cierta estabilidad. ¿Por qué han echado a Óscar Puente?

P.- Pero ahora es ministro de Transportes, que tampoco está mal.

R.- Porque es el matón de Sánchez. ¿Dónde va a encontrar Sánchez a otro dispuesto a matar gratuitamente –hablo políticamente- como Óscar Puente? Esa es la razón. Yo creo, incluso, que el centro derecha en Castilla y León lleva ya demasiado tiempo en el poder. 

P.- ¿Qué opinión te merecen las declaraciones del ministro Óscar Puente calificando a Castilla y León de «geriátrico a cielo abierto»?

R.- Lo hizo para despreciar a la gente. A él, como buen sociata pijo, le gustan los yates, los coches de alta gama y los hoteles de lujo en Marbella. Es así él, y su hermana igual. Los demás somos unos parias. Es un lujoide. Ha prometido el soterramiento del ferrocarril en Valencia, donde gobierna el PP, y a Valladolid no le da ni agua porque se considera muy superior al alcalde actual; cuando el alcalde actual es una persona del pueblo, pueblo, que le da cien mil vueltas como gestor. Él va de escándalo en escándalo, hasta la victoria final. Incluso en su vida personal, donde no me voy a meter. Sabíamos todos que nos iba a dar tardes de gloria. Las mejores están por venir. Pero a mí me cae bien, aunque me fastidia pagar impuestos para estos. Me sale más barato ir al circo.

«Iván Redondo es un vendedor de burras ciegas muy bueno»

P.- Escribiste un libro sobre Iván Redondo (El manipulador de emociones, La Esfera de los Libros). ¿Por qué no lo fichó Rajoy para intentar vender mejor su relato?

R.- Cobró 207.000 euros de Bárcenas, el tío que luego ideó la moción de censura contra Rajoy. Rajoy, según los papeles de Bárcenas, habría cobrado 80.000, y él 207.000. Y lo derribaron por eso. Cuando Sánchez se enteró, porque lo publiqué a cinco columnas en El Mundo, lo mandó a esparragar por ahí. Iván Redondo es otro jeta. Pero es bueno. Un vendedor de burras ciegas muy bueno. Eso la derecha lo desprecia. Rajoy sostenía que todo eso de la imagen era una chorrada. Que lo importante era que cuando él llegó había cinco millones de parados y que, cuando se fuera, habría sólo uno. Y que esos cuatro millones le votarían. Se equivoca.

P.- Tienes que saber vender esos logros.

R.- No vendía nada. No le interesaba y tampoco lo entendió.

P.- En Éxodo y poder cuestionas la estrategia mediática del PP. Sólo se salva de la quema Miguel Ángel Rodríguez.

R.- Rodríguez venía del trotskismo y se reconduce cuando llega Aznar. Dice: este tío me va a sacar del hambre. Él no tiene complejos porque también está un poco locoide. La izquierda asilvestrada es lo único que respeta. Ahí tienes a Ayuso. Porque Ayuso no es Eleanor Roosevelt. Pero es una lideresa. En todos los pueblos de España, cuando un alcalde quiere llevar a alguien del PP, siempre pide que vaya Ayuso. A veces mete la pata, como eso del Día del Hombre, pero le da igual. Es una lideresa en estado puro y se enfrenta a Sánchez. La gente está harta.

«No tiene sentido que mande en España un prófugo xenófobo y supremacista»

P.- ¿Cómo acabará esto, con la deriva que llevamos?

R.- Si no hay alternativa, no hay democracia. Y Sánchez no quiere que haya alternativa. Por eso le están cuestionado Fernando Savater y los grandes de El País de hace 50 años. Están viendo que es un tío capaz de cambiar la ley electoral. Tiene miedo a que cuando deje el poder –incluso antes– le empuren. Yo creo que a Sánchez le van a empurar porque ha hecho cosas acojonantes. Y sigue, y sigue… Hace poco, oí a Bolaños –¡qué cosa más patética!– decir que somos el referente mundial. Pero, Bolaños, ¿de dónde has salido? Pero si eres como un muñeco, un Mefistófeles. Los contribuyentes queremos gente verdaderamente seria, incluso aburrida. No payasos. Y todos trincando. La una (Yolanda Díaz), que no había comido caliente en El Ferrol, con sus modelitos. Se ha aficionado ahora al Falcon, a ver al Papa, a ver al otro. Pero, ¿esto qué es? Y, mientras tanto, hay millones de españoles que las están pasando canutas. Porque se ha puesto muy caro vivir.

