The Objective
Hastío y estío

Amanece que no es poco en el PSOE

«Lo de Sánchez en esa comparecencia es una sublimación del surrealismo español»

Amanece que no es poco en el PSOE

Pedro Sánchez. | Eduardo Parra (EP)

Miércoles pasado. La UCO entra en la sede del Partido Socialista. Se trata de un operativo por una trama del PSOE que financiaba ilegalmente sus cloacas. Los nervios invaden las entrañas de los más allegados al régimen sanchista, que con puño de hierro domina esa organización. El jefe no está para poder evitarlo, o puede que no esté porque era conocedor de que algo así podía ocurrir en cualquier momento. Que la vergüenza te coja viajando a un lugar donde Dios o su representante en la Tierra puedan perdonarte. El personal del partido que está en Ferraz ve cómo la Guardia Civil revuelve entre sus papeles, cajones, archivadores y, por supuesto, los ordenadores. Se llevan material de oficina como para poner una tienda y varias sucursales. Parece un lugar arrasado, desvalijado por unos violentos rateros, pero resulta que los ladrones son los dueños del local.

Esos trabajadores que están en la sede socialista intentan ponerse en contacto con los mandos intermedios. A ver si suena la flauta y les coge el teléfono algún ministro o portavoz del Gobierno. Nadie contesta ni se sabe de su paradero. Se supone que cada uno está en su ministerio o en el Congreso de los Diputados, pero con la que está cayendo no le van a contestar la llamada al estrato más bajo de la organización. Son un supuesto partido progresista y deben demostrar su clasismo. Al único que tienen localizado es a Óscar Puente, que no para de aporrear en el teclado de su móvil u ordenador mensajes en la red social X. Es una mañana tranquila donde tenía todo al día en su Ministerio de Transportes, como todo el mundo sabe y demuestra su extraordinaria gestión. No está pasando nada especial esta semana en su partido y en el Gobierno con la imputación a Zapatero o la entrada de la UCO en la sede del partido en ese mismo momento. Pura poesía sale de esos dedos expertos en descarrilar.

Algo hay que hacer. Nadie en ese partido se atreve a molestar al «todopoderoso». El jefe siempre está haciendo lo adecuado y, si no hace nada, no es porque no se haya enterado, es que es lo que hay que hacer. Alguien decide que lo que está pasando es lo suficientemente importante como para ponerse en contacto con él para que dé la estrategia a seguir. Ese caos se sale de lo soportable hasta para este Partido Socialista. Tras echarlo a suertes, a la persona a la que le toca llamar al dueño del puño blanco y la rosa le tiemblan los dedos y la voz antes de marcar el número y decir sus primeras palabras. Puede que se lo tome mal. Evidentemente, estará informado de lo que está pasando y no querrá que un subordinado cualquiera se lo recuerde. Puede que le castigue cambiándole de puesto de trabajo y, por ejemplo, le mande a ser el chófer personal de su hermano cuando vive en Madrid, si no lo impide el juicio que empezó ayer, y el único vehículo que pueda utilizar sean sus pies por el patio de la cárcel.

Tras varios tonos de la llamada, que provocan una leve taquicardia en el emisor de la llamada, sorprendentemente contesta Pedro Sánchez. El tono, cordial y tranquilo. Sabe que la llamada venía de la sede del partido, una «casa desolada», no escrita por Dickens, pero casi. El jefe quiere insuflar ánimos diciendo que el viaje había ido muy bien, y que le ha dado tiempo a hacer algo de turismo antes de reunirse con el Papa. Que alguno de los majestuosos edificios y salas del Palacio Apostólico del Vaticano le ha dado ideas para hacer algo parecido en la Moncloa a partir de cuando gane las elecciones del próximo año. «Será el momento de ponerse manos a la obra, y nunca mejor dicho», expresa mientras se ríe como si hubiera enloquecido.

Intenta interrumpirle varias veces, pero el jefe sigue extasiado. Entonces, por fin, se enfoca en lo que sabe que es la razón de la llamada. «No hay nada de lo que preocuparse. En un rato voy a comparecer públicamente y me voy a sacar la chorra». No dice una palabra más y da por terminada la comunicación. Esa información corre como la pólvora por el partido. Es lo que Sánchez quiere que suceda, pero no explica concretamente a qué se refiere con ello. Tras varias posibilidades, se busca la acepción más aceptada de esa expresión: hacer alarde en público de una virtud como respuesta a algo que intentaba ponerla en duda.

Y a fe que se lleva a cabo. En esa comparecencia pública, el jefe dice que sabe que algún compañero de partido pensaba que era un buen momento para un adelanto electoral. Él contesta irónicamente que le entiende, pues es conocedor de que los resultados mejorarán mucho los actuales, pero que no gobierna por su interés personal, sino por el de los españoles, y que ahora no es el mejor momento para ello. Y se queda tan ancho en el momento en que más se estrecha el cerco a todos sus tejemanejes propios, y de sus más allegados en su familia y en su partido.

En el partido lo ven como una salida propia de Sánchez, pero eso no hace que no se sorprendan ante su sangre fría y unos rasgos psicopáticos propios de quien ni siente ni padece ante el daño y el dolor que provoca. Lo que no saben en el partido es que lo que Pedro ha hecho es un homenaje a la que es mi película favorita del cine español, Amanece, que no es poco, del gran José Luis Cuerda. Una joya del surrealismo, la inteligencia y el humor en un pueblo manchego. En un momento de la película, el borracho del pueblo, interpretado por Miguel Rellán, tras escuchar hablar a los personajes interpretados por Luis Ciges y Antonio Resines, que hacen de padre e hijo, tras llegar a ese pueblo y decir Resines que es profesor en la Universidad de Oklahoma, este, sin venir a cuento, les contesta: «Pues yo creo que me voy a sacar la chorra». Lo de Sánchez en esa comparecencia es una sublimación del surrealismo español a través de una película única, y otra muestra de que mandando mensajes es único. En este caso está claro: Amanece, que no es poco en el PSOE. Que tiene razón lo demuestra la mañana del día siguiente, la de hoy, y algunas de las siguientes. Pero El crepúsculo de los dioses es otra de las películas que compartimos, un servidor como mi favorita estadounidense, y Sánchez en su futuro más cercano.

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