The Objective
Tadeu

La guerra fría con China no tendrá lugar

«Hay que saber ganarlas y esta la está perdiendo Occidente entero, y Europa de paso por ser lo que es: un proyecto extraordinario pero cacofónico que no culmina…»

Opinión
La guerra fría con China no tendrá lugar

Ilustración de Alejandra Svriz.

Lo malo de leer el jornal, ea, el día antes… es la tentación dorsiana del plagio. Pero adelante. Muy mal ha de estar Trump para organizar tal viaje con gran séquito a China (desde la caída de la URSS, el gran rival militar y enemigo comercial de EEUU, por representar la otra gran potencia el contramodelo comunista con economía de Estado, pues no hay nada de capitalismo en la atroz dictadura china, salvo millonarios corruptos del partido). Fue en busca de elogios y reconocimiento a bajo coste. Vuelve con algunos contratos suculentos, pero políticamente vacíos y con una vaga promesa de los chinos sobre Irán, que ya se verá si irán o no (los chistes malos también merecen existir).

Cierto que siempre es mejor hacer negocios con tu enemigo que ir a una guerra en la que, además, no podrás vencer. Las guerras frías hay que saber ganarlas, y esta, a diferencia de la primera, la está perdiendo Occidente entero, y Europa de paso, por ser lo que es: un proyecto extraordinario pero cacofónico que no culmina. Con decir que Turquía sigue teniendo estatus de país candidato… un país corrupto en el que su laicismo queda desmentido a diario por su idiosincrasia inveterada; y con el enemigo que tenemos dentro, una inmigración musulmana cuya juventud prefiere la sharía al Código Penal napoleónico.

Si China y EEUU se reparten el mundo físico, también lo harán con el mundo virtual —el de los datos y la tecnología—, casi más importante que el primero. Si se sigue deteriorando la alianza estratégica y económica europea con los americanos, la factura de la nueva alianza sinoamericana la pagará también Europa, que pasará de ser el gigante económico con pies políticos de barro que es hoy a convertirse en el enano geoestratégico que desean los nuevos «patriotas» de Le Pen, Farage et al.

Por mucho que Trump ladre un poco sobre Taiwán en su viaje de vuelta, a nadie se le escapa que está fraguando un acuerdo indigno en torno a las pretensiones de Pekín sobre la codiciada isla asiática, clave en la revolución tecnológica que está cambiando la faz del mundo. Un reparto de zonas de influencia a cambio de que China permita jugar a Trump con sus cada vez más infantiloides hazañas bélicas. Sí, ha dejado medio suicidados a los barbudos persas, y ahora Cuba parece la siguiente Venezuela, esta vez sin extracciones, pero el Nobel de Guerra y Paz deberá esperar otro año. Ojalá sea para Zelenski por fin. Así que algo muy gordo deberá acometer Trump antes de las midterms de noviembre para motivar a su electorado, pues ni otro atentado le serviría. De lo contrario, la cojera para el resto del mandato será antológica y su jubilación más que anticipada.

Al final, la llegada mesiánica de este segundo Trump habrá sido otra ocasión fallida para Occidente, después de la decepción de Biden. Trump parecía tener claro al principio que el envite crucial estaba en China, cuyos tentáculos desbordan el marco asiático, con ramificaciones en Panamá, Groenlandia y hasta en Grecia, amén de media África. Pero la nueva Guerra Fría no tendrá lugar. En sí, esto podría ponderarse como un factor de estabilidad mundial, si bien solo encubre, con el implícito reconocimiento en el reparto de zonas de influencia económicas y geoestratégicas, la derrota del ideal occidental ilustrado, de la utopía global de una democracia aspiracional para todos, hija de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La excepción democrática tal vez nunca fue exportable, y el caso ruso nos lo demuestra, así como la miseria moral del mundo musulmán o los pasos adelante y atrás en Latinoamérica. Y pretender que pueda haber democracias plenas en África es un ejercicio de ingenuidad buenista y begoño. Sumando y sumando con largueza, apenas un tercio de la población mundial vive en democracia y podría estar en regresión la cifra a pesar del aumento poblacional. Nacen cada día menos demócratas. Pero ¿acaso es esto incompatible con la flecha irrefrenable del progreso mundial?

