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Un exdirectivo arbitral desgrana la relación del Comité con los clubes en la época de Negreira

Otro de los vicepresidente de los árbitros explica la el funcionamiento interno del Comité en la época de los pagos del Barcelona

Un exdirectivo arbitral desgrana la relación del Comité con los clubes en la época de Negreira

Enríquez Negreira y Urizar Azpitarte. | Imagen generada por la IA

«Era otra época», los árbitros de Primera División tenían por aquel entonces vínculos empresariales. Así de contundente se ha pronunciado el que fuera uno de los vicepresidentes del Comité Técnico de Árbitros de la Federación de Fútbol (RFEF), Ildefondo Urizar Azpitarte. El escenario elegido para desvelar este funcionamiento del CTA, del que Enríquez Negreira también era vicepresidente, ha sido el humilde programa de una televisión local que este viernes estrenaba espacio, ‘Mejor llama a Galán’, dirigido por el jurista Miguel Galán, especialista en materia deportiva e importante empresario del mundo del fútbol.

El que fuese uno de los más cercanos colaboradores del exdirigente federativo investigado por corrupción, ha aparecido en este programa de EsTuTele dispuesto a reventar las entrañas del ente federativo durante la época en la que Enríquez Negreira fue vicepresidente, igual que él. Fue durante aquellos años en los que, según los informes de la Guardia Civil, el FC Barcelona pagó al directivo por realizar informes de árbitros, labor que se extendería en el tiempo, hasta 2018, hasta transferir un montante de 8,4 millones.

En el final de la entrevista, Urizar se mostró muy crítico con el rumbo de las organizaciones federativas, cargó contra los cambios de reglamento constantes de la FIFA y expresó su disconformidad con el actual sindicato de los árbitros, nacido en el seno de la Federación. Sobre este último, opinión que se trata de algo «raro» porque «sale del fútbol profesional» y desde ahí defiende a los colegiados del deporte amateur y escolar: «No me gusta un sindicato que dice que está a muerte con el presidente de los árbitros o el de la Federación», ha asegurado.

El papel de Negreira en el Comité

Pese a que ambos eran vicepresidentes del Comité Técnico de Árbitros (CTA) de la Real Federación Española de Fútbol, solo Urizar participaba en las designaciones, como ha reconocido en el mencionado programa. El papel de Enríquez Negreira, como ya era conocido, se circunscribía a comunicar a los colegiados sus ascensos y descensos.

«Cuando yo lo dejo [de arbitrar], en La Liga me dijeron que querían que fuese vicepresidente [de la RFEF] para los nombramientos», relata en la entrevista. «Yo me había presentado a presidente de los árbitros con el visto bueno de Villar», recuerda. «Y entonces se nombró a Enríquez Negreira como vicepresidente también». Urízar Azpitarte confirma en esta entrevista que los nombramientos arbitrales de los partidos del fútbol profesional entre 1992 y 1999 los realizaba él junto al presidente del CTA, Vitoriano Sánchez Arminio. Negreira, según ha explicado en la entrevista, se limitaba a comunicarse con los diferentes comités territoriales para coordinarlos con la matriz nacional y no tenía ninguna influencia en las designaciones: «El comité de designación lo componíamos los tres, pero Enríquez pidió tener relación con los comités territoriales para comunicarles cuáles eran los que ascendían y descendían. Y le dijimos que sí porque nos quitaba un marrón. Enríquez Negreira no intervenía en las designaciones porque en realidad a él lo que le gusta eran otras labores», ha explicado.

«A Negreira ni se le ocurriría decirle a un árbitro que pitara a favor del Barcelona», ha insistido el exárbitro y exvicepresidente del CTA. «A ningún vicepresidente se le ocurriría eso porque la mayoría inmediatamente lo denunciaría», ha aseverado. «Esto, en confianza, es una cosa entre Enríquez Negreira y el Barcelona… y que lo arreglen ellos», tras lo que ha afirmado que «Enríquez Negreira engañó al Barcelona».

Además, según ha asegurado en la entrevista, el conocido como «índice corrector» de los ascensos y descensos también se decidía entre el presidente y él, dejando a Negreira al margen. Este consistía en repartir una serie de puntos entre aquellos árbitros que tenían calificaciones similares al final de temporada, para desempatar y decidir sobre su posición final en la clasificación: «Si hay un chico de 40 años y otro de 32 con mejor proyección, nosotros optábamos por darle puntos de ese índice corrector».

Árbitros en los negocios

El exvicepresidente del CTA y compañero de Negreira, Urizar Azpitarte, contó en el programa de Galán que aún sigue siendo accionista de tres clubes de Primera División a los que arbitró en su momento: Real Sociedad, Alavés y Málaga. Además, meses después de su época en activo como árbitro de La Liga llegó a ostentar participaciones de otros cinco, hasta un total de ocho clubes. El motivo es que, además de colegiado era empresario y estas entidades contrataban sus servicios. Se trata de una relación comercial que puede conllevar un conflicto de intereses.

«En nuestra época, la RFEF sacó a concurso el análisis de muestras de orina antidopping y nosotros las transportábamos [su empresa] a Madrid», ha relatado Urizar. «Además, a mi empresa de impresiones me pedían los candidatos a presidente que les llevase la campaña y se las hacíamos a todo el mundo», ha recordado. «El arbitraje era un hobby y todo el mundo tenía una empresa» como modo de vida, incluido Sánchez Arminio, según ha afirmado en este programa.

«Cuando se transforma a SAD, no tienen dinero para pagar a mi empresa, así que al cabo de seis meses les dijimos que los íbamos a llevar al juzgado porque lo teníamos que cobrar», relata el exárbitro. «’No, mirad, si queréis os lo pagamos en acciones porque tenemos acciones todavía sin vender’». Para el excolegiado, no es un caso atípico, ya que ha reconocido que no es el único árbitro de Primera División que ofrecía servicios profesionales a los clubes a través de sus sociedades. Y, por lo que asegura, su caso no es el único.

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