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Luis Rubiales ya no es el macho alfa del fútbol español

La serie de Rubiales no ha terminado, saldrán más cosas. La rueda de la justicia ya ha empezado a moverse

Luis Rubiales ya no es el macho alfa del fútbol español

Luis Rubiales. | Zuma Press

Pocos personajes hay como Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, capaz de reunir en su figura todo el catálogo de despropósitos que solemos sufrir en la vida política española. Rubiales lo niega todo, y cuanto más niega, más sale. Grabaciones ilegales, contratos sin ética, colaboradores fulminados, gastos incontrolados e irregulares, sueldo de pelotazo o conspiraciones para sustituir gente no grata de otras organizaciones. 

Rubiales está siguiendo el ABC de los pasos que invariablemente siguen los protagonistas de los escándalos cuando son descubiertos por informaciones periodísticas que revuelven la actualidad como es el caso de las informaciones de los ‘archivos de la Supercopa’ que está publicando El Confidencial.

La serie arranca siempre con algo que no vemos. Es cuando los protagonistas reciben la llamada del periodista para contrastar las informaciones y conocer su versión. Es normal que los aludidos asuman un tono paternalista y con una gran suficiencia y una supuesta superioridad intelectual, le intentan convencer al informador de que lo que tiene es falso y que por supuesto no hay nada que se haya hecho mal. Por si acaso ahí ya suelen insinuar o directamente amenazar con ir a los tribunales si se publica. 

El segundo episodio es cuando el periodista publica y su información provoca tal impacto que es recogida por todos los medios. Sus primeras reacciones suelen ir de la sorpresa porque se hayan atrevido a publicarlo, al silencio, porque saben que vendrán más e intentarán evaluar los daños antes de hablar.

La tercera fase es también un clásico. Defensa cerrada y muy agresiva. Con un discurso donde se esconden mentiras entre verdades en las cuestiones más insustanciales. Ruedas de prensa masivas y un posterior paseo por radios y televisiones para intentar demostrar que él, Rubiales, no tiene miedo a las preguntas. Por eso le viene bien someterse a las preguntas de otros periodistas del sector que no controlan bien los hechos y que le permiten dar la sensación de no temer a nada de lo publicado. 

En esta fase de respuesta hay momentos duros y momentos emotivos. Atacan, desmienten y amenazan con acciones judiciales. Rubiales lo clavó. Y luego intenta convencernos de que está sufriendo la mayor conspiración contra un personaje público desde Kennedy. Su familia, su infancia, sus piernas rotas, su vida en Motril, todo vale para un discurso victimista con el que situar al informador como el malo de la película. De hacer caso a Rubiales, las amenazas que le llegan del mundo del deporte son más peligrosas que las del sindicato de camioneros de Estados Unidos en los años 50.

Rubiales ha tenido actuaciones dignas de un Oscar. Por ejemplo, ante las críticas a que una parte de su sueldo fuera ligado a que ganaba más si ganaban Real Madrid y Barcelona, no admitió la incoherencia, pero sí aceptó renunciar al variable. Eso sí, renunciaba siempre que se lo consolidaran como fijo. Un acto de humildad lo convirtió en otra subida de sueldo.

Y llega una segunda oleada de informaciones de El Confidencial. Más potente aún, porque implica grabaciones secretas a miembros del Gobierno. Desde la que fuera secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano, al exministro de Cultura y Deporte, José Guirao. Pero Rubiales es un macho alfa, y su atrevimiento no se quedó ahí. Rubiales también almacenó los mensajes privados de WhatsApp del mismísimo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Mensajes tanto deportivos como asuntos de política general. Esto no tiene nada de ilegal, pero en el análisis técnico parece que muchos de esos mensajes fueron reenviados a terceras personas. Tampoco es ilegal, pero… ese el estilo Rubiales. 

Fase judicial

Y estamos ahora en nueva fase ante el anuncio de que arranca la fase judicial con dos frentes: el penal y el administrativo. Por un lado, la Fiscalía Anticorrupción abre investigación ante una denuncia del presidente del Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol en la que se acusa a Rubiales de corrupción en los negocios, corrupción entre particulares, administración desleal, prevaricación administrativa y cohecho. Son delitos importantes y que conllevan años de prisión.

Y el frente administrativo con el Consejo Superior de Deportes (CSD), que tiene ya en su poder dos denuncias para trasladar al TAD, la máxima instancia administrativa en el deporte. Por cierto, en una de las grabaciones publicadas, Rubiales acusaba a los siete miembros del TAD de estar vendidos en otro caso en el que la decisión no le benefició. 

El cerco a Luis Rubiales se estrecha. En apenas cuatro años ha conseguido eso que dijo Groucho Marx de «surgiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria». Bueno, en el caso de Rubiales, miseria, miseria, no. Si acaso miseria moral, porque Rubiales gana como presidente de la Federación 634.518 euros y de la UEFA como vicepresidente unos 250.000 más. Es decir, el que empezara como líder sindical de los futbolistas, gana ahora unos 900.000 euros al año.

Rubiales ha sabido crear una red de clientelismo entre los presidentes territoriales de fútbol, que se llevan 75.000 euros al año. 50.000 para cada presidente y otros 25.000 en lo que han llamado de manera muy certera «la profesionalización del ente». Ha conseguido que los que tienen que votar su sueldo, cobren sueldo también. Por eso no extraña que nadie le pida cuentas por los más de 3.000 euros ha cobrado varios meses por un pisazo pese a que está empadronado en Madrid. Ni por un viaje a Nueva York con una pintora mexicana, su pareja sentimental en aquel momento, con todo pagado: viaje, hotel, comida y coche. Un viaje por unos supuestos encuentros profesionales que no se celebraron porque nunca fueron ni convocados. 

La serie de Rubiales no ha terminado, saldrán más cosas. La rueda de la justicia ya ha empezado a moverse. El presidente del CSD, José Manuel Franco, le ha pedido por escrito que dé explicaciones para mitigar la inquietud. Rubiales, el que se cree el macho alfa del fútbol español, dice que se explicará ante la asamblea del fútbol español el próximo 30 de mayo. 

Compren palomitas, porque la serie de Rubiales no va a dejar de traernos nuevas sorpresas. A ver si llegamos al 30 de mayo.

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