En absoluto: el mundo, en su globalidad, va cada día a mejor en los parámetros más básicos; e incluso las tres supuestas y ensoñadas décadas gloriosas en Europa (años cincuenta, sesenta y setenta, hasta el choque petrolero) han sido rebasadas amplia y objetivamente, siendo la total emancipación de la mujer y la protección de las minorías dos de los logros más indiscutibles. Europa sigue siendo el mejor sitio donde nacer.

Pero también se muere de éxito.

Coda 1) Andaluces de Bonilla, aceituneros altivos. Si se confirma la mayoría absoluta del PP esta noche y la debacle histórica de la mano de la mujé más poderosa de la democracia española, se reforzarán dos probables hipótesis: el PSOE, por mucho que capitalice el declive de lo que queda a su izquierda, no podrá reeditar un bloque con los nacionalistas en las próximas generales; y, dos, Vox no seguirá creciendo: podrá ser necesario, pero no decisivo para que Feijóo llegue holgadamente a la Moncloa. Se cerraría así el ciclo electoral autonómico con cuatro victorias indiscutibles del PP, sacudiéndose su letal voxodependencia. El voto irracional (Abascal pedía no votar pensando en las matemáticas el otro día…) no habrá triunfado.

Tener como aliado a un partido que te quiere sustituir puede ser legítimo en democracia, pero que ese partido lo quiera hacer con un programa diametralmente contrario al tuyo es altamente preocupante y puede convertir la legislatura en un calvario. Pues Vox es capaz de entrar y salir de los gobiernos, y hasta de votar con las oposiciones con tal de hacerlos caer tantas veces como crea conveniente. El riesgo primero es que Feijóo reaccione, incluso preventivamente y ya en campaña, como hace el PSOE al podemizarse; y se voxice. Sería la mejor manera de que en la siguiente legislatura vuelva la fracción del ejército rojo confederal sanchista. (No tardarían en eliminar la OE de sus siglas). El sueño de Carme Chacón convertido en la pesadilla. Illa, Illa. Un catalán presidente, ¡aunque sea socialista!

Coda 2) Guardias civiles y laborales. Lo que espeluzna de las declaraciones de Montero al tachar las muertes de los dos guardias civiles luchando contra el narco de mero «accidente laboral» no es solo la calificación técnica, sino que ella y sus asesores hayan creído oportuna tal declaración en plena campaña electoral. ¿A quién demonios querían agradar? Hasta ese punto ha perdido la candidata el sentido de la realidad circundante. El castigo electoral será más cruel todavía, y lo anunciaban los abucheos el otro día en Baeza a Marlaska, a quien solo le queda agarrarse a su falsa «k», como dice Santi González, para no caer también él con el final del lamento.

La indecencia montera se multiplica porque ha hecho aflorar hasta la opinión pública que el proyecto de ley del PP sigue bloqueado en el Congreso y que se sigue negando a los agentes el estatus de profesión de riesgo, en agravio comparativo con otros cuerpos de seguridad, como las policías autonómicas ¡y hasta la policía local! No habría una huelga benemérita más justificada, como otra de la Policía Nacional, también injusta profesión de no riesgo, así como por sus infradotaciones y bajos salarios. Por otro lado, la lucha contra el narco es algo más que la lucha contra la droga: es combatir un modelo de sociedad que solo hace falta mirar un poco alrededor para darse cuenta de adónde lleva. Se dirá que Italia sobrevive desde hace décadas a la mafia, y Francia a las suyas locales más recientes. Hasta las hay en el infierno y paraíso sueco. Pero España no tiene la fortaleza estructural de poder convivir con las mafias de la droga con las tasas tan altas de desempleo juvenil que padece. Un narcoestado es también eso.

Coda 3) Zapatero, pez escoba. Podría estar estrechándose el cerco judicial en torno al expresidente Zapatero. A la manera del pez escoba, lleva ya tiempo recogiendo toda la podredumbre de la corrupción del socialismo para tratar de reciclarla en crudo o tal vez en valiosas tierras raras. Raras han de ser de verdad.

