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Reino Unido

350 años después de su descubrimiento, el mundo se está quedando sin fósforo

Redacción TO
Última actualización: 14 Ene 2019, 1:45 pm CET
Foto: @officialdavery | Unsplash

Hace 350 años el alquimista alemán Hennig Brand descubrió por accidente el fósforo, un elemento químico fundamental para el desarrollo de los seres vivos. El problema es que los suministros de roca de fosfato, el único mineral de fósforo importante, son limitados. Tanto es así que este elemento químico se ha incluido entre los “elementos en peligro de extinción” donde existe un riesgo para el suministro futuro.

Junto con el nitrógeno, los fosfatos forman la base de los fertilizantes utilizados ampliamente en la agricultura. El problema es que termina disuelto en los ríos y océanos como fosfato soluble, y eventualmente se convierte en sedimento. Actualmente no hay una forma económicamente viable de recuperarlo, y los científicos predicen una gran escasez dentro de unos 30 a 40 años.

Los seres humanos consumen tres millones de toneladas más de fósforo del que necesitan cada año, que finalmente se excreta como orina y heces, asegura la revista especializada Cosmos. Por el momento tampoco existe una manera factible de reciclar el fósforo de los desechos humanos.

Las reservas mundiales de fósforo son escasas y el 90% de la producción se concentra en cinco países: Marruecos, que es el principal exportador mundial, seguido por China, Sudáfrica, Jordania y Estados Unidos.

Descubierto por casualidad

Hennig Brand, un alquimista y comerciante del siglo XVII de Hamburgo, Alemania, descubrió el elemento 15 en la tabla periódica sin buscarlo. Brand trataba de conseguir elaborar la piedra filosofal, la que según los alquimistas sería capaz de convertir los metales bases, como el plomo, en oro.

Brand estaba convencido de que la respuesta era la orina humana, por dos buenas razones. Primero, el oro y la orina eran de un color similar. En segundo lugar, la orina provenía del cuerpo humano, que los alquimistas consideraban una obra perfecta.

Para llevar a cabo sus experimentos, Brand recolectó decenas de cubos de orina, a la que sometió a todo tipo de procesos hasta que dio con una sustancia que mostraba unas propiedades extraordinarias: se inflamaba espontáneamente en contacto con el aire y brillaba en la oscuridad. Decidió denominar a esta sustancia, fósforo, del griego Phos (luz), y phoros (traer). Un nombre muy poético: portador de la luz.

Un elemento biológicamente vital y mortal

El fósforo es biológicamente vital. El cuerpo humano promedio contiene alrededor de 0,5 kg de fósforo, la mayoría en forma de fosfato para fortalecer los huesos y los dientes. El fósforo también mantiene unidas a las moléculas de ADN. Sin el fósforo, es difícil imaginar cualquier tipo de vida. Los alimentos ricos en fósforo incluyen varias carnes, mariscos, lentejas, frijoles, nueces y semillas.

No obstante, el fósforo es un elemento vital a la par que mortal. El fósforo blanco, un alótropoelemento químico con estructuras moleculares diferentes– del fósforo, es muy tóxico y se ha usado durante años con fines bélicos. El Sarín, por ejemplo, es un compuesto de fósforo y es 21 veces más mortal que el cianuro de potasio.

El fósforo blanco arde fácilmente al contacto con el oxígeno y se utiliza para elaborar bombas que forman una densa cortina de humo blanco que oculta los movimientos de las tropas. El uso de esta arma está admitido internacionalmente para esa función, pero no para lanzarlas sobre la población civil, ya que las partículas incandescentes de fósforo producen profundas quemaduras.