Ocho estados de Estados Unidos presentan una demanda contra la impresión de armas en 3D

Política y conflictos

Ocho estados de Estados Unidos presentan una demanda contra la impresión de armas en 3D
Foto: ROBERT MACPHERSON

Los fiscales generales del Partido Demócrata de Connecticut, Maryland, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Pensilvania, Oregon, Washington y el distrito de Columbia han presentado una demanda ante un tribunal federal en Seattle para bloquear una medida de la administración de Donald Trump que permite fabricar armas de plástico con impresoras 3D a partir del 1 de agosto, las cuales serán «casi imposibles de controlar«, según los críticos.

La demanda, que busca lograr una orden de restricción temporal a nivel nacional, argumenta que la decisión viola los derechos de los estados en materia de regulación de las armas de fuego, han manifestado las autoridades. «Esta decisión es inconstitucional, es ilegal y francamente aterradora», ha dicho Bob Ferguson, fiscal general del estado de Washington. «Esta medida sin precedentes no solo es desastrosa para la seguridad pública, sino que socava nuestras leyes estatales destinadas a mantener las armas de fuego lejos de personas peligrosas», ha añadido.

El Gobierno de Estados Unidos llegó a un acuerdo el mes pasado con Cody Wilson, fundador de Defense Distributed, una organización dedicada a la distribución mundial de armas impresas en 3D, por el que permitía la creación de armas de fuego por medio de impresoras 3D y la publicación en internet de las instrucciones de impresión a partir del 1 de agosto, según Efe.

Wilson argumentó que la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza el derecho a la posesión de armas de fuego, debería extenderse al derecho de las personas a fabricarlas en el hogar. Las autoridades perderían el control de la cantidad de armas 3D en circulación porque no tendrán número de serie. Los legisladores demócratas han criticado el acuerdo y han demandado una explicación de la administración republicana, que ha apoyado los derechos de los propietarios.

Esto implica que cualquiera con una impresora 3D, que cuesta alrededor de 2.000 dólares y puede programarse para construir objetos de casi cualquier forma, podrá comenzar a fabricar un arma de material de plástico en su casa por tan solo unos cientos de dólares. Los expertos en seguridad temen que estas armas puedan evadir los detectores de metales usados ​​en edificios públicos y aeropuertos. Los defensores de las armas, por su parte, han advertido de que sin algunas partes metálicas las armas no serán seguras, e incluso podrían explotar en la cara de los usuarios. Informa AFP.