Coda 4) Anda, virus. De pronto, y sin que Broncano haya tenido ocasión de berrear al bombo su «Anda virus, oe, oe», ha dejado de existir la crisis del hantavirus como breaking news de la prensa mundial. O al menos está en cuarentena, pendiente de que se declaren nuevos casos-contacto. De no haber existido la crisis mundial del coronavirus, el foco del Hondius habría probablemente merecido un trato de tercera. Bueno, de segunda, al ser los afectados pasajeros de un buque de lujo y no de un carguero con tripulación filipina o indonesia. La prensa de referencia es intrínsecamente clasista y localista: interesa lo que les pasa a los ricos, por el glamur, y lo que ocurre cerca, por la identificación. Los brotes de enfermedades endémicas en África, la droga en las favelas brasileñas, el lamentable sistema sanitario de la India o las mafias moldavas son temas de escaso interés mundial. Y si interesa el narco mexicano, no se engañe nadie, es por las series de Netflix y por su vecindad con los EEUU. Pero el papel de la prensa es absolutamente vital en una democracia y debe repetirse a diario.

Decía Arthur Miller que «un buen periódico es una nación hablándose a sí misma». Pero Albert Camus lo había dicho con más colmillo antes… «Si los escritores tuvieran la más mínima estima por su oficio, se negarían a escribir en cualquier parte». Pero hay que complacer, por lo visto, y para complacer, hay que rebajarse. Hablemos claro: al parecer, es difícil enfrentarse de frente a esas máquinas de fabricar o destruir reputaciones. Cuando un periódico, por muy vil que sea, tiene una tirada de 600.000 ejemplares, lejos de ofenderlo, se invita a cenar a su director. Sin embargo, es nuestra tarea rechazar esta sucia complicidad. Nuestro honor depende de la energía con la que rechacemos las componendas. Porque una sociedad que tolera que su prensa se venda o se degrade está labrando su propia servidumbre». Aquí la fuente: el libro Crónicas (1944-1953). Albert Camus mereció el Nobel también por ser periodista. El primero de todos ellos.

Cuestionario Mostaza

PREGUNTA.- ¿Queda alguna clave poco evidente por entender para las elecciones de hoy?

RESPUESTA.- Lo más complicado de estimar es el voto de los jóvenes. Ahí Vox lidera con claridad, pero también la izquierda nacionalista; vamos a ver en qué medida van finalmente a votar. Si se movilizan, puede que el PP acabe perdiendo la mayoría absoluta y que el descalabro de los socialistas sea aún mayor del que estiman los sondeos.

Otro tema interesante es el del medio rural andaluz. De manera tradicional, era el feudo de voto del partido conservador, es decir, del que llevaba décadas gobernando, en este caso el PSOE. Tal vez se esté produciendo ahí un cambio estructural y, si los socialistas pierden este feudo, puede que tarden más en recuperar la Junta de lo que imaginan.

P.- ¿Los andaluces están cada vez más polarizados?

R.- Lo estamos todos, no solo ellos. Cada vez hay menos gente en el centro y cada vez más en los extremos. Es fruto de la crisis de 2008; creo que ahí se rompió el sueño europeo. Y volvemos al mundo de Weimar, como dice Robert Kaplan en Tierra baldía. Recuerde que en aquel mundo lo moderno eran los extremos, el fascismo y el comunismo, y eran pocos los que defendían a la «decadente democracia burguesa». Tendremos que volver a recordar a la gente que la democracia es mucho más que su sentido etimológico: gobierno del pueblo, sí, pero también respeto a las minorías y garantizarles que puedan ser en algún momento mayoría. Sin eso, no hay democracia. Y por eso, por ejemplo, Rusia no es una democracia, aunque haya elecciones de manera formal.

P.- Pero ¿acaso son democracias plenas Ucrania, donde Zelenski ganó con una campaña pagada por oligarcas de dudoso perfil y con un Gobierno o un ejército del que van cayendo miembros por corrupción como moscas; o Israel, donde el primer ministro está acusado de criminal de guerra en La Haya y alarga las guerras para alargar su inmunidad y evitar ser procesado…?

R.- Son casos diferentes. Es muy difícil organizar unas elecciones limpias en un país que ha sido invadido. En Israel, la oposición sigue pudiendo llegar a gobernar y las minorías son respetadas: ¿conoce usted algunos árabes en la zona que puedan votar libremente que no sean ciudadanos israelíes?

P.- Volvamos a Andalucía. ¿Por qué serán tan importantes los restos en varias provincias andaluzas?

