El portero del Zaragoza, sancionado con 13 partidos por su agresión al rival del Huesca
El arquero Esteban Andrada se enfrenta a 13 encuentros de suspensión tras lo ocurrido en el partido contra el Huesca

Partido entre Real Zaragoza y Huesca.
El portero del Real Zaragoza Esteban Andrada ha sido sancionado este miércoles por el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) con 13 encuentros de suspensión por el violento puñetazo que propinó al capitán de la SD Huesca, Jorge Pulido, en la jornada 37 de LaLiga Hypermotion en El Alcoraz, mientras que el jugador del Rayo Vallecano Isi Palazón fue suspendido con siete partidos después de su expulsión ante la Real Sociedad en la jornada 32 de LaLiga EA Sports.
En los últimos minutos y el descuento, en un cruce con Pulido, Andrada empujó al defensor local, y el árbitro le enseñó una segunda amarilla que le costó la expulsión. Ahí, con los jugadores de ambos equipos enfrentados sobre el césped, el portero argentino perdió los papeles y se fue corriendo a por Pulido para propinarle un puñetazo en la cabeza. El colegiado Arcediano Monescillo recogió en su acta lo sucedido, con otras dos expulsiones por agresión tras la revisión del VAR.
«En el minuto 99, tras ser expulsado por doble amarilla, Andrada se dirigió de forma violenta y agresiva a Pulido, corriendo y saltando hacia él, a la vez que le propinaba un puñetazo en la cara con uso de fuerza excesiva, derribándole al suelo y originándole un hematoma en el pómulo izquierdo. Como consecuencia, se produjo una tangana entre jugadores», escribió el colegiado.
El Comité de Disciplina ve este acto dentro de las «agresiones tipificadas como graves», ya que el portero del Zaragoza agredió a otro jugador con el balón detenido, que es la condición para las suspensiones de cuatro a 12 partidos. Así, Andrada fue sancionado con 12 encuentros, el castigo más severo, por la agresión y otro más por la expulsión por doble amarilla previa al puñetazo al capitán del Huesca.
«La conducta agresora se produce estando el juego detenido y como reacción a la expulsión del jugador ulteriormente agresor, por doble amonestación. En lugar de retirarse al vestuario, el jugador adopta una actitud agresiva y se dirige corriendo al capitán del equipo rival. Una vez le alcanza, le propina un puñetazo. La premeditación mínima que exige desplazarse hasta la posición del agredido, unida a la ejecución de la acción con uso de fuerza excesiva según recoge el acta, acredita un dolo específico que este Comité valora como circunstancia agravante de primer orden», explicó el Comité.
«Dañoso constatable»
A ello se añade el resultado «dañoso constatable: hematoma en el pómulo izquierdo, que acredita la intensidad real de la acción». «La consecuencia de este hecho es la generación de una tangana entre los restantes jugadores. Es decir, la agresión genera una confrontación entre equipos que no es propia de los valores del deporte, puesto que es circunstancia que trasciende la agresión individual y pone en riesgo la integridad de terceros y el orden del encuentro», prosiguió la resolución.
Tras esa tangana, el portero de la SD Huesca, Dani Jiménez, fue sancionado con cuatro encuentros por golpear a un rival en el enfrentamiento entre jugadores; y el jugador del Zaragoza Dani Tasende recibió una suspensión de dos partidos.
Por otro lado, el futbolista del Rayo Vallecano Isi Palazón fue sancionado por el Comité de Disciplina con siete partidos, cuatro por «insultos, ofensas verbales y actitudes injuriosas» al colegiado del encuentro ante la Real Sociedad, José Luis Guzmán Mansilla.
Además, el organismo castigó con otros dos al murciano por sus protestas, mientras que el restante es por acumulación de amonestaciones. Palazón, que había sido sustituido, fue expulsado por roja directa en el minuto 112 por acceder al campo a protestar y, posteriormente, según recogió el acta, llamó «sinvergüenza» al árbitro. De este modo, el jugador rayista no podrá jugar lo que resta de temporada en LaLiga EA Sports.
«Esto es una vergüenza»
El Comité de Disciplina hizo caso omiso a las alegaciones del Rayo Vallecano, que en su escrito apuntaba que Palazón no insultó, sino que dijo «esto es una vergüenza», y pidiendo que se tuviese en cuenta «el contexto del partido», marcado por la polémica con decisiones arbitrales, como «circunstancias atenuantes».
Pero el organismo dejó claro que el acta arbitral «describe con precisión» que el jugador fue expulsado por acceder al terreno de juego con el fin de protestar una de las decisiones y que, una vez expulsado, se dirigió al árbitro en los términos de «eres un sinvergüenza», acompañando dicha expresión con un gesto de señalamiento y que «las pruebas aportadas no permiten desvirtuar, con el grado de certeza exigido, la presunción de veracidad de dicha redacción».
«En consecuencia, los hechos descritos integran, de un lado, una protesta constitutiva de infracción del artículo 127 del Código Disciplinario de la RFEF, sancionable con suspensión por dos partidos; y, de otro, una expresión insultante (‘sinvergüenza’) constitutiva de infracción del artículo 99 del mismo texto normativo, sancionable con suspensión por cuatro partidos. Procede, por tanto, la confirmación de la expulsión y de las consecuencias disciplinarias derivadas de la misma», sentenció.
