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Economía

Otro frente abierto para Oughourlian: el descenso del Zaragoza arruina su inversión

El club se juega su supervivencia tras años de gestión errática que el presidente de Prisa no ha podido revertir

Otro frente abierto para Oughourlian: el descenso del Zaragoza arruina su inversión

Joseph Oughourlian. | ZP

El Real Zaragoza atraviesa uno de los momentos más dramáticos de su historia reciente. El club aragonés, seis veces campeón de la Copa del Rey y símbolo del fútbol español durante décadas, se juega este domingo el descenso a Primera RFEF, una categoría semiprofesional que supondría un descomunal golpe deportivo y económico.

La situación del equipo aragonés, que descenderá matemáticamente si pierde ante el Sporting y el Cádiz se impone el viernes al Castellón o el Mirandés o el Huesca ganan esta jornada y la siguiente, ha desencadenado una rebelión social en Zaragoza y amenaza con salpicar directamente a uno de sus principales accionistas. Joseph Oughourlian, presidente del Grupo Prisa y figura clave del entramado empresarial que controla el club a través del fondo Amber Capital.

Con el deterioro deportivo, la afición ha puesto el foco en los propietarios del club. La Federación de Peñas del Real Zaragoza ha pedido públicamente la «salida inmediata» de la actual propiedad y la «inhabilitación de por vida» de sus dirigentes, a quienes acusa de haber llevado al club a «su peor momento histórico». Las protestas se han multiplicado en torno a La Romareda y los seguidores preparan movilizaciones masivas contra los accionistas antes y durante los partidos.

En el centro de las protestas aparece el nombre de Oughourlian, el empresario francoarmenio, máximo accionista de Grupo Prisa. Propietario también del RC Lens francés, forma parte del núcleo inversor que tomó el control del Zaragoza en 2022 junto al empresario estadounidense Jorge Mas y otros socios vinculados al Atlético de Madrid. El proyecto prometía estabilidad financiera, modernización y un regreso rápido a primera división. Sin embargo, el resultado ha sido exactamente el contrario: una entidad cada vez más endeudada y hundida deportivamente.

El ‘Proyecto Nueva Romareda’

El posible descenso del Real Zaragoza amenaza también con hacer saltar por los aires uno de los grandes proyectos asociados al presidente del Grupo Prisa: la futura Nueva Romareda, concebida como motor económico y urbanístico del club. Diversas fuentes conocedoras del proyecto señalan a THE OBJECTIVE que el nuevo estadio, uno de los mayores proyectos urbanísticos y deportivos de España, era el verdadero centro del negocio y que el hundimiento deportivo pone en riesgo toda la operación financiera vinculada al recinto.

Aunque esta misma semana el presidente aragonés, Jorge Azcón, aseguró que la Nueva Romareda «no corre ningún peligro» pese a la situación del Real Zaragoza, la Cámara de Cuentas de Aragón ha dado un fuerte varapalo al proyecto al destapar que el coste total de la operación se eleva a los 173 millones al incluir, entre otras cuestiones, exenciones fiscales de impuestos perdonados. Los continuos impagos del inversor privado —el Real Zaragoza— han obligado a la Administración a redoblar la inversión con fondos públicos.

Tras hacerse con el control del Real Zaragoza en 2022, el presidente de Prisa llegó a asegurar públicamente que un ascenso a la primera división del fútbol español sería un «apalancamiento operacional excepcional». Ahora, cerca del descenso, esta apuesta pone en peligro, más allá de lo deportivo, los compromisos financieros del empresario francoarmenio hasta 2028.

Oughorulian y la gestión distante

Los errores de gestión afectan directamente a la imagen empresarial del presidente de Prisa. Las constantes ampliaciones de capital sobre el Real Zaragoza —14,6 millones de euros en agosto de 2022; 6,7 millones en diciembre del mismo año; 5,17 millones en 2023 y 12,13 millones en 2025—, hasta alcanzar un total de casi 40 millones de euros en dos años y medio, no han sido suficientes para enterrar la deuda acumulada durante décadas de gestión a manos de empresarios como Agapito Iglesias o César Alierta, que también fue incapaz de sacar a la entidad del pozo, aunque evitó la desaparición del club al comprarlo en 2014.

De este modo, en Aragón comienza a extenderse la idea de que uno de los hombres más influyentes del panorama mediático español no ha sabido gestionar un club histórico pese a las fuertes inversiones realizadas. A la incapacidad de revertir la deuda pese al músculo financiero se suma la imposibilidad de sacar a flote al club en materia deportiva. Trece años en el infierno de la categoría de plata del fútbol hacen mella en cualquier entidad histórica.

Tampoco salva a Oughourlian el componente romántico del deporte rey. Buena parte del zaragocismo reprocha a los actuales dueños una gestión distante y puramente financiera. Un alejamiento de propietarios e inversión que ha desembocado en un divorcio que podría agravarse este fin de semana, con un descenso de categoría que podría desembocar en la desaparición de uno de los clubes históricos de España.

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