La Paqui y otros nombres familiares
«El hipocorístico no era un regalo de la senadora interpelante, sino una expresión leída en el informe de la UCO»

La mujer de Santos Cerdán, Francisca Muñoz.
La mujer de Santos Cerdán León nació en la localidad sevillana de Los Corrales, donde fue inscrita en el Registro Civil como Francisca Muñoz Cano. O sea, la Paqui para entendernos. El hipocorístico —y me temo que el artículo determinado que le precede— no le hacen ninguna gracia a esta buena mujer a quien se le amontonan las desgracias. Por si fuera poco la comparecencia obligada ante la Comisión del Senado (a la tercera iba la vencida, después de dos pretextos médicos) ahora, la Paqui.
Esto del artículo antes del nombre, o precediendo el apellido o el mote, se considera en español lenguaje de germanía, que el gran Sebastián de Covarrubias definía en su Tesoro de la lengua castellana o española como «el lenguaje de la rufianesca; dicho así o porque no los entendemos, o por la hermandad que entre sí tienen». Es tradición que arranca del siglo de oro y que aún mantiene su vigencia. Los que tenemos ya una cierta edad recordamos nombres como «El Lute», «El Medrano», «El Escalero», «El Monchito» o «El Arropiero», por poner unos ejemplos. Con estos precedentes no es de extrañar que la Paqui renegara del nombre familiar por considerar que resultaba «despectivo y clasista, que quede claro».
Total, que después de los dos plantones que la Paqui había dado a la Comisión en los últimos meses, el jueves compareció de aquella manera: llegó 20 minutos tarde y pretendió entrar con dos acompañantes, cuando las normas solo permitían uno. El hipocorístico no era un regalo de la senadora interpelante, sino una expresión leída en el informe de la UCO. Pero el nombre no era un invento de la Guardia Civil, así la llamaban también sus jefes y compañeros de fechorías y, claro, es bastante natural que hiciera fortuna entre el pueblo llano, la Guardia Civil y las dependientas de El Corte Inglés, testigos admiradas de la liberalidad con la que la Paqui manejaba la tarjeta vinculada a la cuenta de Servinabar. Total, que se presentó y apenas dijo nada aparte de la expresión de su molestia por el nombrecito. Bueno, sí, dijo otra cosa: «Estoy aquí por ser la esposa de Santos Cerdán», expresión que emparenta estrechamente con la que el sanchismo emplea para los sinsabores judiciales que Begoña Gómez Fernández, ‘la Bego’, sufre a manos del juez Peinado.
En cierto modo es verdad, pero solo en cierto modo. La Bego no habría podido influir en la concesión del espectacular rescate a la aerolínea Air Europa si su marido hubiera sido un perito mercantil de Ávila, ni la Paqui habría podido darse las alegrías que se daba en El Corte Inglés si Santos Cerdán fuera un electricista navarro o un tornero-fresador de Albacete.
Las razones por las que se ven en estas tesituras, peor la de La Bego, que está a punto de sentarse en el banquillo por los cuatro delitos conocidos, son méritos propios; no van incluidos en sus respectivos contratos matrimoniales con el presidente del Gobierno y el que fuera su número dos en el partido, Santos Cerdán, «Super Santos Cerdán», dijo un entusiasmado José Luis Rodríguez, el Zapatero, en un mitin.
Hay un hecho analógico que se manifiesta en Cataluña: allí se considera perfectamente lícito anteponer el artículo al nombre del personal: el Pujol, el Junqueras, el Rufián y todos sus allegados políticos, en los que la particularidad no se sabe bien en qué reside, si en el hecho diferencial catalán o es que tienen una versión propia del Código Penal, dado que el nacionalismo ha hecho de Cataluña un patio de Monipodio más grande.
Además de la Paqui y la Bego, el santoral socialista se va a enriquecer con aportaciones que van desgranando constantemente los informes de la UCO. Oiremos hablar de la Francina, también llamada Armengol, tercera autoridad del Estado que no recordaba haber recibido ningún mensaje de Koldo ni tener constancia de ello. La UCO documentó hasta 65 mensajes de texto cruzados entre el Koldo y la Francina. Empezaron tratándose de usted, pero al cabo de un tiempo, ya se sabe qué nace del roce: el portero del puticlub le decía a la entonces presidenta de Baleares: «Vale, cariño, te mantengo informada».
Ahora, mientras el alcalde y la presidenta de Madrid, con los líderes de la derecha española (juntos, pero no revueltos) agasajaban a ese monumento a la dignidad democrática que es María Corina Machado, Pedro Sánchez, lejos de Madrid y más cerca de Sicilia, vale decir en Barcelona, entre el Pedro y Don Pedrone, se reunía con sus iguales, que son enemigos de Machado y amigos del chavismo, a los que él propondría gustoso para el Nobel: don Gustavone,don Lula da Silva y otros y otras en la otra orilla del Atlántico. Tendría que haber hecho un esfuerzo más para saltarse también el Pacífico e incorporar a la Cumbre progresista de Barcelona a los mandatarios de Corea del Norte y la China a la que acaba de seducir este artista malabar. La plurinacionalidad debía de ser esto.