R.- Al ser circunscripciones grandes, todas con once o más diputados, el umbral de entrada real no es muy alto: de poco más de un 4% en Sevilla o Málaga, a un 7% más o menos en las pequeñas. Eso hace que, por el modelo de reparto, los últimos escaños, sobre todo en las grandes, se decidan por muy pocos votos. En las anteriores, el último de Cádiz, por ejemplo, se decidió por menos de trescientos votos. Dicho esto, precisamente por ello, también es cierto que en las pequeñas es difícil que las dos candidaturas de la extrema izquierda obtengan más de un diputado, porque para entrar con posibilidades en ese reparto deberían superar el 9% o 10% del voto.

P.- Vuelen los recelos: ¿es seguro el sistema de recuento?

R.- Sí, totalmente seguro. ¿Puede haber errores en alguna mesa? Claro, pero son errores puntuales. Piense que los grandes partidos tienen interventores en todas o en casi todas las mesas electorales, y se llevan copias del recuento… La democracia tiene sus ritos, e ir al colegio electoral a votar es uno de ellos. Espero que a ningún mentecato se le ocurra nunca la bobada esa del voto digital…

P.- Pues lo ofrecen ya algunos países avanzados… Aparte del simbólico, ¿qué otro valor se perdería con ello? ¿El de la seguridad?

R.- No lo diga con desprecio. El valor simbólico es fundamental. La democracia tiene mucho de rito y no se pueden perder sus elementos fundacionales. Somos seres simbólicos, no seres racionales. Votar nunca puede ser darle a like, como en una publicación de una red social…

P.- Hemos tenido lío con la presidenta de la Comunidad de Madrid en México o Méjico.

R.- Sí, en México o Méjico, que ambas grafías son igual de válidas según la RAE. Creo que Isabel Díaz Ayuso busca limitar el crecimiento de Vox dando ese tipo de batalla al otro lado del océano… y que le viene bien asimismo a la presidenta de ese Estado fallido que es el mejicano. Hay registradas más de 130.000 personas desaparecidas y se producen en el país más de ochenta asesinatos al día… Creo que ahí está una de las claves de la hostilidad de la presidenta Sheinbaum: su necesidad de tener enemigos exteriores que tapen el fracaso de los más de siete años del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) al frente del Gobierno.

P.- ¿No sería tal vez deseable un simposio internacional, en algún país neutral, sobre la Conquista española en América, por parte de historiadores internacionales y de ambas orillas geográficas (pero también ideológicas), y que se debatan todos los matices de gris que entraña la cuestión?

R.- En un mundo ideal, sí, pero en un mundo poblado por seres humanos, lo veo complicado. El pasado es un país extranjero, ya se sabe, y allí nunca somos más que turistas. Y no todos los turistas viajan buscando lo mismo…

P.- Empiezan a dibujarse las selecciones de fútbol para el Mundial de dentro de unas semanas…

R.- Hay pocos acontecimientos más globales que un Mundial de fútbol, el campo de batalla simbólico del mundo moderno. Más de cien partidos en poco más de un mes y una audiencia calculada de más de 6.000 millones de personas, más de dos de cada tres habitantes del planeta… Vamos a ver si cambia la costumbre y el Mundial deja de ser, por una vez, una Eurocopa a la que acuden también Argentina y Brasil.

P.- ¿Por qué sería deseable, por ejemplo, que países africanos lleguen a las fases decisivas?

R.- Cuanto más global sea el deporte, mejor, y eso pasa porque países del resto del mundo tengan posibilidades reales de llegar a las rondas decisivas. No pienso solo en África, también en Asia o en el resto de países extraeuropeos que no sean Argentina o Brasil.

P.- Más miscelánea. 15 años del 15-M, ¿hay un legado?

R.- No tengo una gran imagen ni un gran recuerdo de ese movimiento. Otro intento de la extrema izquierda de deslegitimar las instituciones democráticas. Ni España era un país especialmente corrupto, ni la solución a los problemas llegaría con el populismo, ni aquel de izquierdas ni este de derechas de hoy de Vox. Las instituciones democráticas son frágiles, y más en un país como el nuestro, con poco sustrato histórico de liberalismo parlamentario. Lo que hay que hacer es protegerlas reformándolas con modelos testados, no con ensoñaciones teóricas. Ahora bien, a mucha de la gente que estuvo allí, y a los medios que la jalearon, el negocio les salió redondo y su vida cambió a mejor. Me alegro por ellos, pero la tensión a la que sometieron al sistema fue muy irresponsable.

