The Objective
Hastío y estío

Pedro, resiste: Dios, fútbol y perreo

«No solo los jueces hacen lo que les da la gana, sino que el tiempo también, y además decide cuándo»

Pedro, resiste: Dios, fútbol y perreo

Ilustración generada con IA.

Queridísimo Pedro,

Solo tienes que aguantar este mes para que pase el tsunami de turno. Cada vez pasa menos tiempo entre uno y otro, pero el desastre pasa y yo permanezco. Si me desdoblo para hablar conmigo, es porque contengo multitudes como ningún otro ser humano. Walt Whitman escribió el poema Canto de mí mismo a mediados del siglo XIX, y yo lo he perfeccionado en el siglo XXI con mi trayectoria política. Soy cuerpo y alma, y sobre todo el origen del espíritu sanchista, que tiene enfebrecidos hasta el delirio a mis seguidores. Cosa que les agradezco, haciendo de su necesidad mi poder. 

Hoy es uno de junio, un lunes demasiado caluroso hasta para un experto como yo en remover el caldero del infierno. Están haciendo sudar la gota gorda a alguien como un servidor, que es más frío y calculador que un profesor de matemáticas de un colegio de Siberia. 30 días por delante para que acabe no solo el contrato de un futbolista sin oferta de renovación, sino para que lo haga el de la conexión de la sociedad con lo que ocurre en el país, la ciudad y la calle donde vive. Apenas cuatro semanas para que todos intenten olvidar durante un tiempo su realidad, su trabajo, sus problemas, el descenso de su equipo de fútbol, que a su pareja le haga más gracia cualquier payaso con barba de tres días y que viste con camisas de manga corta que tu desteñida camiseta de la selección española de cuando ganamos el Mundial de Sudáfrica. Un rojo venido a menos como los desgraciados de Page o Felipe. Y sobre todo, olviden quién les gobierna y sus circunstancias, y esto no va solo por la ciudadanía, sino por la prensa y la judicatura. A estos dos últimos yo les daría unas vacaciones eternas y a la sombra. Para que luego digan que mi comportamiento es psicopático, cuando tengo un corazón que late como una bomba.

Ojalá el tiempo pasara lo suficientemente rápido para que llegara ese momento. Pero, por desgracia, en eso no tengo yo el mando. No solo los jueces hacen lo que les da la gana, sino que el tiempo también, y además decide cuándo. Por suerte, esta semana estarán en España el Papa y Bad Bunny. La Santísima Trinidad coincidirá en Madrid al mismo tiempo y eso hará imposible hablar o escribir sobre otra cosa. El primero rezará, el segundo perreará y yo ladraré mis homilías. 

La siguiente semana empezará el Mundial de fútbol, que durará hasta mediados de julio. Dios bendiga a ese acontecimiento y no a ese señor que, aunque vista de blanco, se va a asar esta semana con tantos ropajes, o a ese puertorriqueño que canta tan mal que las mujeres al escucharle le dan la espalda para que hable con sus retaguardias. 

Para finales de mes dejaré mi comparecencia en el Congreso. Que no se diga que no doy la cara. Dejaré tan extenuados a todos tras mi intervención que contarán los días para que llegue el salvador julio, siempre mágico, como el jugador con más arte que hizo de Cádiz un equipo de fútbol con sede en sus noches embriagadas por las estrellas.

Ya le he dicho a Begoña que dedique este mes a preparar nuestras vacaciones. Hoy la quiero más que durante esos cinco días donde hice creer que dejaría lo único que quiero más que a ella. Pero cuando se puede tener todo, elegir es de personas débiles. Ella quería aprovechar estos días para preparar su defensa legal, pero le he dicho que no tenga miedo a perder el juicio, pues eso es lo que ocurrió el día que nos conocimos. Nuestro amor está por encima de la ley. Un romanticismo suicida. Que vaya organizando a todo el personal que necesitamos que esté a nuestro servicio. Que todo esté listo en nuestra residencia de La Mareta en Lanzarote para el momento en el que lleguemos. El Manual de resistencia está para momentos como este, cuando la meta está a la vuelta de la esquina, aunque parezca imposible llegar hasta ella. Las maniobras de evasión son inmejorables. Dios, fútbol y perreo. Pedro, resiste. Lo tienes hecho. 

Publicidad