Tezanos, esa vergüenza
«Es tan grosera su cocina de inflado de los datos de los partidos de izquierda que ya desde hace tiempo ha perdido toda credibilidad entre los expertos»

Imagen creada por inteligencia artificial.
En la semana en que arranca un proceso de regularización de inmigrantes que, más allá de cuestiones ideológicas, políticas y sociales, nace entre el caos, la contradicción, la improvisación y la propaganda. En el inicio de un proceso que empieza con las denuncias de desinformación y falta de recursos de los trabajadores de la Seguridad Social y de Correos por un procedimiento que todavía desconocen, y en el que se ha dejado de lado a la Policía Nacional, en una decisión irracional y preocupante.
En el día en que se publica que el Gobierno ha instado, por un lado, a las cárceles a facilitar la tramitación de solicitudes de regularización de los presos extranjeros, que suponen el 30% de la población reclusa en España. O que este mismo Gobierno, en su torpeza e improvisación, enviara el pasado viernes por la tarde un correo a la sede de la Federación de Municipios pidiendo que los servicios sociales de todos los ayuntamientos ayuden a tramitar desde este mismo lunes los certificados de vulnerabilidad que les soliciten. Un viernes por la tarde para empezar un lunes. Sin ningún tipo de información previa, sin ayudas, ni recursos y sin la más mínima planificación.
Justo en el día en que se conoce que la acusación popular pide 24 años de cárcel para Begoña Gómez por corrupción, tráfico de influencias, malversación y apropiación indebida. En la semana en la que seguirá el juicio por el escándalo de las mascarillas al que fuera ministro de Transportes, secretario de organización del PSOE y mano derecha de Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, y a su alter ego, Koldo García, en el Tribunal Supremo. Cuando se descubre que la SEPI permite a los dueños venezolanos de Plus Ultra irse sin pagar el rescate de los 53 millones de euros que le prestó.
En este lunes, en el que María Jesús Montero, la que fuera la número dos del Gobierno y del partido, comparecía precisamente en la comisión de investigación del Senado por irregularidades en la SEPI. Tan generosa con los empresarios venezolanos de Plus Ultra, a los que concedió y ahora exime de devolver el crédito de 53 millones. La SEPI dependía de ella, pero Montero dice que nunca vio ni el expediente de Plus Ultra ni el de Air Europa.
En este 20 de abril, con un Gobierno que no gobierna, que no huele una mayoría desde hace meses ni unos Presupuestos Generales desde hace tres años, con tres impactantes derrotas en las últimas autonómicas, va y aparece el de siempre.
Un personaje que lleva años destrozando todas las lógicas demoscópicas, estadísticas y morales, con un barómetro electoral que más bien parece una pintada política en una pared. Una pedrada más de José Félix Tezanos, que sigue dirigiendo el Centro de Investigaciones Sociológicas como si fuera un chiringuito. Para Tezanos, el cocinero principal de la panfletada de abril, el PSOE ganaría unas elecciones generales con el 36,4% de los votos. Uno de cada tres españoles votaría a Pedro Sánchez, dice Tezanos, que también asegura que casi la mitad de los españoles elegirían a Pedro Sánchez para ser presidente.
El CIS se ha convertido con Tezanos en el Centro de Intoxicación Socialista, siempre dispuesto a publicar lo que haga falta con tal de favorecer a su jefe de Gobierno y de partido. Lo hace sin ningún rubor intelectual ni ético. Trece puntos de ventaja da al PSOE por encima del PP.
Ni uno solo de los múltiples escándalos del Gobierno, del partido o de la familia de Sánchez penaliza a un líder que para el chef del CIS es el líder mundial del antitrumpismo.
Este presunto intelectual preside un organismo institucional que con él enterró la independencia, pero que con él disfruta de una excelente financiación con fondos públicos. El que rompió la coherencia sociológica de la cadena de los barómetros que el CIS mantenía desde su origen, para convertirlos en caprichos personales donde se pregunta cualquier cosa siempre que no moleste al Gobierno. Nunca se ha preguntado, por ejemplo, sobre algo tan grave como la Ley de Amnistía.
Su receta es siempre la misma: sobrevaloración de los partidos de izquierda. Un sesgo que mantiene desde hace años en todos sus barómetros electorales, ya sean nacionales o autonómicos. No le importa que el CIS falle casi siempre, lo que le importa es el impacto mediático. Falló en las tres últimas elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde sobrevaloraba los resultados socialistas. Ahora el objetivo es la campaña electoral en Andalucía y, para eso, hay que impactar positivamente con la bandera de Sánchez del «no a la guerra» y arrebatársela a Sumar y Podemos. Hay que buscar y rebañar como sea votos para Montero.
Tezanos sigue siendo militante y cargo socialista, y escribe en la revista socialista Temas, que por supuesto dirige él mismo. Sus análisis demuestran siempre una falta de mesura y equilibrio que le descalifica. Pocos políticos en España han llegado a poner por escrito que consideran que el Partido Popular y Vox son enfoques nuclearizados y financiados por el presidente de EEUU, Donald Trump. Y más todavía, porque tras relacionar a los dos partidos con Trump, sostiene que el trumpismo es un planteamiento político que «cada vez se parece más» al que tuvieron Hitler y Mussolini.
Es tan grosera su cocina de inflado de los datos de los partidos de izquierda que ya desde hace tiempo ha perdido toda credibilidad entre los expertos y empresas demoscópicas. Muchos consideran que los datos de Tezanos son como chascarrillos graciosos.
Pero no deberíamos dejarlo en una sonrisa irónica, esta impureza democrática vergonzosa, por varias razones. La primera es que se hace con la manifiesta intención de manipular a la opinión pública y eso puede ser hasta ilegal. La segunda es que esta vergüenza la pagamos todos los españoles con nuestros impuestos y esto también puede ser ilegal. Por eso me sorprende que, mes tras mes, y sabiendo lo que todo el mundo sabe, los medios sigamos publicando unos datos que nadie cree y que abochornan a todos. Bueno, a casi todos. Que en la Moncloa gustan mucho.