P.- ¿El poder que ha adquirido Puigdemont marca los tiempos de la legislatura?

R.- Puigdemont es el amo. Que un prófugo, xenófobo, ultraderechista, racista y supremacista, mande en España no tiene sentido. Dicen: es por la convivencia. Por favor, ténganse un poco de respeto a sí mismos. Ustedes jamás hubieran dado la amnistía, porque saben que es inconstitucional. Ustedes lo hacen porque esos siete votos les permiten seguir en el poder. Punto pelota. Si lo ha dicho el ministro Óscar Puente: no queremos esto, pero necesitamos los siete votos. Pues ya está. Pero a Sánchez no le puede salir el 29 todas las noches en la ruleta. Yo creo que, después del 9 de junio, va a sufrir tal estacazo en las europeas que tendrá consecuencias.

P.- Pero están también las elecciones vascas y catalanas, donde el PP tiene poco que rascar.

R.- Yo creo que si el juez Ismael Moreno, que ha sido policía antes que juez, consigue atar cabos del caso Koldo, habrá novedades. En el último auto que ha facilitado habla ya de un superjefe de la trama. Y no se está refiriendo a Ábalos. Se refiere al jefe de Ábalos. Si puede argumentarlo, el PNV va a decir: ahí os quedáis. Ya lo ha hecho en otras ocasiones.

«Las tertulias son muy baratas. El día que sean caras dejarán de existir»

P.- El PP tiene dificultades a la hora de pactar con otras formaciones.

R.- En cualquier caso, no creo que Sánchez pudiera aguantar, porque intervendría Europa.

P.- Compaginas la información con la opinión, en tertulias en radio y televisión. ¿Qué opinas del funcionamiento y proliferación de tertulias?

R.- Me parece un desastre. Soy muy crítico. Entonces, cualquier lector de THE OBJECTIVE puede decirme: «Si estás en contra, ¿por qué vas a ellas?». Pues, porque no me viene mal para pagar el recibo de la luz, incluso para vender libros. Pero no es por lo que yo quise hacerme periodista. Tampoco quise hacerme periodista para eso que repite Antonio García Ferreras. Ferreras tiene declarado que se hizo periodista para defender a los pobres. Yo no me hice periodista para eso, sino para defender lo que veía. Para defender la verdad. Y nunca he trabajado para Florentino Pérez. No sé si me entiendes. Resumiendo: esto de las tertulias es un cuento chino. Pero es el signo de los tiempos. Además, es un género muy barato. El día que las tertulias sean caras dejarán de existir.

P.- ¿Qué te pareció el nombramiento de Miguel Ángel Oliver como presidente de la agencia Efe?

R.- Se ha perdido el pudor. Como decía Carlos Puebla en una canción, cuando triunfó la revolución cubana, «los batistianos han perdido hasta las formas». Independientemente de las ideas –que cada uno tenemos las nuestras- y de que, siendo portavoz del Gobierno durante la pandemia, echaba broncas a los periodistas por las preguntas que hacían, se le vio el plumero. ¡Qué quieres que te diga! Por la información que tengo, creo que ha intentado pactar.

«Cuando ganó Rajoy, Xabier Fortes invocó su condición de pontevedrés para quedarse»

P.- ¿Qué te parece la actual dirección de RTVE?

R.- Esto todavía es peor. La Intxaurrondo, el Fortes y todos estos. Por cierto, cuando ganó Rajoy las elecciones, Xabier Fortes intentó quedarse a toda costa en donde estaba, invocando su condición de pontevedrés, como Rajoy. O sea, que le hizo la rosca a la familia. Y lo de Intxaurrondo, allá cada uno. Desde luego, pasta tiene.

P.- Gracias por decir libremente lo que piensas.

R.- Siempre lo he dicho. Además, ahora estoy desinhibido. Sin intención de ofender a nadie, por supuesto, pero hay que decir las cosas que pasan. A estas alturas de nuestra existencia, por lo menos, dormir tranquilos.

P.- En tu libro sobre la derecha española, casi todos los líderes del PP salen malparados.

R.- Yo este libro lo he querido hacer así, porque es el último que escribiré sobre política. A partir de ahora, me dedicaré a escribir historias de amor prehistórico, como Chani (Antonio Pérez Henares). Lo que he buscado con este libro es un objetivo histórico. Para que, dentro de 50 o 100 años, los historiadores tengan material. Tengan datos sobre el último medio siglo de la historia de España. Por eso, he procurado ser honrado conmigo mismo.

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