P.- ¿No fue Ciudadanos hijo algo bastardo o incluso padre involuntario del 15-M también en su afán de acabar con el bipartidismo? Rivera e Iglesias llegaron a abrazarse…

R.- Solo parcialmente. Ciudadanos aparece como respuesta al desafío del proceso secesionista de una parte de las élites catalanas. Puede que luego, en su expansión, se subiera a esa ola, pero creo que no lo podemos vincular estrictamente a ese movimiento.

P.- Esta tribuna de Santiago Calvo, sobre por qué los expertos, como Jon González, pueden tener pavor a estar a la luz pública en las redes sociales…

R.- Es magnífica y tiene toda la razón. Somos una sociedad con poca cultura económica y necesitamos divulgadores que introduzcan estos conceptos en la vida pública. Una democracia es un régimen de opinión, y esto necesita de expertos. Sin ellos, todo es populismo, posverdad y creencia. Echaremos de menos a Jon González y es tremendo que un agitador haya conseguido cancelarlo. Son malas noticias para nuestra sociedad.

Se ha publicado esta semana un informe interesante de Eurostat sobre los trenes y su uso en Europa…
Es demoledor; sigue siendo un transporte básicamente alemán y francés, aunque en datos por cápita ganan Luxemburgo y Austria. ¿Cómo es posible con la red de alta velocidad que tenemos? Porque tengo la sensación de que no está sirviendo para vertebrar el territorio, sino para que los de Vigo lleguen a Madrid cuando no tienen avión, o que en Málaga pase lo mismo. Pero si no vertebra el territorio, no sé muy bien para qué lo necesitamos: Cercanías se cae y la media distancia es maltratada; así no hay quien se suba al pacto verde por la descarbonización.

P.- ¿Pero no era la alta velocidad la joya de la Corona, el mayor kilometraje de Europa…? Por otro lado, en Europa aún no hay alta velocidad entre las tres capitales europeas —Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo—: se tarda hoy lo mismo que hace 40 años, más de cinco horas…

R.- Hemos hecho una apuesta en España algo difícil de entender: corredores que estaban perfectamente cubiertos por el avión los hemos duplicado con el ferrocarril de alta velocidad. 30 años después, a Barcelona puedes ir cada hora en puente aéreo o en alta velocidad, mientras que a Extremadura no puedes ir de facto ni en avión ni en condiciones en ferrocarril. A esto hay que sumarle la poca inversión en mantenimiento, lo que está deteriorando las redes; es un sueño del que estamos despertando.

P.- Y otra cuestión estadística demoledora: poco más del 23% de los hogares europeos tiene niños, según Eurostat también y aquí en el estudio de Funcas. En los últimos diez años las parejas con hijos han caído también más de un 6%. ¿Qué está ocurriendo?

R.- Nada tiene una sola causa, pero el informe es, en efecto, demoledor. Si no hay servicios que puedan ayudar a las parejas a conciliar (guarderías infantiles, desgravaciones fiscales…), la natalidad es un reto para cualquier pareja. Si además el alquiler está por las nubes y no se construyen viviendas, entiendo que los datos sean los que son. Pero una sociedad sin niños es una sociedad sin futuro. Tampoco ayuda ese discurso estúpido de ver a los niños como una carga que limita la libertad de unos adultos infantilizados hasta el extremo. Todo va de cultura, y si no tenemos una narrativa favorable a la natalidad y a los críos, las políticas van a tener difícil triunfar.

P.- ¿Era un mito, pues, que los inmigrantes aportaban su cultura de familias numerosas y por ello podían dopar la natalidad? ¿O es que sin ellos ya nos estaríamos extinguiendo?

R.- En cuanto se integran en la sociedad de acogida, los inmigrantes enseguida empiezan a reproducir sus pautas culturales. Con la llegada masiva y absolutamente irreflexiva de inmigración, lo que estamos haciendo es comprar tiempo, pero creo que no somos conscientes del coste a medio plazo, ni mucho menos a largo.

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