El FMI advierte a España: la brecha productiva con EEUU se duplica cada ocho años
La productividad solo ha aumentado un 31% desde 1990, por debajo del 60% de Alemania o el 73% del país americano

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en Brasil en 2024. | EP
El Gobierno ha celebrado en los últimos días los cálculos del Fondo Monetario Internacional, destacando que las previsiones del organismo mantienen un crecimiento superior a la media europea. Con un 2,1% estimado para 2026, España presenta el segundo mayor avance en el producto interior bruto (PIB) entre las grandes economías del continente, solo por detrás de Polonia. El Ejecutivo también ha mostrado entusiasmo con el repunte de la productividad por hora trabajada, con una mejora estimada del 0,5% este año. Sin embargo, la institución ha emitido en paralelo otro informe que ha pasado más inadvertido y que precisamente llama la atención sobre el estancamiento productivo de la economía en las últimas tres décadas y media.
En un informe de país que lleva meses elaborándose y que se acaba de hacer público, el FMI observa que «a pesar de cierto repunte reciente, los niveles de productividad permanecen por debajo de la media de la zona euro y están incluso más rezagados con respecto a los de Estados Unidos». Además, señala que «la productividad del trabajo de España era aproximadamente comparable a la de EEUU en 1990, pero la brecha se ha ampliado con el tiempo, con la productividad de España ahora en un 74% del nivel estadounidense».
El documento recuerda que la innovación, la adopción de tecnología extranjera y la difusión tecnológica entre empresas están entre las claves que determinan la productividad a largo plazo en países de rentas altas. Uno de los problemas, añaden los autores, es que «las empresas españolas innovan menos que las francesas y las suecas, en particular entre las empresas jóvenes», en parte por obstáculos como la «carga regulatoria» o las «fricciones financieras».
Desde este punto de vista, se constata «una brecha considerable» en el crecimiento de la productividad en España con respecto a «otros países de rentas altas». Más allá del desafío de la innovación, que se traduce en la escasez de patentes de alto valor, existe el de los incentivos fiscales para la investigación y desarrollo, que son «relativamente generosos sobre el papel en comparación con otros países, pero tienen una tasa de absorción baja en la práctica». El organismo receta medidas para mitigar estos retos, que prevé que podrían incrementar un 0,25% la productividad total de los factores, un parámetro que mide la eficiencia de una economía en el uso de insumos como el trabajo o el capital.

Este análisis se basa en los cálculos del personal del propio FMI y en estadísticas recopiladas por la Long Term Productivity Database. Esta base de datos muestra cómo la productividad del trabajo en España se ha incrementado a un ritmo muy lento desde 1990, pasando de 48 dólares por hora trabajada —medidos en paridad de poder adquisitivo para poder comparar entre años y países— a 63 dólares en 2024. En 1990, la cifra de Estados Unidos era prácticamente idéntica, 49 dólares que han pasado a ser 85 en la actualización más reciente. Esto implica que la brecha entre ambos países se ha multiplicado por 22 en las últimas tres décadas y media. Lo que es lo mismo: EEUU no solo es una economía más productiva que España, sino que progresa de forma más rápida, de modo que la distancia es cada vez mayor, hasta el punto de duplicarse cada ocho años aproximadamente de media.
En general, la Unión Europea sufre un estancamiento productivo con mejoras muy modestas en este indicador en comparación con las economías estadounidense —que cuenta con empresas de mucho mayor tamaño— o china. Sin embargo, el caso de España es especialmente grave. Si se compara con Alemania, que ha pasado de 52 a 83 dólares por hora, la brecha se ha quintuplicado en el mismo periodo. Nuestro país tampoco ha logrado converger con Francia, que ha evolucionado desde los 59 dólares de 1990 hasta los 82 de 2024, aunque en los años más recientes ha empeorado su desempeño. El caso de Italia es uno de los peores, ya que, a pesar de situarse en niveles todavía superiores a los de España, su mejora ha sido muy escasa —de 58 a 68 dólares—, lo que implica que sus trabajadores eran en 1990 más productivos que los alemanes y estadounidenses, pero que con el tiempo se han quedado por detrás.
El ascenso acumulado de España en este parámetro desde 1990 alcanza el 31%, por debajo de otras economías avanzadas. El ritmo de crecimiento es, sin embargo, superior al de algunas economías latinoamericanas como México, que solo ha logrado un aumento del 16% en este periodo y se queda en 22 dólares por hora trabajada, muy por debajo de los niveles registrados en naciones como Alemania (60%) o EEUU, que acumula un alza del 73%.
