Saura, salpicado por el caso Plus Ultra, 'rescata' ahora Correos con 3.000 millones
Fue un interlocutor clave en el rescate de la aerolínea. Su nombre aparece varias veces en los informes del caso Zapatero

Pedro Saura, presidente de Correos.
Pedro Saura, perfil muy cercano a José Luis Rodríguez Zapatero y cuyo nombre aparece más de veinte veces en las investigaciones iniciales del caso que señala por blanqueo de capitales, falsedad documental y organización criminal al expresidente del Gobierno, tuvo un papel relevante en el rescate de Plus Ultra. Los informes certifican que mantuvo reuniones con miembros de la cúpula de la aerolínea durante la pandemia del coronavirus. La compañía aérea venezolana fue salvada de la quiebra con 53 millones de euros a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
El papel de Pedro Saura ha sido también clave en otro «rescate», el de Correos. La entidad pública postal recibirá 3.000 millones de euros hasta 2028 dentro de un plan estratégico destinado a modernizar su operativa y procesos y devolverla a la senda del beneficio. El momento en el que Saura aterrizó en la empresa amarilla fue crítico. El operador sumaba pérdidas de más de 1.000 millones de euros tras la gestión de Juan Manuel Serrano, amigo del presidente Pedro Sánchez y durante cinco años su máximo responsable. Llegó a la firma estatal en cuanto este tocó la moqueta de la Moncloa en el verano de 2018. Serrano siempre estuvo a su lado, algo muy valorado por Sánchez, sobre todo desde que fuera descabalgado de la secretaría general del partido tras perder la votación para celebrar unas primarias y su posterior travesía por el desierto hasta ganar la presidencia vía moción de censura a Mariano Rajoy.
Serrano provocó un agujero en la balanza de pérdidas inédito en la corporación pública. A Sánchez no le quedó más remedio que sustituirlo por Pedro Saura a finales de 2023 (a renglón seguido lo nombró director general de la SEITT), un hombre de partido y también cercano a José Luis Rodríguez Zapatero —y especialmente a José Blanco—. Saura tenía dos tareas. Por un lado, dar un golpe de timón a la gestión de la firma estatal, y por el otro, «limpiar» la empresa de perfiles afines al eje Cerdán-Ábalos. No hay que olvidar que Leire Díez Castro, la denominada fontanera del PSOE, estuvo durante parte de la época de Serrano en Correos. Saura depuró parte de la compañía, sacando de la misma o de departamentos clave a perfiles afines o cercanos a la trama del caso Koldo.
Saura ensanchó las pérdidas de Correos
Aunque en este último caso cumplió con su cometido, no lo hizo en la mejora del desempeño económico de la corporación. Durante su mandato se han seguido reproduciendo las pérdidas y el agujero llegó a ensancharse considerablemente por encima de los 1.000 millones de euros citados anteriormente, tal y como aseguran fuentes de solvencia a THE OBJECTIVE.
El rescate, dulcificado bajo la denominación Plan Estratégico 2024-2028, fue una bocanada de aire fresco, especialmente oxigenado con 3.000 millones de dinero público. El principal valedor fue el vehículo que controla las inversiones del Ejecutivo, la SEPI. Junto a su firma, también se estamparon las de los sindicatos CCOO y UGT y la de la propia Correos, con Pedro Saura en el sillón presidencial. Este montante ha permitido a la dirección jugar con los números y dar resultados positivos de manera artificial en 2025 tras diez años de oscuridad, tal y como avanzó este diario. De nuevo, el dinero de la SEPI ha sido clave para salvar una empresa. En este caso, pública.
Su papel en el caso Zapatero
Pedro Saura era secretario de Estado de Transportes en el momento en el que la documentación judicial destaca su papel en el rescate de Plus Ultra. Fue un interlocutor institucional clave y receptivo ante los directivos de la aerolínea. El documento detalla que Saura, acompañado por su jefe de Gabinete, Francisco Ferrer, mantuvo una reunión con Julio Martínez Sola, entonces presidente y fundador de la compañía, y Roberto Roselli, CEO de la misma. Estos empresarios calificaron el encuentro de «agradable y distendido». Lejos de encarnar un rol puramente burocrático, los imputados percibieron que el alto cargo ministerial los recibió de forma preferencial gracias a gestiones previas y a lo que textualmente denominaron «altas recomendaciones». Se infiere de este comentario que se trataría de altos cargos del Ejecutivo. Saura era responsable parcial de dar el visto bueno a esos rescates, en calidad de secretario de Estado de Transportes.
En el entramado del salvamento de Plus Ultra, las funciones asignadas a Saura y a su departamento se ceñían, según el propio testimonio de los directivos, a una labor de aval político y control de daños reputacionales. Aunque en el encuentro se dejó claro que el Ministerio de Transportes no decidía directamente qué aerolíneas se acogían al fondo (responsabilidad delegada en un consejo económico de la SEPI), el compromiso arrancado a Saura era de vital importancia estratégica: su papel sería únicamente el de «hablar bien de la compañía». Una garantía de respaldo institucional que los empresarios celebraron en sus comunicaciones internas, asegurando que, en su caso, era algo que ya tenían «asegurado».
Finalmente, el documento judicial sitúa la actuación de Saura bajo la sombra de la influencia directa del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. La celeridad y el éxito de la cita con el secretario de Estado son atribuidos de forma inmediata por los cabecillas de la red a la intercesión de la cúspide política. Así queda reflejado en la documentación cuando, al dar cuenta del resultado de la reunión con Saura, el empresario Rodolfo Reyes, dueño de Plus Ultra, zanja el asunto de manera explícita con sus socios: «Si bro. Nuestro pana zapatero detrás», lo que para los investigadores evidencia cómo el entorno del exmandatario habría movilizado los hilos del ministerio para blindar los intereses de la aerolínea venezolana.
