España, segundo país de la UE con más personas con bajo nivel educativo
El porcentaje de individuos en esta situación en el país es del 38,4%. La media europea está en el 21,2%

Estudiantes. | EP
España es el segundo país de la Unión Europea con mayor porcentaje de personas con un bajo nivel de educación. Así consta en los últimos datos compartidos por Eurostat —la Oficina Estadística de la Unión Europea—, correspondientes a 2025. Según estos registros, casi un 40% (38,4%, concretamente) de españoles con edades comprendidas entre los 25 y 74 años tenían el pasado año un bajo nivel educativo, frente a la media europea de 21,2%. En la misma línea que el Estado español se encuentran Malta, Italia y Portugal. Por el contrario, los países con menor proporción de individuos con baja formación académica son Lituania, Polonia, Chequia, Eslovaquia y Letonia, todos ellos por debajo del 10%.
En el extremo opuesto, las naciones donde más gente tenía estudios superiores fueron Irlanda, Luxemburgo, Suecia, Chipre y Lituania —por encima del 45%—, mientras que Italia y Rumanía registraron las cuotas más bajas, por debajo del 21%. En términos generales, la tasa de ciudadanos con un alto nivel de educación oscila entre el 17,3% y el 55%, con una media de 34,3%. Respecto al nivel de formación medio (equivalente al bachillerato y ciclos formativos de grado medio en el sistema educativo español), Eslovaquia y Chequia encabezan el ranking, con más del 65%. En cambio, España se sitúa a la cola, junto con Portugal y Luxemburgo, con ratios inferiores al 30%. La media europea es del 44,4%.
Teniendo en cuenta esta información, la proporción de personas con cualificación profesional es mayor que la de aquellas con formación general en la mayoría de los territorios, con la excepción de España, así como de Chipre, Grecia, Portugal, Irlanda y Malta. El peso de estas titulaciones en cada país refleja tanto los sistemas educativos nacionales como el funcionamiento de los mercados laborales, ya que, por lo general, los niveles educativos más altos se asocian con mayores tasas de empleo, mayor productividad y mayores ingresos a lo largo de la vida, además de una mayor satisfacción personal.
Mayor educación en la última década
En la última década, la tasa de personas de entre 25 y 74 años con estudios superiores aumentó al pasar de un 26,7% en 2015 a un 34,3% en 2025. En consecuencia, la de población con un bajo nivel académico disminuyó del 27,3% en 2015 al 21,2% el pasado año. También bajó ligeramente en este periodo el porcentaje de individuos con un rango académico medio (del 46,1% en 2015 al 44,5%). Además, en el año 2016, la proporción de personas con escasa preparación educativa fue superada por las que se encontraban en la situación opuesta y, desde entonces, la brecha entre estos dos grupos ha ido aumentando hasta llegar a los 13,1 puntos porcentuales más a favor de las de mayor nivel.
En esta línea, cabe señalar que en febrero de 2021 se aprobó una resolución que establecía como objetivo en la Unión Europea que, para 2030, la tasa de sujetos de entre 25 y 34 años con estudios superiores alcance al menos el 45%. A día de hoy, casi la mitad de los países miembros ya han alcanzado la meta, estando los registros más altos en Irlanda, Luxemburgo, Lituania y Chipre —mayor o igual al 60%—, en tanto que el más bajo se dio en Rumanía, donde fue inferior al 25%.
En 2025, el porcentaje medio de personas de entre 20 y 24 años en la UE con al menos un nivel de educación secundaria superior era del 85,7 %. Por territorios, los más altos se documentaron en Croacia, Grecia e Irlanda y los más bajos fueron Luxemburgo, Dinamarca y Alemania. En comparación con hace diez años, esta proporción aumentó en todos los países excepto Chipre, Finlandia, Austria, Eslovenia, República Checa, Eslovaquia y Letonia. Por el contrario, Portugal y España registraron los mayores incrementos, de 12,7 y 11,9 puntos porcentuales, respectivamente.
Los jóvenes, los más formados
Los patrones de las categorías de logro educativo en la población europea también han cambiado en los últimos años. Ahora, los jóvenes —en promedio— llegan a rangos académicos más altos que las personas mayores. En 2025, el 83,4 % de las personas de entre 25 y 54 años en la UE habían alcanzado al menos un nivel de educación secundaria superior, en comparación con el 71,7 % de las personas de entre 55 y 74 años. Quienes contaban con estudios superiores representaban el 40,7% del grupo de 25 a 54 años y el 24,6% del grupo de 55 a 74 años. En consonancia con ello, los jóvenes (de 25 a 54 años) tienen menos probabilidades de tener un bajo nivel educativo: un 16,6 % frente al 28,3 % del grupo de mayor edad (de 55 a 74 años).
Respecto al rango académico medio, el índice de personas es del 47,1% para el grupo de edad de 55 a 74 años y, por lo tanto, algo superior al del grupo de edad de 25 a 54 años, donde fue del 42,8%. Sin embargo, este rango varía considerablemente entre países, con diferencias en el tipo de formación y los grupos de edad. Por ejemplo, en Rumanía las cualificaciones profesionales son comunes en ambas franjas, mientras que en Alemania son superiores en la de edad más avanzada.
Las mujeres estudian más
Por sexos también hay diferencias reseñables. De hecho, en el año 2019, las mujeres ya habían alcanzado el objetivo europeo para 2030, habiendo completado el 45,1% de ellas con edades comprendidas entre los 25 y 34 años la educación superior. El pasado año, el porcentaje aumentó al 50,6%, mientras que el de los hombres en el mismo grupo de edad se ubicó en el 39,3%. No obstante, la tasa de individuos masculinos con educación superior también ha aumentado en los últimos diez años, pero a un menor ritmo que el de las mujeres.
De igual manera, más mujeres alcanzan un nivel de educación secundaria superior en comparación con los varones: un 87,9% de ellas con edades comprendidas entre los 20 y 24 años frente al 83,6% de los hombres con las mismas edades. Por territorios, esta situación se repitió en todos los países de la UE, a excepción de Rumanía, Bulgaria y Lituania. En Eslovaquia, la proporción fue prácticamente igual para ambos sexos. En el otro extremo se ubicaron España y Letonia, donde la diferencia entre géneros fue aún mayor, con 8,8 puntos porcentuales o más a favor de las mujeres.
