The Objective
Hastío y estío

Así se las ponían a Fernando VII y a Ayuso

«Parece que buscasen otra reina 'absolutista', pero esta vez dada por la mayoría tras un proceso electoral y democrático»

Así se las ponían a Fernando VII y a Ayuso

Imagen generada con IA.

Ione Belarra quiere ser la candidata de Podemos para la Comunidad de Madrid. Un servidor no es vidente ni futurólogo, pero me da que lo conseguirá con facilidad. Y no piensen mal, seguro que si alguien más se atreve a ser candidato, que creo que no será así, que ella sea amiga íntima de Irene Montero, la mujer del macho alfa, no ejercerá una presión definitiva para que así sea. No deja de haber algo bonito, un homenaje encubierto o de una claridad evidente, querer morir políticamente de la misma manera que el que siempre ha manejado los hilos desde las sombras o desde el chalet de Galapagar. Pocas cosas se me ocurren más machistas que poner a tu mujer y a su mejor amiga a vigilar y controlar el partido presencialmente, mientras él se queda en la mansión leyendo y viendo series hasta que le llaman para participar en alguna tertulia amiga. 

Un servidor se imagina a Isabel Díaz Ayuso comiendo tranquilamente el sábado pasado. Está todavía en el principio del fin de semana. Empieza a hacer mella el desgaste de todo el curso político. Como todos los españoles, atisba en su horizonte cercano las ansiadas vacaciones. De repente, una llamada la saca de su ensoñación veraniega. Una voz le dice que Ione Belarra va a ser una de sus contrincantes para la presidencia de la comunidad madrileña, pues se postula para ser la candidata de Podemos. La llamada acaba y, tras ese postre tan dulce que le dejó tan buen sabor de boca, se echa una siesta de la que solo le despierta la tranquilidad de que era cierto. Durmió tan a pierna suelta que era de noche cuando abrió los ojos. El posterior y lógico insomnio nocturno, con su quietud y silencio habitual, le hizo pensar en muchas cosas. La noticia de Ione Belarra cerraba el círculo de los nombres de sus principales rivales para sucederla. Sintió una comodidad en su propia piel como nunca antes. Miró el calendario y observó que quedaba aproximadamente un año para las elecciones autonómicas, y fantaseó con tomárselo sabático y volver justo en el momento de votar en su colegio electoral. 

Y es que, queridos lectores, fíjense quiénes son los principales rivales de Ayuso para presidir la Comunidad de Madrid. Por el Partido Socialista, Óscar López, el que llama prevaricadores a algunos jueces, el que practicó su particular cloaca para acabar con Pedro Sánchez, sacando a relucir las saunas del suegro, y que este no consiguiera la secretaría general del partido. El que era presidente de Paradores, cuando Ábalos los utilizaba para sus juergas a lo Resacón en Las Vegas en plena pandemia y confinados casi todos, menos él, que con el permiso de «alguien» se los abrían para su gozo y disfrute. Por Más Madrid, la candidata va a ser Mónica García, una vieja conocida de Ayuso, y ahora ministra de Sanidad que tiene enfermos de cansancio e ira al personal sanitario. Y ahora se une Ione Belarra, «la niña de la curva», Jiménez Losantos dixit, para dar el mismo miedo que el Sansón venido a menos. Y es que con que mantenga la cabellera intacta se puede dar por satisfecha. El pelo se le caerá ese domingo electoral. 

Y es que a partir de ahora habrá que decir que «Así se las ponían a Fernando VII y a Ayuso». Históricamente, esta expresión fue asociada al primero, el rey Fernando VII, y se utiliza para indicar que a alguien le han puesto las cosas tan fáciles que es imposible fallar. Aquel monarca español era un gran aficionado al billar, pero era malísimo jugando. Sus cortesanos y compañeros de partida, deseosos de congraciarse con él o evitar su ira, le colocaban y acercaban estratégicamente las bolas en la mesa para que pudiera hacer carambola y así ganar siempre las partidas. La diferencia aquí es que el rival sí que pretende ganar la «partida» con la decisión tomada, pero lo único que ha conseguido es dejar las bolas a un milímetro de caer en las troneras. Parece que, como aquel, buscasen otra reina «absolutista», pero esta vez dada por la mayoría tras un proceso electoral y democrático.

Publicidad