Rebelión en las ondas, días de radio y EGM
«Viva la radio y sus ganadores, los que la escuchan como si les fuera la vida en ello»

Radio. | Canva
El pasado martes salió el último estudio general de medios (EGM) antes de que el verano sea una realidad innegociable. No todos disfrutarán de las vacaciones con los deberes hechos o los objetivos cumplidos, pero como en las elecciones políticas, todos dirán que han ganado en esa batalla cruenta de las audiencias.
La SER fue otra vez la radio más escuchada. La saga/fuga de Ángels Barceló nos dejó sin ese torrente de sanchismo en vena. Aprovechar el madrugón para que durante ese eterno primer bostezo hiciera tragar a sus parroquianos un bolo poco alimenticio que haría arder las tripas a cualquiera con una sensibilidad y un sentido ético de la vida. Le aconsejaron que hiciera un programa más plural, y ella contestó que más era imposible, que su programa era lo más parecido a esa bazofia pseudoperiodística digital con el mismo nombre de lo que se le pedía a ella. Un medio tan singular como la manera en que salió de la SER la señora Barceló. Seguro que pensó que podía vender su decisión con eso de que más vale honra que barcos, pero eso es fácil decirlo cuando tienes un yate metafórico en tu casa y la vida resuelta. Todos los programas de esta casa son líderes de audiencia, aunque sea una minoría de los taxistas la que sintoniza esa emisora. Un misterio irresoluble hasta para mi querido Iker Jiménez.
La COPE queda segunda, como casi siempre. Como el Barça la mayor parte de su historia. Como el primer ciclista humano en una competición donde participaba Induráin. Carlos Herrera sabe que ser segundo es un éxito cuando se convierte en costumbre. Ser el primero es agotador para quien lo lleva encima, pero sobre todo para los demás. Lo que daría un servidor por una charla con él sobre el mejor columnista gallego que ha habido y que habrá, pero que hizo todo lo posible por ocultarlo, como fue José Luis Alvite. Viva el jefe, manque duerma. Como buen jugón, ha decidido repartir juego y asociarse con otros «artistas».
Uno de ellos es mi admirado Jorge Bustos: todoterreno, deportivo, descapotable y utilitario. Comunicador 360 dándole la vuelta a todo sin dejarte mareado. Te hace sentir más lúcido y con la mente despejada. Talento nada endiosado, estando en la radio de los obispos. Luego está Herrera junior, viéndole esos destellos tan propios como genéticos. Viva la madre que le parió.
La medalla de bronce es para Onda Cero. Carlos Alsina consigue su mejor resultado ahora que se despide de la parte informativa del programa. Que estaba clamando por ese descanso y que está llegando desfondado a la meta lo demuestran algunas de sus últimas entrevistas y comentarios sobre la actualidad política. La palma se la llevó esa entrevista a Zapatero donde le dio las gracias por su gran labor en Venezuela. Y es que madrugar tanto durante mucho tiempo tiene que hacer que algunas partes de nuestro cerebro permanezcan dormidas por pura supervivencia. Ahora le acompañará Rafa Latorre. Talento fresco que viene de foguearse en esa parcela algo más cómoda y menos salvaje que es la tarde-noche radiofónica. Comunicador serio y sensato. Emana una frescura que entretiene e informa con respeto y credibilidad. El estilo le fluye marcando el ritmo y el compás de la actualidad política, económica y cultural.
De Radio Nacional habría poco que decir. Que los pocos que la escuchan lo hacen por sus postes, más queridos que un portero ahora que estamos en pleno Mundial. Se salva Pepa Fernández en sus mañanas del fin de semana, con su radio elegante y clásica. De lunes a viernes, en sus mañanas y en sus tardes, dos veteranos periodistas hacen faenas de aliño que no disgustan para nada al sanchismo.
Para el final dejaremos al outsider eterno. Jiménez Losantos ha hecho de su grupo mediático Libertad Digital, y en concreto de su emisora, Es Radio, un reducto hecho a su imagen y semejanza. Comunicador único, encantador de serpientes a base de motes y definiciones prodigiosas. Una memoria a prueba de la desaparición de toda biblioteca y de internet. Luis Herrero refunfuña gloriosamente en las tardes, y José Luis Garci va de aquí para allá dando lustre y sentando cátedra desde su modestia demasiado poco impostada. Cowboys de medianoche es el oasis donde me baño y sueño. Viva la radio y sus ganadores, los que la escuchan como si les fuera la vida en ello.
