The Objective
La otra cara del dinero

Consejos de la fachosfera (prémium) sobre el timo fiscal español

La asociación que representa a los Colegios de Economistas y Titulados Mercantiles alerta de la no deflactación del IRPF

Consejos de la fachosfera (prémium) sobre el timo fiscal español

Ilustración de Alejandra Svriz.

La economía española, ya lo saben, va como un cohete. El Artemis II pone, además, la metáfora de plena actualidad. Ya sabe: el cohete que acaba de darse un garbeo alrededor de la Luna. Lo más llamativo fue el vistazo, breve pero intenso, a la cara oculta. Proponemos aquí continuar con el paralelismo cosmonáutico.  

Lo haremos, claro, a bordo del maléfico artefacto sideral definido como la fachosfera por esa NASA de Moncloa que dirige Óscar Puente (para eso es ministro de Transporte, supongo). Los últimos tripulantes en subirse al terrible Objeto Votante Notoriamente Identificado son, parece ser, todos los Colegios de Economistas y Titulados Mercantiles de España. 

Bastante apretados deben de estar, los pobres. El Consejo General de Economistas de España (CGE), la corporación de derecho público que los agrupa, coordina y representa, alertó hace un par de semanas de que la no deflactación del IRPF eleva la presión fiscal sobre los contribuyentes. Lo mismo no le vino muy bien a Pedro Sánchez y su famosa «gestión del relato»: el día siguiente, 8 de abril, comenzaba la campaña de la Renta 2025.

El CGE llegó a tal conclusión tras la presentación de un estudio que le encargaron al Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF-CGE). Su título: Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2026. No sé, a mí no me suena mucho a titular de Vito Quiles… o de Jesús Cintora. Por ejemplo. 

De hecho, esta ha sido la vigésimoquinta edición del estudio, y los expertos dicen que ya se ha consolidado como obra de referencia en materia fiscal. Este año, por lo que sea, constatan que la vaquita de los ingresos de Hacienda no deja de engordar. Según los últimos datos publicados, la recaudación total de las comunidades autónomas en 2023 —último ejercicio disponible— aumentó un 16,5% respecto al ejercicio anterior y, dentro de los impuestos directos, el IRPF, tramo autonómico, creció un 21,13%, convirtiéndose en el principal motor del incremento. En paralelo, los ingresos tributarios del Estado aumentaron un 10,4% en 2025 respecto a 2024 y la recaudación del IRPF alcanzó los 142.466 millones de euros.

Para el presidente del Consejo General de Economistas de España, Miguel Ángel Vázquez Taín, resulta necesario abordar sin dilación un debate de fondo, la revisión en profundidad del sistema de financiación autonómica: «La vorágine normativa de las comunidades autónomas sobre los tributos cedidos genera desigualdades entre los ciudadanos según sea el lugar de su residencia». 

Y después está lo de «la deflactación de la tarifa del IRPF, a nivel estatal, y de la falta de actualización de los mínimos personales y familiares y otros parámetros en un entorno inflacionista». La semana pasada, el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP, Juan Bravo, le pidió al nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, que la apruebe y cree un fondo transitorio de financiación para las comunidades autónomas, como él mismo pidió cuando pertenecía al Gobierno de la Comunidad Valenciana. 

Como otras veces que le han preguntado al Gobierno sobre la deflactación, han despejado de puños. En esta simpática comparecencia, por ejemplo, Pedro Sánchez ensalzaba su esquema fiscal y motejaba al PP de «brujos» de la deflactación, para concluir que son «los más pudientes los que arrimen el hombro». 

Los de REAF-CGE (recuerde: representan a todos los Colegios de Economistas y Titulados Mercantiles de España) se suman al aquelarre de la deflactación. Conscientes de que el término puede sonar, efectivamente, un tanto esotérico, incluyen en su informe que podría entender hasta el mismo Óscar Puente: un contribuyente con una renta de 30.000 euros puede llegar a pagar unos 350 euros más y otro con una renta de 70.000 euros, en torno a 760 euros más, como consecuencia de no ajustar el impuesto a la inflación acumulada entre 2022 y 2026. El cálculo parte de una subida acumulada aproximada del 18,10%.

Y sí: claramente, una persona que gana 30.000 euros brutos en la España de hoy es pudiente. Muy pudiente. Con el metro cuadrado de piso en alquiler en 15 euros de media al mes según Idealista y la caña de cerveza acercándose a los tres euros a toda velocidad según mi camarero de cabecera, quítele impuestos y seguridad social a esos 30.000 euros y divida entre 12… El tío Gilito, vamos. Mientras, ya contamos por aquí que el banco suizo UBS se congratula de que los españoles con más de 1.000 millones de euros aumentaron sus fortunas un 21,5% el año pasado. Esos son, supongo, los menos «pudientes». Que necesitaban, los pobres, un empujoncito del Gobierno más de izquierdas de la historia de la democracia española. 

Gobierno que no se anda con zarandajas de brujos tiquismiquis para organizar el chiringuito. El presidente del REAF-CGE, Agustín Fernández, expresó en la presentación del estudio su malestar por la utilización recurrente de los reales decretos-ley en materia tributaria: «A mi juicio, esta práctica genera incertidumbre e inseguridad jurídica y dificulta la planificación a corto y medio plazo tanto para las empresas como para los ciudadanos en general».

También dijo que «no resulta aceptable que normas no convalidadas por las Cortes acaben aplicándose mediante interpretaciones de la Administración Tributaria; es decir, lo que no recibe respaldo parlamentario termina introduciéndose en el sistema a través de notas publicadas en la página web de la Agencia Tributaria». El informe subraya, además, que la diversidad normativa en el IRPF es cada vez mayor. 

En 2022, cuando la primera gran ola inflacionaria, la Comunidad de Madrid aprobó una deflactación para su territorio. O sea, que se puede. Ahorró un 6,26% del IRPF a los sueldos brutos de hasta 20.000 euros al año; a los de 32.600, menos: el 2,71%; y a los de 90.000, solo el 1,49%. Pura fachosfera también. 

Mientras los fachosféricos de la CGE continúan aconsejando (en vano) la deflactación, los expertos siguen advirtiendo de la que se nos viene encima. Laura Encina, experta en finanzas personales, me ofrece «cinco claves para sobrevivir a un euríbor y unos precios disparados». A saber: «revisar el dinero quieto», incluido el efectivo en casa o el dinero disponible en una cuenta de ahorro, que no genera nada y está perdiendo; «ajustar los gastos, pero con inteligencia y no desde la restricción», sin dejar que el pánico domine la situación; «hacer que el dinero trabaje» fijando una cantidad cada mes y destinándola a inversión; «revisar la hipoteca», el que se haya metido en semejante lío; y «pensar en términos de estrategia, no de reacción». 

Desde aquí, desde la mismísima sala de mandos de la fachosfera, en órbita geosincrónica con el IBEX 35 de los ricos (cuyas acciones, por cierto, han subido un 90% desde que Sánchez subió al poder, frente al 54% de los fachaburgueses del CAC 40 francés o el 38,5% de los ídem del FTSE 100 británico), nos atrevemos a aportar un sexto consejo: no se dejen estafar más de la cuenta.

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